Lo dijo Ramón Nogueras en una de sus charlas en Escépticos en el Pub Madrid:

No hay nada en el mundo que mole más que tener razón. Tener razón es lo más grande que hay. Tener razón es más grande que las drogas. Tener razón es más grande que pegarse una noche follando. Tener razón es lo mejor que hay.

Hemos llegado a un punto de desarrollo de la civilización en el que tenemos dos niveles de sofisticación que discurren de forma paralela:

  • Por una parte, los medios de propaganda comunicación de masas han optimizado sus sistemas para conseguir adecuar perfectamente sus mensajes a las necesidades del mercado. Usted conoce su línea ideológica y sabe qué periódico tiene que leer por la mañana para que no le suba la tensión.
  • Por otra parte, los ciudadanos ofrecemos una capacidad de resistencia nula, o casi nula, a mensajes que refuerzan nuestros propios sesgos. Es más, vamos buscando activamente esos refuerzos.

Uno de los logros de Facebook ha sido el de unificar estos dos mecanismos mediante un sistema de refuerzo social (ej: los enlaces que comparten nuestros contactos, pero también no sé si publicar esto, qué van a pensar mis amistades) engrasado mediante publicidad dirigida.

Una mariposa rusa compra una campaña de publicidad con un meme mal pintado y en Nueva York un liberal de toda la vida abraza su verdadero yo y vota por Trump. Una lectura de todo esto es que la gente es gilipollas. La otra es que estamos donde estamos porque la epistemología seguro que es una guarrería de esas que hacen los griegos. ¿Quién nos iba a decir que las sugerencias que hace Google al autocompletar las búsquedas no tienen por qué ser ciertas?

Todo este entramado, no obstante, se nos antoja bastante complicado. Ya conocemos el fin último: darle a cada usuario la información que sabe que es subjetivamente cierta con el objetivo de que alcance conciencia plena de su ser y sea feliz. Ahora vamos a simplificar los intermediarios.

Desde aquí queremos ofrecer el siguiente concepto: Being-Right-as-A-Service (BRasAS). Porque no sirve de nada estar en lo cierto si no tenemos validación externa, aunque sea de una máquina. El sistema BRasAS consiste en un sistema de análisis del lenguaje natural unido a un buscador de documentación y una interfaz web. El funcionamiento es el siguiente:

  1. El usuario introduce una afirmación que sabe que es verdad, independientemente de que realmente lo sea. Lo importante es que sea algo que le ayude a dormir por las noches. Por ejemplo, la homeopatía funciona, o la influencia del hombre en el clima es despreciable, o el ser humano ha pisado la superficie de la luna, o el humo del tabaco afecta negativamente a la gente que hay alrededor de un fumador.
  2. La frase se analiza automáticamente y se extrae el núcleo de la afirmación junto con un juicio a favor o en contra.
  3. Esta información se pasa al sistema de búsqueda de documentación, que devuelve un listado de documentos que apoyen la afirmación en el sentido buscado. Estos documentos pueden ser notas de prensa, artículos en periódicos, clips de vídeo o artículos científicos. El sistema intentará, en la medida de lo posible, emplear material de este último tipo, que casi siempre se encuentra, aunque con según qué ideas tampoco hay que ponerse muy exquisitos.
  4. El usuario recibe un mensaje (¡Usted tiene razón!) junto con el listado de artículos encontrados en el punto anterior y un enlace para compartir La Verdad (TM) en un puñado de redes sociales.

Uno de los puntos negativos del sistema es que require por parte del usuario una serie de creencias de partida, no vienen dadas de forma externa. Para solventar esto y poder dar servicio a aquel conjunto de la población que necesita acudir a su abrevadero particular, existe otro modo de funcionamiento que muestra afirmaciones al azar y un botón de "Sí" o "No". Independientemente de cuál de los dos se pulse, aparece el listado de documentos correspondiente (a favor o en contra) y el mensaje con la recompensa (¡Usted tiene razón!)

En las primeras versiones no consideramos afirmaciones que contengan ambigüedades o puedan ser interpretadas de forma contraria (Pablo Casado es un demócrata de toda la vida o rediós, qué buenos son los artículos de David Alandete).

Confiamos en que la puesta en marcha de este sistema eliminará ineficiencias inasumibles en una sociedad de la información capitalista y moderna (un usuario experimentando incomodísimas disonancias cognitivas sin aviso previo) y permitirá acelerar nuestra llegada al fondo del pozo, que ya estamos tardando.