Sigo hoy con lo que ayer sólo pude tocar de pasada con una viñeta. El pasado 12 de septiembre, el Times nos traía la última noticia que parecía indicar que los creacionistas nos soplaban en la nuca a través del Canal:
Creationism should be taught in science classes as a legitimate point of view, according to the Royal Society, putting the august science body on a collision course with the Government.
The Rev Michael Reiss, a biologist and its director of education, said it was self-defeating to dismiss as wrong or misguided the 10 per cent of pupils who believed in the literal account of God creating the Universe and all living things as related in the Bible or Koran. It would be better, he said, to treat creationism as a world view.
[…]
Professor Reiss, a Church of England clergyman, said: “Just because something lacks scientific support doesn’t seem to me a sufficient reason to omit it from a science lesson.”
Alguien pensó que no era mala idea nombrar como director de educación de la Royal Society a un tipo que es sacerdote de la iglesia anglicana. Alguien pensó que la religión y la ciencia no entran en conflicto. Alguien cometió una cagada muy gorda.
Simplemente que algo carezca de base científica no me parece una razón suficiente para omitirlo en una clase de ciencia es una bonita frase lapidaria. Al día siguiente de la publicación de la noticia, el reverendo envió una carta aclaratoria al mismo periódico:
Sir, Creationism has no scientific validity but this does not stop some people from believing that it does. If a young person raises the issue of creationism in a science class, a teacher should be in a position to examine why it does not stand up to scientific investigation.
Más que aclaratoria, es una forma de recular sin hacerlo. Atendiendo a las declaraciones del reverendo, el creacionismo no resistiría un escrutinio crítico, pero a la vez eso no es razón suficiente como para erradicarlo, junto con la alquimia, el tarot y el horóscopo, a la asignatura de Pensamiento Racional y Patrañas Contemporáneas. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que el señor Reiss se muestra convencido de que las ideas merecen respeto (la negrita es mía):
According to this report, he said teachers in science lessons ought to be willing to talk about creationism if students brought the subject up. At the same time as making clear creationism is not accepted by the scientific community, they should convey a message of respect that does not “denigrate or ridicule” the children’s beliefs.
Mal, Mike. Las personas son entes respetables. Las ideas, por otra parte, son cosas que están hechas para patearlas, tirarlas al barro, arrojarlas desde el acantilado más alto que encontremos, pegarles fuego a lo bonzo y enterrarlas en vida, sólo para ver si aguantan la prueba y son ciertas. Las creencias no son otra cosa que ideas, y si enseñamos a los niños desde pequeños que las creencias son un tipo de idea especial que se encuentra al margen de la crítica, de la ridiculización y de la discusión por el mero hecho de existir, estaremos criando una generación de mocosos atontaos que no sabrán argumentar más que con el culo. Y hay ejemplos a patadas en la vida cotidiana.
Mientras tanto, en las civilizaciones avanzadas:
El gobierno sueco ha anunciado un plan para regular seriamente la educación religiosa. Pronto será ilegal incluso en las escuelas privadas enseñar las doctrinas religiosas como si fuesen ciertas. En un interesante giro a la experiencia americana, el rezo seguirá siendo legal en las escuelas —al fin y al cabo, el rezo no presume veracidad—. Pero cualquier otra cosa que tenga cabida en currículo deberá tener obligatoriamente un carácter secular. «Los pupilos deben estar protegidos de cualquier clase de fundamentalismo» según el ministro de educación, Jan Björklund.
(Gracias nuevamente a Chuso por el chivatazo sobre la iniciativa sueca.)
Actualización: calentito, directo desde el Twitter de P. Z. Myers, me entero de que Reiss ha dimitido.