Estaba leyendo esta entrada en Así habló Cicerón (ahora que estoy remozando un poco el blog debería poner una sección de enlaces decente. Todo se andará) y justamente en otra pestaña tenía esta entrevista de la editora de periodismo de datos del Guardian al Conde Drácula de Barrio Sésamo. El artículo abre con una carta que un padre alarmadísimo escribió a los creadores del programa en 1979:

It seems poisonous to make a monster (Dracula) to appear as a competent teacher (even a teacher of numbers) because such an appearance would seem to mislead children into trusting Dracula, and possibly monsters in general.

Such a misplaced trust would preclude the child from developing a healthy fear, and distrust, of monsters. Such fear and distrust would, hopefully, help the child to perceive evil and avoid it, instead of trustingly walking into a trap.

O: no se puede vender miedo y desconfianza contra algo que por otro lado nos dicen que es humano y normal. La reacción contra la campaña que menciona Vimes en su artículo la miro con la misma cara que esta carta.