Archivo de ‘Opinión’

… la vereda se termina, pero el tonto sigue. Cita hoy Escolar a Juan Carlos Escudier:

Las mentiras no suelen vivir hasta hacerse viejas, o eso mantenía Sófocles, pero las del 11-M siguen cumpliendo años con buena salud. Esta semana se ha conmemorado el sexto aniversario de la matanza y nuestros embusteros de cabecera, a los que la difusión de conspiraciones y patrañas sobre los atentados les ha reportado pingües beneficios, continúan en la brecha y amenazan con eternizarse en esa “búsqueda de la verdad” tan lucrativa.

Justamente esta mañana me he encontrado con esta pegatina en una parada de Metro en Madrid (sin peones negros a la vista, cosa curiosa):

Cansinos incansables

En realidad, todo está en la sentencia. Está hasta la explicación de la tontería:

El argumento es falaz y parte de las premisas falsas, con lo que la conclusión es, necesariamente, errónea. Se aísla una dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos que permita, mediante el razonamiento, llegar a la conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia.

Hemos pasado del tic, tac, tic, tac, están nerviosos al la próxima vez podrías ser tú. Eso sí que es un salto lógico.

Negocio zombie, en este artículo, es todo aquel que, en lugar de seguir su tránsito pacífico hasta la extinción, se mantiene vivo de maneras artificiales más allá de su fecha de caducidad natural. Su mantenimiento no consiste únicamente en realizar un trasvase de sangre fresca en forma de canon, por poner un ejemplo. Hay medios más sibilinos.

Hace unos meses, en una visita por la sección de ficción de la Fnac, me topé con lo último de Dan Simmons, un tipo al que estoy dispuesto a perdonar Ilium y Olympos por los buenos momentos que me hicieron pasar Hyperion y Endymion. Me lo compré en tapa blanda (diría que es la edición de bolsillo, pero no hay bolsillo que aguante este ladrillo) por el módico precio de 11,75€. Siguiendo la lógica que he visto seguir a los editores con otros títulos, cuando lo traduzcan al castellano serán dos libros a 10 machacantes cada uno. Al tiempo.

Después, al llegar a casa, se me ocurrió mirar en Amazon cuánto me habría costado si me hubiese esperado y lo hubiese pedido ahí. Ahí cuesta 10.87$. Quizá, entre lo que supone el cambio del dólar al euro y lo que añaden los gastos de envío, me habría quedado aproximadamente igual (el cálculo, a día de hoy, dice que me costaría 13.84€. Salí ganando). Eso, la versión de bolsillo. La versión de Kindle cuesta 12.41$. Y eso sí es algo que no entiendo.

El coste de producir un libro no es solamente el de impresión: hay una serie de costes fijos (la cadena desde el manuscrito final hasta el libro es larga) que hay que cubrir. Pero incluso teniendo eso en cuenta, el hecho de tener libros electrónicos más caros que el libro en papel no terminaba de tener sentido, sobre todo teniendo en cuenta que hay que añadir el precio del lector.

Hace un rato, en el blog de Charles Stross, he un enlace a este artículo del New York Times que discute los costes de la producción de libros en general. ¿Quieren saber por qué la versión electrónica puede ser más cara? No les sorprenderá mucho la respuesta (la negrita es mía):

Another reason publishers want to avoid lower e-book prices is that print booksellers like Barnes & Noble, Borders and independents across the country would be unable to compete. As more consumers buy electronic readers and become comfortable with reading digitally, if the e-books are priced much lower than the print editions, no one but the aficionados and collectors will want to buy paper books.

If you want bookstores to stay alive, then you want to slow down this movement to e-books,” said Mike Shatzkin, chief executive of the Idea Logical Company, a consultant to publishers. “The simplest way to slow down e-books is not to make them too cheap.”

No es sólo el hecho de que sean más caros: también intuyo que tendrá que ver la ausencia de muchos títulos en los catálogos. Y luego más de uno se quejará de la piratería; y la culpa será precisamente suya por querer mantener viva (viva y a todo gas, aquí nadie –al menos yo no– está pidiendo la desaparición de las librerías tradicionales, a las que todavía creo que les queda bastante para esfumarse) una cadena de distribución ya superada.

A voces. Lo están pidiendo a voces. Mientras tanto, sus criaturas, ya en descomposición, siguen demandando cerebros frescos.

Quiero sumar mi contribución a las de Mi Mesa Cojea y Halón Disparado. Una campaña de buen rollo pagada, entre otros, por Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa y Endesa me produce sentimientos que no puedo escribir aquí porque quiero seguir teniendo el blog abierto.

Cada vez más, importa el espectáculo, porque el espectáculo es el que da beneficios. Eso no es culpa sólo de los propietarios de medios ni de los periodistas: es culpa de todos.

Existe una crisis de la realidad. Por alguna razón, gran parte de la sociedad ha decidido que la realidad le es incómoda y que prefiere una realidad hecha a su medida: según sus prejuicios, una realidad que no le incomode, que no le obligue a pensar y, sobre todo, que no le obligue a cambiar. Cambiar cuesta mucho a la gente.

Si existe un problema de conformismo, el problema es general, no es sólo de la prensa: todos nos estamos conformando con menos.

Enric González, en esta entrevista emitida en Tesis, un programa de Canal Sur 2.

La portavoz del PP en el Senado, Carmen Dueñas, ha acusado al Gobierno socialista de “imponer el aborto libre” a la sociedad española [...]

Visto en esta noticia de El País. No pongo negrita porque la combinación es fácil de encontrar. No es lo único que tiene impuesta esta sociedad: también están el divorcio y el matrimonio homosexual, por poner un par ejemplos. La frase citada me da a entender que en la mente de la señora Dueñas no se ha regulado un derecho, sino un deber. Pero ya saben: el voto popular engendra ‘frikis’ (que ahora se publica en la sección de Vida & Artes, pero algún día debería salir algo parecido en la sección de política).

España promoverá en las próximas semanas una tasa en el ámbito europeo que gravará a las grandes empresas. La nueva tasa Metro, reclamada este mismo mes por el presidente de Metro de Madrid, Juan Bravo, busca recompensar a las empresas de transporte por el uso que Telefónica, El Corte Inglés y otras grandes empresas que ganan dinero hacen de sus infraestructuras.

“Telefónica y otras empresas tienen miles de trajabadores, así que deben pagar un poco de todo lo que ganan ocupando unos túneles que no se puede utilizar para otra cosa”, aseguran fuentes del Gobierno español que trabajan ya en una declaración de los 27 sobre el tema, que se presentará en abril, y que pedirá más medidas para proteger la propiedad privada, luchar contra la piratería somalí y aumentar la contribución de las empresas en el desarrollo de las redes de transporte. El argumento del Ejecutivo español es que las empresas de transportes pagan al desarrollar la infraestructura y mantenerla al día, y el ciudadano paga por su billete, pero las empresas que se benefician con el transporte de sus empleados no pagan por mantener esas infraestructuras.

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, que visitó ayer Bruselas, defendió la necesidad de un debate que se incluirá dentro de la estrategia analógica de la Unión Europea para los próximos 15 años y que España, como país presidente de los 27, tiene la responsabilidad de pilotar. Sin embargo, las empresas, asociaciones de viajeros y algunos europarlamentarios rechazan la posibilidad de una tasa Metro. La consideran un ataque frontal a la neutralidad en el metro, el principio que explica su desarrollo, dicen, porque garantiza que las empresas no dan prioridad al transporte de un viajero sobre otro. Es decir, el carácter abierto y sin discriminaciones que permite acceder y prestar libremente servicios.

(Este texto es una variación de los tres primeros parrafos de este otro. Espero que con esto haya quedado claro que el Ministro de Industria está cometiendo una soberana estupidez.)

Clausuran una exposición en una universidad tras las protestas de fanáticos religiosos porque, según la nota de prensa emitida por la propia universidad, «no es posible garantizar la seguridad de la misma».

No es en Irán, es en España. Hoy, concretamente:

La Virgen convertida en una prostituta de la Carretera de Jaén, donde conoce a San José, que es un camello. El hijo de ambos crece y se inicia en el sexo con María Magdalena, pero finalmente descubre que es gay. Con estos ingredientes, la exposición del fotógrafo jiennense Fernando Bayona no iba a pasar inadvertida para nadie. Lo que no imaginaba su autor es que iba a recibir amenazas de muerte y que la Universidad de Granada se iba a ver obligaba a suspenderla ante las protestas de asociaciones de vecinos y particulares. “Sabía que todo esto podía tener una importante repercusión, pero no esperaba que llegase a este extremo”, explicó ayer el autor de las 14 fotografías, tituladas Circus Christi.

A esto se le llama, según el boletín de Hazte Oír (sí, estoy suscrito, ¿qué pasa?), «defensa de la libertad religiosa». ¿Quieren ver a alguien felicitándose porque una exposición fotográfica ya no existe, en pleno año 2010? Miren, miren:

¡Muchas gracias! Tu firma y la de otros 18.000 ciudadanos han hecho que la exposición ya no exista.

De nada, hombre. Yo, desde aquí, propongo una colecta para comprarle un cinturón al vicerrector de la Universidad de Granada, a ver si la próxima vez consigue mantener los pantalones en su sitio. Yo pongo un euro, los gastos de envío y la nota de felicitación por el regalo; y con lo que nos sobre compramos otro puñado, que seguro que antes de que se acabe el año nos hacen falta.

Actualización: las fotografías de la obra están en esta dirección, en un formato de navegación ciertamente incómodo, pero al menos así todo el mundo las puedes ver (en la hilera que aparece, la colección es la última a la derecha).