Hace muchos, pero que muchos años, en un sótano de este edificio (concretamente aquí), y tras estar leyendo una discusión en Barrapunto acerca de monopolios en el ecosistema de navegadores de la época, se me ocurrió que sería una buenísima idea si alguien crease un virus informático que lo único que hiciese fuese cambiar el user-agent de Internet Explorer para identificarse como Mozilla. Uno está navegando tan tranquilamente y de repente las páginas no cargan bien, o salen pop-ups avisando de que hay que usar justamente el navegador que tenemos abierto.

Muchas risas.

Es el mismo principio que dice que, si uno hackea1 una base de datos y tiene intenciones verdaderamente dañinas, lo mejor que puede hacer es modificar un número pequeño de entradas para que los datos sigan ahí, pero de forma incorrecta; por ejemplo, se podría incrementar o decrementar entre un 1 % - 10 % el valor de una muestra aleatoria de algunas columnas numéricas, o quizá algo más elaborado, pero ya me entienden. Con suerte nadie se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde y no haya copias de seguridad lo suficientemente antiguas.

Es un lugar común que para que una nueva tecnología tenga éxito tiene que tener alguna aplicación relacionada con la pornografía. En esta distopía tan chula que nos está quedando hay un segundo uso determinante: hacer que uno llegue a dudar de su propia cordura (más sobre esto en estas páginas aquí y aquí).

Escribo esto por dos noticias recientes:

  1. The Newest AI-Enabled Weapon: ‘Deep-Faking’ Photos of the Earth.

    Step 1: Use AI to make undetectable changes to outdoor photos. Step 2: release them into the open-source world and enjoy the chaos.

  2. Hospital viruses: Fake cancerous nodes in CT scans, created by malware, trick radiologists:

    [...] The malware they created would let attackers automatically add realistic, malignant-seeming growths to CT or MRI scans before radiologists and doctors examine them. Or it could remove real cancerous nodules and lesions without detection, leading to misdiagnosis and possibly a failure to treat patients who need critical and timely care.


Bonus track: the Voice of God.


Unos minutos musicales.


  1. en el sentido coloquial del término.