El 24 de noviembre del año pasado (que ya ha llovido — ¡incluso nevado!) me llegó un e-mail con el asunto de «Red.es tiene un envío preparado para ti». Era uno de esos mensajes tan modernos que dentro no lleva texto, sino una imagen con todo el contenido. Afortunadamente, se proporcionaba un enlace alternativo si el destinatario no la podía visualizar. Un enlace que llevaba a la misma imagen; concretamente, ésta:

«Texto» del e-mail recibido el 24 de noviembre.
Comenté la jugada con las malas compañías habituales y, si bien nadie entendía muy bien qué se pretendía con esto, el consejo unánime fue un «pídelo». Así que procedí a responder y a enviar mis datos, porque todo lo que venga en un paquete con un lacito es algo que llama mi atención, así sea un frasco con polonio 210.
Me había olvidado completamente del asunto hasta esta mañana, cuando el portero de mi casa llama al telefonillo diciendo que tenía un paquete desde el viernes. Bajo a por él y me encuentro con la siguiente joya:

La camiseta que venía con el paquete.
Ah, el minimalismo. Y yo ahí, en el descansillo de la escalera, dándole vueltas al trapo mientras intento encontrarle la gracia. Luego, por fin, se me ocurrió leer bien la etiqueta. Así que, con el temor en el cuerpo al carecer de webcam en mi ordenador, me dirijo a la web de marras. Allí me da la bienvenida una maravillosa página hecha completamente en Flash que me confirma que si no tengo la cámara esto no va a funcionar ni a tiros. Como premio de consolación, me dejan ver un vídeo que me enseña para qué es todo este tinglado: el símbolo que hay en la camiseta sirve para que la aplicación que tiene esta página por detrás superponga una animación que simula un «.es» saliendo del pecho de la persona que lleva la camiseta. Y… eso es todo.
No sé, porque no he tenido tiempo de buscarlo, cuánto dinero se ha destinado a esta campaña, pero confío en que el importe total no supere el céntimo de euro. La web principal de todo esto es una ristra de artículos que más o menos vienen a decir que si nos compramos un dominio .es nuestra vida será maravillosa y nos tocará la lotería más que a Carlos Fabra; y que no tenerlo es de pobres, que un dominio español lleva boina por encima y eso lo hace completamente diferente al resto. Aunque lo que haya por detrás sea un blog de Blogger normal y corriente.
Dice la cabecera de la web que «Impulsamos la sociedad en red», pero a mí se me ocurren mejores formas. Por ejemplo, que la web del Congreso de los Diputados tenga un registro del voto de cada diputado de forma individualizada, junto con la asistencia al pleno, descargable en un formato abierto; lo mismo para la página del Senado. También convendría que el DNI electrónico no fuese una chapuza; igual habría que promover en su lugar el uso de los certificados electrónicos de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, pero con eso no se venden lectores de tarjetas. No tener a Ángelez González-Sinde de Ministra de Cultura también ayudaría una barbaridad, aunque fuese simplemente para controlar la úlcera.
Ante la ausencia (generalizada) de cosas bien hechas, siempre queda el marketing cutre, repartir camisetas gratis y promover que se compre un dominio patrio gente que, si hacemos caso al e-mail que originó todo esto, ya tendría uno si quisiese. Pero bueno, los políticos son esa gente que le echa vasos de agua al ordenador si ven que algo va mal.
PD: me sabe mal tener este trasto, que a fin de cuentas habrá salido de los impuestos; la partiría en trozos para hacer trapos pero no me parece correcto. ¿Alguna ONG que se dedique a recoger ropa?