Supongamos que hace diez minutos ha ocurrido algo horrible1 y todos los medios de comunicación, tradicionales o no, se dedican a monopolizar nuestra atención.

Aquí les dejo una guía que me está funcionando bastante bien últimamente:

  1. Sigan a lo suyo. En las horas posteriores al incidente todo son especulaciones y relatos de tercera mano. No va a encontrar una explicación gloriosa en el retweet de un artículo del Huffington Post que es una captura de pantalla de reddit que enlaza a un video pixeladísimo incrustado en un comentario de Facebook. A las impresiones publicitarias esto les da igual, claro.
  2. Los periódicos de mañana publicarán extensos resúmenes de qué ha ocurrido, pero tendrán bastante suerte si alguno le dedica algún párrafo al porqué.
  3. Dentro de 20 o 30 años igual algún libro de historia cuenta el relato completo y da contexto imprescindible.
  4. Eso es todo.

Nuestra atención no tiene que ser rehén del directo. Lo urgente (corto plazo) no puede eclipsar constantemente a lo importante (largo plazo).


Alguien publicó este vídeo sobre los eventos del 11-S estadounidense. Es buen espectáculo, pero viéndolo uno no se puede imaginar que luego iban a caer bombas en Irak para vengarse de los saudíes que lo hicieron.


  1. Suele ser atentado terrorista en suelo occidental. Todo lo demás son sólo circunstancias locales.