Las penas del Agente Smith

21/6/2009

La revolución de Twitter

Archivado en: Ida de Olla, Geek World, Opinión — Perpetrado por RinzeWind a las 10:32 pm

Mucho se ha escrito acerca del papel que Twitter está teniendo en la actual situación política de Irán. No voy a escribir sobre ello porque ya lo han hecho, mejor o peor, en muchos otros sitios.

Y, sin embargo…

Estadísticas de Twitter en Irán

Ya lo dijo el otro día Íñigo Sáenz de Ugarte:

Guau. Cambiar la historia, nada menos, a golpe de 140 caracteres. Y en un “ancient Islamic country”. Del arado con bueyes a las redes sociales.

Más carnaza para la ‘revolución Twitter’, un fenómeno fascinante pero que ha vuelto a atraer un exceso de ruido. No hay que ser un genio para saber que más tarde o más temprano iba a atraer la atención de los censores, de los que hay de sobra en Irán.

Si recordamos la tantas veces citada y quizá apócrifa frase de Stalin (¿cuántos ejércitos tiene el Papa?), también podríamos aplicarla al caso actual. Con la chulería desvergonzada que le caracteriza, Ahmadineyad podría preguntar: ¿cuántos ejércitos hay en Twitter?

En realidad, los manifestantes están en la calle, no en las redes sociales.

8/6/2009

Lo mejor de ayer

Archivado en: Ida de Olla, Propiedad Intelectual — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

El Partido Pirata tiene como meta cambiar la legislación global para facilitar el desarrollo de la sociedad informática, que está caracterizada por diversidad y libertad. Esto lo logramos al pedir un nivel mayor de respeto por los ciudadanos y su derecho a la privacidad, y al reformar el derecho de autor (copyright) y las leyes de patentes.

Las tres principales creencias del Partido Pirata son la necesidad de protección de los derechos de los ciudadanos, la voluntad de liberar nuestra cultura, y el entendimiento de que las patentes y los monopolios privados están dañando a la sociedad.

La nuestra es una sociedad controlada y bajo vigilancia donde prácticamente todo el mundo está registrado y en observación. No está en el mejor interés de un estado judicial moderno imponer la vigilancia a todos sus ciudadanos, de ese modo tratándolos como sospechosos. La Democracia presupone una protección fuerte de los derechos de los ciudadanos.

Con esas premisas, el Partido Pirata sueco se convirtió ayer en la quinta fuerza política del país con el 7.1% de los votos y llega al Parlamento Europeo. Y defiende un ideario que es justo lo que muchos llevamos pidiendo desde hace mucho tiempo. Lástima no haber podido votarles aquí en España.

2/6/2009

De cómo un blog puede ahorrar un montón de miseria

Archivado en: Ida de Olla, Geek World, Blogosfera — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

La historia de siempre: chico conoce chica, chico sale a dar un paseo con la chica, chico y chica quedan para la siguiente vez y chico coloca una entrada en su blog diciendo las cosas que le gustan de ella.

Al cabo de un rato, le llega un e-mail de uno de sus lectores, diciendo que la mayor parte de los puntos que ha listado son mentira y que, de hecho, él conoce a esa muchacha. Y que salga corriendo ayer a más tardar.

El final de la historia hay que leérselo como si fuese una novela de detectives.

Locos, nos estamos volviendo locos. Pero, ¿ven como esto de los blogs a veces vale para algo?

(Gracias a Daniel por el enlace).

25/5/2009

Ni orgullo friki ni hostias

Archivado en: Ida de Olla, Geek World — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am
Día de la Toalla en Innsbruck

Hoy es el día de la toalla (aquí está mejor explicado, en inglés). Vale ya de tomarse las sagradas festividades a cachondeo.

21/5/2009

Carta a la Ministra de Cultura

Archivado en: Ida de Olla, Propiedad Intelectual — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Excma. Sra. Ángeles González-Sinde, Ministra de Cultura:

Permítame, antes de nada, felicitarla por su nuevo cargo. Tenga cuidado con él y no lo rompa, porque, como aprendimos muchos con su predecesor, el nunca suficientemente valorado D. César Antonio Molina, otro vendrá que buena la hará.

Me veo en la obligación de enviarle la presente misiva en relación a dos incidentes, sin relación aparente entre ellos, que me han sucedido recientemente. Ambos tienen que ver con el mundo de la cultura y, más concretamente, de la distribución de productos culturales por parte de la industria. Considero que la narración de los hechos le resultará de lo más interesante.

El primero de ellos tiene que ver con un libro que leí hará unos meses: Los orígenes del pensamiento reaccionario español, de Javier Herrero, en una edición de 1971. Tuve la suerte de poder hacerme con un ejemplar en el mercado de segunda mano hará ahora cosa de un año. Comoquiera que el tema me gustó, y se me ocurrió que más gente podría querer tener acceso al texto, o incluso yo mismo podría querer regalarlo, escribí a a Alianza Editorial, responsable de la última reedición de la que tengo noticia, en 1994, para preguntar si están pensando en volver a sacarlo al mercado. Me contestaron que no, a lo que respondí pidiendo los datos del autor, para poder ponerme en contacto con él e inquirirle si podría ser posible abordar por mi cuenta y riesgo un proceso de digitalización de mi ejemplar que, aunque con escasos medios y un hipotético resultado de calidad más que dudosa, pudiese proporcionar una copia digital de un producto que, a día de hoy, es difícil de conseguir en muchos casos, e imposible en la mayoría.

Intenté localizar al autor por todos los medios que se me ocurrieron, incluyendo a CEDRO y a su propio Ministerio. Un funcionario a su cargo me indicó muy amablemente que, por temas de protección de datos, no podía proporcionarme la información que le requería. La entidad de gestión sí me dijo que lo último que les figuraba de ese autor, o de otro del mismo nombre al menos, es una colaboración con la Concejalía de Medio Ambiente de Valladolid, dato que me lleva a otro punto muerto.

Resumiendo la situación: es un libro que no se puede conseguir comprándoselo a la editorial, que de todas maneras a estas alturas ya no tiene los derechos, el autor está ilocalizable y las copias disponibles son escasas, siendo posible acceder a ellas mediante el mercado de coleccionista o el de segunda mano.

La segunda historia que quiero comentarle es más sencilla , en cuanto a que su resolución me ofrece menos quebraderos de cabeza, pero ésta a su vez proporciona un problema interesante. Fui consciente de una situación similar gracias a la despedida de un compañero de trabajo, extranjero él y aficionado al cine, de forma que me acerqué un día a un centro comercial para comprarle un regalo en nombre de todos los demás. Dos de los títulos que llevaba apuntados eran El día de la bestia y Airbag. Tras una tarde recorriendo varias tiendas, salí de allí sin aquellos DVDs y con la misma respuesta de todos los dependientes: están descatalogadas.

Por supuesto, al ser para un regalo, quedaba feo entregarle un disco grabado y rotulado a mano, pero una solución posible (en realidad, una solución probable) es la de usar un programa de intercambio de archivos (P2P, para entendernos) y descargármelas. Utilizando Google directamente porque, digan lo que digan los periódicos, The Pirate Bay hay cosas que no encuentra, logré localizar ambos títulos: http://isohunt.com/download/63873817/el+d%C3%ADa+de+la+bestia.torrent y http://torrentportal.com/download/1038823/Airbag.281996%29.DVDRip.Xvid.Spanish.Mp3.%5Bwww.btvideoclub.com%5D.avi.torrent.

En este caso se me antoja un dilema: no puedo acceder comercialmente a estos productos, porque la distribuidora ha decidido por mí que es mejor que no los compre por el sencillo sistema de no vendérmelos. Por otra parte, si hacemos caso a las campañas azuzadas por su ministerio, cada vez que alguien se descarga una película de Internet, dos actores mueren de hambre. Y, sin embargo, se producen casos en los que por mucho que se retuerza el argumento resulta que una descarga jamás podrá ser equiparada a una copia no vendida ni a una pérdida de ingresos en ningún sentido, como en el caso que nos ocupa. Y no le quepa duda de que me habría gustado tener ya disponible una copia digital del libro que buscaba en el primer caso, pero me temo que los chicos de Google Books todavía tienen mucho trabajo hasta llegar a pelearse con las editoriales españolas, que sin duda querrán su parte del pastel, esté el libro en su catálogo o no.

Llego ya a la conclusión y no me alargo más. Creo que los casos que le he expuesto son solamente la punta del iceberg, y que hay ejemplos similares por doquier. El acceso a la cultura no puede dejarse en mano de un mercado de la cultura abastecido por una industria de la cultura, porque en ese caso nos encontraremos con el problema de que los productos que dejan de ser rentables dejan de ser productos comerciables y dejan de ser productos accesibles. Lo sangrante del asunto es que, a merced como estamos de unas leyes de copyright draconianas, nadie puede salir a corregir ese desequilibrio: se produce la paradoja de que la ley, en su empeño por proteger al autor, consigue que nadie pueda leer la obra, que queda no ya huérfana, sino presa. Otro buen ejemplo de esto lo expone Diego A. Manrique en un artículo publicado en El País el 18 de mayo de 2009, Decoradores de tumbas:

¿Y qué decir de esa indignación de los árbitros de las buenas maneras funerarias? Me refiero a la repulsa ante el anuncio de la apresurada recopilación que publica EMI. ¿Cuál es el problema? ¿El buen hipócrita debería editar esas antologías con un pudoroso retraso? El martes, día de su muerte, alguien acudía a unos grandes almacenes para comprar música de Antonio: en la sección correspondiente, no sólo ignoraban su óbito; tampoco tenían discos suyos.

Es de suponer que alguien que se descargase uno de esos discos de Antonio Vega el martes habría sido tachado directamente, y sin ningún rubor, de pirata.

Sí es cierto que en el caso del libro de Javier Herrero es posible conseguir una copia a través de la red de bibliotecas públicas, pero esto no será así para todos los libros que actualmente se encuentran descatalogados. A veces me gustaría disponer de un verdadero Ministerio de Cultura, que no de Industria Cultural, que se encargase de digitalizar y poner a disposición del público obras que no se hayan comercializado en el plazo de dos años, por poner un ejemplo. Visto cómo están las cosas se me antoja difícil.

Atentamente,

El tío Rinze

2/5/2009

Un teclado, mi reino por un teclado

Archivado en: Geek World — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Cuanto más tiempo pasa una persona utilizando un ordenador, más tareas realizar empleando únicamente el teclado, sin acudir al ratón. El ratón es un trasto lento e incómodo y, más importante, para utilizarlo hay que apartar la mano derecha (izquierda para los zurdos) de su posición natural sobre las teclas (para los que mecanografiamos). Que las combinaciones de teclas que llevan directamente a tareas se llamen atajos de teclado lo veo no como una definición que hace mención a que su ejecución provoca la llamada a una función determinada, sino a que no hay que echar mano del puntero; el atajo nos deja hacer lo mismo que el ratón, pero más rápido. Esto se entiende mejor si pensamos que muy poca gente (casi me gustaría pensar que nadie) copia y pega texto desde el menú de edición, y sin embargo todos conocemos Ctrl-c y Ctrl-v.

GMail sacó hace un tiempo, como utilidad experimental, la posibilidad de utilizar atajos de teclado para acceder a las carpetas; previamente ya se podía componer un mensaje nuevo, responder y moverse por los hilos utilizando las teclas, pero esto permite utilizar Gmail poco menos que como si fuese un clon web bonito del viejo y querido mutt que muchos usamos en tiempos (y muchos siguen usando hoy).

Firefox, nada más instalado, tiene dos barras en las que se puede escribir: la de direcciones (a la que se accede directamente sin necesidad de utilizar el ratón pulsando Ctrl-l) y una barra de búsquedas (Ctrl-k) que permite buscar en un puñado de sitios que vienen preconfigurados sin necesidad de visitar la página web. El número de sitios en los que se permiten las búsquedas es ampliable siempre y cuando alguien haya hecho una extensión que nos permita añadirlo a la lista predeterminada (es posible que se pueda editar a mano, pero no he jugado mucho con esa barra, así que no lo sé a ciencia cierta). Lo malo que tiene la barra de búsquedas es que, hasta donde yo sé, hay que usar el ratón para elegir qué buscador queremos emplear.

Sin embargo, es posible tener cualquier tipo de búsqueda, en la barra de direcciones principal, sin utilizar nada más que el teclado, trasteando un poco en las tripas del navegador. A continuación, cómo hacerlo con un ejemplo práctico.

Ayer quería ver qué puntuación tenía Wolverine en Rottentomatoes, una página que agrega las puntuaciones que los críticos otorgan a las películas y ofrece una media orientativa. La opción larga era ir a la página, cargar la portada y usar la casilla de búsqueda. Para la opción corta hacen falta algunos preparativos.

Dentro del menú de organización de marcadores, y en algún lugar que no sea la Barra de marcadores (para que no aparezcan en los accesos de la barra), creamos una carpeta llamada Búsquedas (por ejemplo). Dentro de ella, creamos un nuevo marcador y tendremos una ventana con cuatro campos a rellenar: nombre, localización, palabra clave y descripción. El nombre es libre (y debería ser algo significativo que ayude a identificar el marcador en cuestión), y la chicha de todo esto está en la localización y la palabra clave.

La localización no es más que la dirección, la URL a la que queremos que apunte el marcador. Para poder hacer uso de las búsquedas rápidas, es necesario saber cómo se pasan los términos de la consulta a la página en cuestión. O, dicho de otra forma, qué variable es la que lleva la petición GET del HTTP. Para probar esto, basta con entrar en Rottentomatoes y buscar un término cualquiera, por ejemplo prueba. Se ve que la dirección de la página de resultados es http://www.rottentomatoes.com/search/full_search.php?search=prueba. Lo único que hay que hacer ahora es sustituir, en esa dirección, prueba por %s. Con esto le indicamos a Firefox que esa dirección en realidad es una búsqueda, y que hay que cambiar %s por los términos que le digamos cada vez que llamemos a ese marcador.

Por último, la palabra clave es un término, lo más corto posible, que nos permita llamar a ese marcador desde la barra de direcciones. Para Rottentomatoes, por ejemplo, yo tengo tt. Para Google, gg; imdb para la IMDB, etc…

Al terminar de rellenar los datos, debería quedar algo como lo siguiente:

Búsqueda en Rottentomatoes

Ahora, se guarda el resultado y se puede acceder a las búsquedas de esa página sin necesidad de cargarla en un principio. Basta con ir a la barra de direcciones (la de búsqueda ya no nos hará falta) y teclear: rt wolverine, con lo que se realizará la consulta, y nos hemos ahorrado una visita y tener que utilizar el ratón, lo que me lleva al principio del artículo: con esto se pueden realizar búsquedas sin soltar el teclado.

(Sé que esto es relativamente antiguo, pero seguro que hay gente que todavía no lo sabía.)

21/3/2009

Lo retro es bello

Archivado en: Geek World — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

(Otro artículo más para Público, aunque el que saldrá publicado hoy en sus páginas está retocado con respecto a la versión que pongo aquí. Lo que escribí en su día era carne más de blog, por la narración y el uso de palabros, que periodístico. Así que imagino que esta versión pegará bien aquí.)

Un simple vistazo a cualquier catálogo actual de productos informáticos anuncia que, por unos pocos cientos de euros, cualquiera puede tener acceso a ordenadores de varios procesadores de 64 bits a varios gigahercios de velocidad, centenares de gigabytes para el disco o discos duros, y al menos un par de ellos para la memoria RAM, o dispositivos de almacenamiento óptico en los que bien caben varias horas de vídeo. Pero hubo otros tiempos, aquéllos en los que, como dijo con sorna Linus Torvalds, creador del sistema operativo Linux, los hombres eran hombres y se escribían sus propios drivers, y el mundo se mostraba en 16 colores, en los quioscos podían comprarse revistas como Microhobby y los juegos venían en cintas y se cargaban con load “”. Unos tiempos cuyos seguidores se reunieron el pasado 14 de marzo en el centro cultural El Greco (Madrid) bajo el auspicio de Retromadrid, un evento organizado por la Asociación de Usuarios de Informática Clásica.

Tras recoger la entrada, gratuita, empleada para llevar un conteo de visitantes, lo primero que se encuentra el visitante a su derecha es un viejo Amstrad reproduciendo una melodía familiar. En su pantalla, dos pixelados monjes paseaban por un monasterio. Era el juego La Abadía del Crimen, un clásico del año 1987 basado en la obra de Umberto Eco El Nombre de la Rosa y desarrollado por la española Opera Soft. Se abría de esta forma un pabellón lleno a rebosar, con el expositor de ViejuNET, un grupo encargado principalmente de expandir al máximo las posibilidades de los clásicos PC/XT. Como ejemplo, en uno de sus múltiples (y antiguos) monitores monocromo se visualizaba un fragmento de la película Matrix. Uno de los encargados explicaba cómo habían hecho un códec de vídeo que generaba imágenes únicamente en blanco y negro, y luego habían recortado ese fragmento de la película y lo tenían puesto en bucle. El ordenador que muestra las imágenes no es capaz de reproducir el sonido a la vez, pero lo sincroniza del CD de un portátil cercano a través del puerto serie. Al lado, un clon soviético de un 8088 comprado “por eBay a un ruso que ofrecía la placa” emitía pitidos a través del altavoz interno.

Un total de 21 expositores diferentes poblaron el centro cultural, desde los que mostraban de qué siguen siendo capaces los sistemas antiguos, como en el caso anterior, hasta los que animaban al visitante a ponerse manos a la obra, como la gente de marcianitos.org, que repartían trípticos explicando los pasos básicos para montarse en casa una recreativa como las de antes. “Por unos 150 euros, más 100 de transporte puedes hacerte con una carcasa”, explica uno de los responsables. “Los distribuidores tienen los almacenes llenos y siempre les están dando salida. También puedes cortar la madera tú mismo de acuerdo a los planos y montarla, pero es más trabajo. A partir de ahí, ya depende un poco de tu gusto. Puedes utilizar un monitor antiguo, pero yo prefiero el TFT”. Una de las recreativas de exposición fue sorteada en una rifa. La otra, empleada para el Primer campeonato nacional de Space Invaders. Al lado, algunos componentes de Time Invaders dejaban probar uno de sus últimos juegos, Attack of Mutant Fruits from Outer Space. Comentan que todo el montaje se hizo pensando en la feria. “El juego se ejecuta en un portátil que va dentro de la carcasa”; la tuvieron que traer desmontada porque vinieron desde Tenerife. “La hemos montado esta mañana antes de que abriesen las puertas”.

En el centro de la sala, en una mesa aislada, se mostraban viejos modelos de Mac, que estaba de aniversario (1984-2009): desde el Macintosh 128k hasta un PowerMac 6100, que con una ampliación de memoria puede ejecutar programas actuales, como Firefox o Thunderbird. Al lado, una caja de Adobe Photoshop 2.5, una versión de 1995. Al fondo, diversos expositores mostraban equipos antiguos, alguno de los cuales todo el mundo ha tenido por casa alguna vez: un CPC 464, un ZX Spectrum, una Dreamcast, una Neo-Geo, un pequeño surtido de Gameboys, algún MSX con un kit de programación y un cartucho con memoria FLASH para poder escribir en él… los visitantes que habían estado presentes en ediciones anteriores coinciden en que la afluencia de público este año es mayor que otras veces, hecho que viene confirmado con la cifra de casi 1100 asistentes proporcionada al cierre por la organización.

No sólo de expositores vive la feria: además de diversas conferencias (La edad de oro de los 8 bits, la experiencia en España), talleres (MSX Basic, hablando con tu MSX), y un mercadillo repleto a todas horas, varios nombres importantes de la escena española del videojuego de los años 80 se han dado cita para firmar juegos y contar anécdotas, entre ellos Alfonso Azpiri, ilustrador de carátulas de gran número de títulos como Lorna, Mot (estos dos títulos desarrollados a partir de personajes ya creados por él en otras publicaciones), o el recién estrenado La Corona Encantada, César Astudillo “Gominolas”, compositor de la música de incontables juegos de la ya extinta Topo Soft, o Alfonso Fernández Borro. El propio Azpiri resumía el espíritu de este encuentro al hacerse una fotografía con algunos de sus admiradores: “que vean que seguimos vivos”.

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