Si han estado más o menos pendientes de las noticias este último año y pico, y reconozco que no es fácil, tendrán constancia de que uno de los mayores escándalos que afecta a nuestra privacidad es la venta indiscriminada de datos de geolocalización llevada a cabo por las operadoras de móvil. Esto normalmente se realiza con propósitos comerciales, pero el New York Times descubrió que una empresa, recogiendo datos de todos estos agregadores, o data brokers, tenía como cliente final a las fuerzas de seguridad, que podían conseguir la ubicación de sospechosos sin necesidad de una orden judicial.

Hasta ahí todo normal, para lo que viene siendo 2019.

En una pieza separada, un periodista de Vice pagó para ver si un cazarrecompensas era capaz de rastrear su localización, cosa que ocurrió sin muchos problemas y al módico precio de 300 dólares. Una vez que los datos salen de las compañías de telecomunicación hay barra libre a poco que uno sepa dónde buscar. Hay incluso fondos de inversión que usan estos datos para ver por dónde sopla el aire. Aquí tienen un hilo en Hacker News con más ejemplos creativos.

Hago especial hincapié en que no estamos hablando de datos recopilados por aplicaciones instaladas en el móvil, sino por las propias compañías que nos dan cobertura.

Por supuesto, las empresas dirán que nuestra privacidad es muy importante para ellas, que han tomado todas las medidas necesarias para impedir usos fraudulentos o no autorizados de estos datos y que, de todas formas, están anonimizados. Los que tengo aquí colgados:

Researchers at the Massachusetts Institute of Technology (MIT) and the Catholic University of Louvain studied 15 months' worth of anonymised mobile phone records for 1.5 million individuals.

They found from the "mobility traces" - the evident paths of each mobile phone - that only four locations and times were enough to identify a particular user.

En resumen:

  1. Existen bases de datos con un histórico de nuestra localización.
  2. Esas bases de datos se pueden comprar de forma masiva.
  3. Es posible establecer patrones de movilidad con cierta precisión.

Lo único que estoy diciendo es que ya estamos a lunes por la tarde y me juego lo que quieran a que alguien, en alguna parte, usando esto, ya sabe quién se juntaba de farra en casa de Jeffrey Epstein1.


  1. y me dirán: "¡pero si alguien va a violar crías no se llevará el móvil, lo dejará por ahí!" ¿No les ha enseñado ya Twitter que todo prohombre de éxito hecho a sí mismo, empresario entrepeneur emprendedor domador del capitalismo, amo y señor de sus siervos, es tan bocachancla y tan gilipollas como el que más?