Canadá forma parte del selectísimo grupo de países en los que las descargas mediante torrent o redes P2P similares se ven recompensadas con la recepción en casa de cartas muy amenazantes. En realidad nunca pasa nada, o eso me aseguran los viejos del lugar, pero como inmigrante de un país de tradición católica soy un fiel seguidor de la filosofía de que hay una diferencia brutal entre hacer algo y que se sepa, y que precisamente lo que más importa es esto último.

Así que cuando descubrí que youtube-dl funciona con más de la mitad de páginas de streaming1, sumado a que en Firefox la combinación shift + botón derecho permite copiar la dirección directa al vídeo en otro buen puñado de ellas, y que ya todo o casi todo el tráfico a esas páginas va cifrado y ningún ISP se va a meter en más follones... jolgorio.

Y resulta que hace nada se ha estrenado el documental de Capital in the Twenty-First Century, que me leí ya hace un par de años, y estaba complicado encontrar una copia en una de estas páginas, o al menos las búsquedas más obvias en los lugares habituales2 no devolvían nada aprovechable. Así que esta mañana he estado dedicando un rato largo a ver si por fin era capaz de conseguir una copia, y puedo confirmar: Google es muy rápido a la hora de eliminar los enlaces buenos. Por muchos términos que se añadan a la búsqueda (webrip, dvdrip, stream, etc, ustedes ya saben), los resultados son horriblemente... "institucionales", a falta de una palabra mejor.

Sin embargo, DuckDuckGo sí que me ha dirigido eficazmente a un turbio servidor ruso que, esta vez sí, tenía disponible la mercancía.


  1. ¿Por qué no hacer streaming directamente? Pues porque muchas veces la velocidad deja mucho que desear y uno termina viendo un festival de buffering. Mi televisión traga MP4 de un USB directamente, así que para qué vamos a hacernos daño. 

  2. Por ejemplo, ololo.to.