1

El chiste viene a ser más o menos así:

- Maestro, ¿cuál es el secreto para alcanzar el Nirvana?
- No discutir con gilipollas.
- ¡Pero eso no puede ser!
- No, claro que no.

2

Ahora tenemos redes sociales, que son un invento estupendo para que los gilipollas puedan hacer una búsqueda por "cómo alcanzar el Nirvana" y ponerse a discutir. Hablaba el otro día con un amigo y le comentaba lo siguiente (ligeramente editado):

Lo que yo veía justo antes de dejar las redes sociales es que esto ocurría sistemáticamente: Twitter se convierte en el Bernabéu cuando hablas mal de Ronaldo, en la salida de una iglesia cuando hablas mal de religión y en la sede de Nuevas Generaciones cuando mencionas a Rajoy. Era la línea que unía lo que decías con el grupo de haters correspondiente.

Quizá me falla la memoria, pero cuando todavía estaba en Twitter notaba que muchas de las quejas que tenía la gente tenían que ver con que se decidió que la comunicación tenía que ser bidireccional por narices (o tenías candado en la cuenta), y le faltaba un modo: se publica en abierto, pero sólo se pueden recibir respuestas de alguien que es una conexión mutua.

También pasaba con los blogs, pero menos. Daba más trabajo y sólo se podía rebuznar de uno en uno. Ahora puede automatizarse.

3

Brian Holmes, lista nettime, 28 de enero de 2019, hablando sobre el Brexit:

Some people writing here have framed the results as a savage contest between the corporate capacities of digital mind-manipulation and the individual's autonomous capacity to self-educate. If that's the case, the results are totally predictable: your mind is wiped.