Montreal no es la ciudad ideal para aprender francés, por dos motivos. Uno es que siempre se puede optar al comodín del inglés, y en el 99 % de los casos nuestro interlocutor también será capaz de cambiar de idioma y aquí no ha pasado nada y la conversación prosigue sin problemas. Que una cosa es esforzarse y otra sólo poder pedir ensaladas en los restaurantes.

El otro es que el francés que hablan aquí es una cosa un poco criminal, según voy aprendiendo. Las clases a las que voy las dan estudiantes de McGill de forma voluntaria y en todas y cada una de ellas nos cuentan cómo se dicen las cosas en francés y cómo se dicen las cosas aquí. Ejemplo: la frase del título de este artículo. Resulta que aquí, cuando se hace una pregunta, se puede meter un tu después del verbo para no invertir el orden... aunque la segunda persona del singular no tenga nada que ver ahí. Y a veces también (Tu as tu...?). El bin, que viene de bien, aquí se una como una coma. Todo es una contracción de una contracción (ce qui fait que = faque = fak). Y así. Mucho más emocionante que el francés a secas, dónde va a parar.

Aquí tienen un vídeo de una chica de Montreal que les ayudará a entender nuestro sufrimiento: Quebecois pour les nuls.

(Gracias a María por el enlace.)