No vi el debate del otro día entre Pablo Iglesias y Albert Rivera. Antes en esta casa veíamos La Sexta de vez en cuando, pero desde que decidieron que iban a cobrar nos entró bastante la risa, así que de estos asuntos me entero por los artículos del periódico del día siguiente.

Leo que durante el debate Iglesias tiró del "pero no te pongas nervioso". No es la primera vez.

Es el hermano gemelo de "digo esto aunque moleste a algunos", que es primo del "pese a quien pese". Cospedal es muy de este club en particular. Ada Colau y Susana Díaz también lo han usado de vez en cuándo. Del "están nerviosos" tuvimos una ración extra allá por 2005 / 2006, cuando La Merma se hizo carne y engendró a los Peones Negros (una caterva de indocumentados que se empeñaron en mantener viva la teoría de la conspiración del 11-M y que han quedado meramente como una nota al pie en el folclore digital patrio).

Ninguna de estas frases aporta nada al debate en sí, sino que se dirigen directamente al espectador mediante el ataque a un oponente está nervioso o molesto (lo que también es discutible) al tratar un determinado asunto porque, en el fondo, sabe que no puede argumentar en contra; por lo tanto, el punto de vista de la persona que utiliza la falacia ha de ser correcto. En la lista de correo de socios de ARP-SAPC no nos terminamos de poner de acuerdo sobre si es un ad hominem o un hombre de paja. Se ha llegado a sugerir que sea un argumento ad auditores y más de uno quiere bautizar el ad Valium.

Es difícil plantear una defensa contra esta falacia. Lo mejor es, al menos, reconocerla como espectador, de aquí este artículo. Yo, de todas formas, espero que alguien la utilice como opción nuclear en el próximo debate.

— Ahora, con permiso del moderador, me gustaría pasar al tema de la necrofilia en el tardofranquismo, aunque a Fulano le moleste que se trate el asunto.

— ¿Pero qué barbaridades estás diciendo? ¿Que me molesta qué? ¿Por qué?

— Pero tranquilo, no te pongas nervioso. Si sabemos lo que hay.

No ocurrirá, pero sería bonito.