Archivo de ‘Imágenes’

… la vereda se termina, pero el tonto sigue. Cita hoy Escolar a Juan Carlos Escudier:

Las mentiras no suelen vivir hasta hacerse viejas, o eso mantenía Sófocles, pero las del 11-M siguen cumpliendo años con buena salud. Esta semana se ha conmemorado el sexto aniversario de la matanza y nuestros embusteros de cabecera, a los que la difusión de conspiraciones y patrañas sobre los atentados les ha reportado pingües beneficios, continúan en la brecha y amenazan con eternizarse en esa “búsqueda de la verdad” tan lucrativa.

Justamente esta mañana me he encontrado con esta pegatina en una parada de Metro en Madrid (sin peones negros a la vista, cosa curiosa):

Cansinos incansables

En realidad, todo está en la sentencia. Está hasta la explicación de la tontería:

El argumento es falaz y parte de las premisas falsas, con lo que la conclusión es, necesariamente, errónea. Se aísla una dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos que permita, mediante el razonamiento, llegar a la conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia.

Hemos pasado del tic, tac, tic, tac, están nerviosos al la próxima vez podrías ser tú. Eso sí que es un salto lógico.

«Abucheo general al himno de España», titula El País. Aunque han empleado esta imagen para ilustrar la noticia, nuestro equipo de investigación ha conseguido la fotografía sin retocar. Aquí la tienen:

Todavía está reciente en mi cabeza el cutrerío patrio durante la cabalgata de reyes de este año. Para demostrar que estas cosas no sólo pasan en España, un amable lector me envía la siguiente imagen:

Este es el relato de los hechos:

He estado de vacaciones visitando a unos amigos en Colonia, allí los carnavales se celebran a lo grande con cabalgata y carrozas, lanzamientos de dulces (me van a salir caries como cabezas), disfraces y mucho alcohol como toda buena fiesta. [...]

El Herren con el chaleco fosforito [sale en otra fotografía, no en ésta] es el que tenia a 3 crios (me imagino que sus hijos) recogiendo caramelos. No solo utilizaba los paraguas para recoger caramelos sino que además llevaba un cubo de basura de esos de 1,5mX50cm, yo vi hasta que el contenedor llegaba aprox. a la mitad, no se que coño haria con tanto caramelo o si tenia una fabrica de chocolate o que pero tanto dulce solo puede producir dolor de muelas y de estomago.

No contento con eso, el hombre recogia todo caramelo por el suelo que se encontrase e incluso lo hacia rápido para que no se lo quitasen.  Yo ya creyendo que lo habia visto todo, el tio se agacha y coge una bolsa de gominolas (de esas pequeñas q tiene 7 ositos) que estaba bastante marcada por las suelas mojadas y sucias de la mezcla de nieve desecha y la suciedad de la calzada y se pone a comersela. Flipando estaba yo viendo esto.

La crisis nos está matando. Pronto no tendremos paraguas enteros que usar de cazo. Al tiempo.

(Gracias, Christian.)

José María Aznar saluda un grupo de seguidores a su entrada al reestreno de El ejército de las tinieblas en la Universidad de Oviedo.

El 24 de noviembre del año pasado (que ya ha llovido — ¡incluso nevado!) me llegó un e-mail con el asunto de «Red.es tiene un envío preparado para ti». Era uno de esos mensajes tan modernos que dentro no lleva texto, sino una imagen con todo el contenido. Afortunadamente, se proporcionaba un enlace alternativo si el destinatario no la podía visualizar. Un enlace que llevaba a la misma imagen; concretamente, ésta:

«Texto» del e-mail recibido el 24 de noviembre.

Comenté la jugada con las malas compañías habituales y, si bien nadie entendía muy bien qué se pretendía con esto, el consejo unánime fue un «pídelo». Así que procedí a responder y a enviar mis datos, porque todo lo que venga en un paquete con un lacito es algo que llama mi atención, así sea un frasco con polonio 210.

Me había olvidado completamente del asunto hasta esta mañana, cuando el portero de mi casa llama al telefonillo diciendo que tenía un paquete desde el viernes. Bajo a por él y me encuentro con la siguiente joya:

Camiseta de hazte.es

La camiseta que venía con el paquete.

Ah, el minimalismo. Y yo ahí, en el descansillo de la escalera, dándole vueltas al trapo mientras intento encontrarle la gracia. Luego, por fin, se me ocurrió leer bien la etiqueta. Así que, con el temor en el cuerpo al carecer de webcam en mi ordenador, me dirijo a la web de marras. Allí me da la bienvenida una maravillosa página hecha completamente en Flash que me confirma que si no tengo la cámara esto no va a funcionar ni a tiros. Como premio de consolación, me dejan ver un vídeo que me enseña para qué es todo este tinglado: el símbolo que hay en la camiseta sirve para que la aplicación que tiene esta página por detrás superponga una animación que simula un «.es» saliendo del pecho de la persona que lleva la camiseta. Y… eso es todo.

No sé, porque no he tenido tiempo de buscarlo, cuánto dinero se ha destinado a esta campaña, pero confío en que el importe total no supere el céntimo de euro. La web principal de todo esto es una ristra de artículos que más o menos vienen a decir que si nos compramos un dominio .es nuestra vida será maravillosa y nos tocará la lotería más que a Carlos Fabra; y que no tenerlo es de pobres, que un dominio español lleva boina por encima y eso lo hace completamente diferente al resto. Aunque lo que haya por detrás sea un blog de Blogger normal y corriente.

Dice la cabecera de la web que «Impulsamos la sociedad en red», pero a mí se me ocurren mejores formas. Por ejemplo, que la web del Congreso de los Diputados tenga un registro del voto de cada diputado de forma individualizada, junto con la asistencia al pleno, descargable en un formato abierto; lo mismo para la página del Senado. También convendría que el DNI electrónico no fuese una chapuza; igual habría que promover en su lugar el uso de los certificados electrónicos de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, pero con eso no se venden lectores de tarjetas. No tener a Ángelez González-Sinde de Ministra de Cultura también ayudaría una barbaridad, aunque fuese simplemente para controlar la úlcera.

Ante la ausencia (generalizada) de cosas bien hechas, siempre queda el marketing cutre, repartir camisetas gratis y promover que se compre un dominio patrio gente que, si hacemos caso al e-mail que originó todo esto, ya tendría uno si quisiese. Pero bueno, los políticos son esa gente que le echa vasos de agua al ordenador si ven que algo va mal.

PD: me sabe mal tener este trasto, que a fin de cuentas habrá salido de los impuestos; la partiría en trozos para hacer trapos pero no me parece correcto. ¿Alguna ONG que se dedique a recoger ropa?

En mi opinión, no son posibles los grandes Pactos de Estado en España mientras en las dos fuerzas políticas mayoritarias predomine la lógica electoral de partido frente a aquella del interés general. Hoy, el objetivo exclusivo de los dos partidos mayoritarios es ganarle las elecciones al adversario. Para ello, deben obtener más votos que el otro. Y la realidad electoral de nuestro país, muy conocida y analizada por los expertos, lleva a las cúpulas de los dos partidos a la convicción de que obtener más votos que el adversario (repito que ese es el único objetivo), solo se puede hacer mediante una estrategia que persiga dos objetivos: afianzar el voto forofo que cada formación política tiene y desacreditar al adversario para intentar que los indecisos no le voten y se abstengan. Ello exige fortalecer una sensación de confrontación permanente entre un “ellos” y un “nosotros”, resaltar las diferencias, potenciar las discrepancias y, donde no las haya, crearlas mediante descalificaciones mutuas que persiguen reforzar la moral de los “tuyos” y desanimar la del votante potencial de tu adversario. EN ESA LOGICA DE LUCHA ELECTORAL PARTIDISTA ENTRE OPCIONES CONFRONTADAS, NUNCA TENDRÁ CABIDA PACTOS DE ESTADO QUE REQUIEREN PONERLA TEMPORALMENTE EN SUSPENSO Y SUBORDINARLA AL INTERÉS GENERAL QUE TAMBIEN EXISTE.

[...]

El mercado electoral español es muy estable y está muy estudiado. Casi el 70% del voto está decidido de antemano y de ese porcentaje, solo una pequeña parte podría optar por la abstención si su elección “natural” le decepciona. Como las distancias entre los dos grandes partidos no son tan grandes, toda la estrategia consiste, como he dicho, en conseguir que los “tuyos” se movilicen para ir a votarte, desanimar a esa parte minoritaria de votantes del adversario que nunca te votarían a ti, a que se abstengan y, como mucho, intentar ganarte algo del voto indeciso en base a demostrarle que el “otro” es peor que tu. Si analizamos todo lo que pasa en nuestro debate político con este esquema en mente, veremos cómo muchas cosas adquieren sentido, incluyendo las exageraciones, las descalificaciones y ese ejercicio permanente de lucimiento propio/desprestigio del adversario.

El ex-ministro Jordi Sevilla, en este artículo de su blog; la negrita es mía. Antes de leer este artículo vi un ejemplo de esto en televisión mientras comía en casa de mis padres. Salía un fragmento de vídeo con Javier Arenas como protagonista; hablaba del PSOE. Luego salió otro fragmento equivalente (recuerden que, en el periodismo moderno, las dos partes –sí, que sólo hay dos– tienen exactamente la misma cantidad de razón, y además duran exactamente lo mismo, no sea que alguien se queje) con Leire Pajín hablando del PP. Y gente con banderitas aplaudiendo y coreando. Porque estaban felices; con los suyos. Con los buenos. Con los que tienen como objetivo ganar la próxima ronda.

Y eso lo he visto ya en otra parte. Encuentre las diferencias:

Diferencias entre política y fútbol, si hubiese alguna

El 70% del voto, según el artículo de Sevilla, está decidido. De ese porcentaje, puede ocurrir que la gente esté desencantada con  el rendimiento de su equipo durante la temporada anterior y no renueve el bono este año. No sé si embota más el Madrid – Barça o el último intercambio entre María Dolores de Cospedal y José Blanco.

(Atención: artículo con fotografías de trozos de mi cuerpo — literalmente; concretamente, los dos últimos enlaces. Abstenerse espíritus sensibles. Lo publico porque más de un estudiante de medicina –o médico– de los que se pasan por aquí puede llegar a encontrar esto educativo.)

Hace menos de un mes escribí acerca de mis aventuras con la Seguridad Social a cuenta de un papiloma que me salió en el talón de pie derecho. El dermatólogo que me atendió, en el minuto aproximado que tartó en diagnosticarme, me dijo que aquello no quedaba claro, que me echase una mezcla de líquidos (a realizar por el farmacéutico; una mezcla es la composición típica del antiverrugas ISDIN y la otra consistía en pentanaldehído al 10%, si he interpretado la letra correctamente).

Mientras tanto, un podólogo que trabaja cerca de casa de mis padres me seguía tratando con todo lo que tenía a mano: ácido monocloracético (que sí: duele), luego un chute de ácido nítrico (que también: duele) y luego aplicaciones varias de vaselina salicílica en saturación para terminar de quemar lo que quedase. En la última revisión (el viernes pasado), descubrimos que el bicho seguía ahí. El hombre, ya mayor, decidió que ya había ido a las visitas que aquello necesitaba en un principio para curarse, así que dijo que me seguiría tratando gratis, tras lo cual procedió a volver a colocarme un cristal de ácido monocloracético tamaño familiar.

Con la anterior intentona, la quemadura no fue lo suficientemente profunda, y más que sacar entera la lesión lo que consiguió fue quitar algunos pedazos. Al abrir la herida en la visita de ayer descubrimos que esta vez la cosa había tenido bastante más éxito. Cuando ha salido, nos hemos emocionado tanto que no hemos podido evitar ponernos a sacar fotografías. Como si hubiese sido un parto, vamos.

Y en este punto, los que acaban de desayunar se dan media vuelta.

Tras un momento de hurgar con el bisturí, apareció la criatura en todo su esplendor. Después de verla, pensarán que eso tiene que haber salido de alguna parte. Efectivamente, vivía aquí (contra todo pronóstico, puedo asegurar que eso, a la hora de escribir estas líneas, no duele en absoluto). Está por ver que haya muerto del todo; ya saben lo que pasa con los bichos que tienen un ligero parecido a Alien.

La próxima vez que juegue al Counter Strike pegaré un respingo cada vez que escuche eso de fire in the hole.