La parodia recoge los elementos más representativos de lo que se desea criticar y los expone de forma exagerada en un contexto humorístico. Los discursos que hacen buen uso de este recurso merecen atención porque nos permiten enfocarnos en esos detalles que quizá habrían pasado desapercibidos; lo más representativo no es necesariamente lo más obvio, a veces es necesario que alguien apunte directamente a ese aspecto que nos mosqueaba, pero que no acertábamos a nombrar.

Hacker News es un agregador de noticias de corte tecnológico con un diseño minimalista (y, en estos tiempos que corren, eso es algo de agradecer). Lo llevo leyendo varios años, y no sé si es que a mí se me ha agriado el carácter o es que la comunidad ha cambiado, pero cada día que pasa los usuarios parecen más y más sacados de una turba de MBAs que lo dejaron a medias pero que aprendieron JavaScript y están intentando sacar adelante su start-up. Es de agradecer la existencia de n-gate.com, que publica resúmenes semanales sacados de los comentarios. Noticia original y discusión, resumen:

A journalist points out that Google's new anti-automation software is invasive and dangerous, as opposed to the previous version of their anti-automation software, which was merely exploitative and inaccessible. Hackernews points out that this is obviously the fault of those pesky goddamn Europeans and their obscene attachment to outmoded concepts of privacy and other annoying human rights. Battle lines are drawn between the people who believe that advertising is a fundamental tenet of civilization and people who would like Google to fuck off even a little bit. The war does not end; it merely moves to new threads when "Hacker" "News" moderators sink the previous ones.


La autoparodia es un paso más allá: el objeto o sujeto bajo estudio ya no da más de sí y sólo expone esas características exageradas de forma repetitiva como elemento identificador. Por ejemplo, LinkedIn1, una red social que se supone que es para hacer contactos de tipo laboral, pero que a la hora de la verdad se encuentra inundada de coaching gurus, entrepeneurs y agile envangelists publicando mensajes con las variantes más deleznables de autoayuda corporativa que uno pueda imaginar, y todo esto no hace más que cimentar la sensación de que para ser profesional también hay que ser gilipollas. El otro día leyendo el Financial Times2 encontré este artículo que habla de dos cuentas de Twitter que destilan el espíritu de esa fosa séptica. En todo caso, como lo mejor que le puede pasar al mundo es ahorquen al último tuit con las tripas del último hilo, no las voy a enlazar aquí, pero si quieren pueden buscarlas.


Unos minutos musicales. Si no han visto la película, es un buen plan para el fin de semana.


  1. o Albert Rivera sacando una tarjeta sanitaria con la bandera española durante los debates electorales. 

  2. en otro momento les cuento esto.