Fecha

I

Te corta el pelo tu padre, tu madre, algún abuelo o familiar, o allegado, o conocido que necesita practicar. Queda más o menos bien, pero tardan media hora, una hora. Es gratis. Sales a la calle y te da igual si hay medio trasquilón que sólo se ve cuando te pones "así".

II

Tienes dinero y prefieres pagar para que la agonía termine en pocos minutos. Queda como si lo hubiese hecho alguien que se gana la vida con ello. Lo mismo alguien te dice que queda bien, o que queda mal, pero qué más dará. No sale del barrio.

III

Hay un virus chunguísimo, todas las peluquerías están cerradas, te lo corta tu pareja, o tú mismo, maquinilla mediante. Queda bien, o más o menos bien, o como el culo, pero ya crecerá. Mientras tanto, retransmites el resultado por medio planeta.