Consideremos la siguiente frase:

Quemar edificios de cierto tipo me parece una barbaridad si no hay nadie dentro.

Podemos reescribirla:

Si no hay nadie dentro de edificios de cierto tipo, me parece una barbaridad quemarlos.

Que tiene una pinta tal que:

Si A, entonces B

Una estructura lógica de las de toda la vida. Entra en escena la negación del antecedente que, cito:

En lógica, la negación del antecedente es una falacia formal que se comete al razonar según la siguiente forma argumental:

  1. Si A, entonces B
  2. No A
  3. Por lo tanto, no B

En nuestro caso, la falacia se cometería mediante la siguiente cadena:

  1. Si no hay nadie dentro de edificios de cierto tipo, me parece una barbaridad quemarlos.
  2. Hay alguien dentro de edificios de cierto tipo.
  3. Por lo tanto, me parece estupendo quemarlos.

Aunque la proposición original puede dar lugar a interpretaciones erróneas (pero uno es responsable de lo que dice, no de lo que los demás piensan que dice), para eso es necesario andar falto de lógica: puede que sea porque no interesa saberla o porque interesa no saberla. Y luego habrá más motivos, pero esos ya se nos escapan.


Si el año actual es 1960, esto no tiene nada que ver con la actualidad.