Existen pocos casos documentados en los que el asalto a un sistema informático haya causado directamente daños en un ser humano. Lo más cercano que me viene ahora mismo a la mente es el ataque a un foro de pacientes de epilepsia; al cargar la página aparecían en la pantalla una sucesión de imágenes parpadeantes que hizo que algunos usuarios sufriesen una crisis.

For currently unknown reasons, several internet griefers decided to screw with epileptics last weekend by posting flashing and multicolored images in a support forum run by the nonprofit Epilepsy Foundation. About three percent of epileptics are photosensitive, which means that the flashing lights and colors can trigger migraines or seizures.

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"I don't fall over and convulse, but it hurts," she told Wired. "I was on the phone when it happened, but I couldn't move and couldn't speak."

Esto ocurrió en 2008. Mucho más recientemente hubo otro caso muy similar con una imagen enviada a través de Twitter.

Al margen de estos ejemplos, no es descabellado pensar que las cirugías que tuvieron que aplazarse en hospitales del Reino Unido a consecuencia de WannaCry pudieron tener consecuencias graves; los coches conducidos automáticamente pueden ser controlados remotamente por un usuario no autorizado y, que yo sepa, todavía no se ha registrado un ataque con malas intenciones, pero 2017 no ha terminado y no sé si el primero será en 2018.

Con todo, el párrafo anterior describe problemas potenciales con dispositivos externos al cuerpo humano. Es más preocupante que el marcapasos empiece a generarnos arritmias. Quien dice el marcapasos dice cualquier cacharro que uno pueda tener, o meterse, dentro.

Si todo esto fuera un libro escrito a pachas entre Bruce Sterling y Tom Sharpe (o por Charles Stross en solitario, qué más nos da) lo siguiente serían los juguetes sexuales. Ya existen versiones controlables por WiFi que, claro, tienen sus problemas, y hoy me he enterado de la última vuelta de tuerca. Pornhub will sync videos with your interactive sex toys.

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Todo serán risas y cachondeo hasta que llegue el Gran Hackeo Teledildónico de 2020.