Ya saben una de las (nuevas) reglas de internet: no lean los comentarios.

It has become the way of the Internet. We have come to understand that the comments section is not unlike the Internet’s own septic system: it sits below every post and video and article, collecting all the trash and shit and evil clowns that have been cast down from above. It’s positively dystopian. Up above are the elites, zipping about on their information superhighway, while below, the underpass has some kind of violent hobo fight club playing out again and again.

Es casi completamente cierto. En la cima más alta de la nada más absoluta se encuentran los comentarios de LinkedIn, cuyos autores preferirían volver a tener una reunión de cinco horas con cientos de transparencias de PowerPoint antes que dejar escrito algo que alguien, en alguna parte del planeta, pudiera considerar útil. Luego tenemos los comentarios de los periódicos, asunto sobre el que no me voy a extender, porque... porque vayan y echen un ojo, vaya.

Pero en algunas partes existen comentarios útiles, escritos con un cierto cuidado y (oh, señor) exponiendo argumentos con cautela y referencias.

Aquí todavía es martes, pero en España ya es miércoles. Un amigo mío me decía que la mañana del miércoles es el peor momento de la semana: uno se ha pegado tres madrugones pero todavía tiene que trabajar tres días enteros. Así que aquí les dejo esto para que se alegren un poco el día. Lean los comentarios: