Desde el otro lado del charco, uno empieza ya a tener más afición a seguir la política local (que no está en absoluto carente de emoción) y las noticias que llegan de España, si antes eran simplemente la continuación del día a día, ahora ya son más las entregas de una serie que uno sintoniza cuando se acuerda.

El otro día alguien (no recuerdo quién, lo siento) enlazó una columna escrita por un señor que resultaba ser el Ministro de Educación y el nombre no me sonaba de nada. Ya estoy en ese punto en el que me he perdido algún que otro capítulo y los personajes recientemente incorporados a la trama me resultan completamente ajenos en lugar de novedosos. Después de eso uno ya no se acuerda qué era lo que estaba pasando y luego ya llega la pérdida total del interés.