Las penas del Agente Smith

1/6/2009

Lunes musical

Archivado en: Música — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

La ventaja de tener un montón de música gratis al alcance de la mano es que uno amplía sus horizontes de escucha y descubre cosas que le encantan y que nunca jamás han sonado o sonarán en la radio. La ventaja de tener un montón de música gratis que además no hay que descargarse, si no que se puede escuchar a vuelapluma, saltando de disco en disco sin tener que pararse a descomprimir, renombrar o borrar, es que el proceso va más deprisa. Durante los pocos meses que he tenido una cuenta en Spotify he ido recolectando algunos artistas que en su momento me llamaron la atención, o que me recomendó algún colega, y me resultaban completamente desconocidos o había oído el nombre de pasada en alguna ocasión pero nunca me había parado a escuchar su obra con detenimiento. Algunos de estos grupos me gustaron; otros resultó que no, pero en todo caso las canciones que guardé me resultaron interesantes.

Quizá sea buena idea compartir alguna de esas canciones (con el crédito correspondiente entre paréntesis allí donde me acuerdo):

Si alguien tiene interés en hacerse una cuenta, esta dirección funciona desde España, pero no desde Finlandia, como comprobé con un amigo la otra noche.

16/5/2009

Los planetas

Archivado en: Música, Ciencia — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

El otro día tuve la oportunidad de acudir a una conferencia-concierto sobre la relación entre la astronomía y la música en el Planetario de Madrid a cargo de Javier Coble. La temática se movió desde las relaciones matemáticas en las escalas musicales hasta la obra de Vangelis o Alan Parsons, pasando por la música de las esferas, versión de Johannes Kepler.

Lo mejor de todo fue el descubrimiento de Gustav Holst, autor que me era completamente desconocido y que se me ha revelado como una escucha obligatoria, al menos de su suite Los planetas: son siete movimientos (uno por cada planeta, quitando la Tierra y Plutón - porque este último fue descubierto en 1930, años después de que Holst terminase de escribir sus melodías, y además hoy en día ni siquiera es un planeta) escritos entre 1914 y 1916. Cada movimiento particular hace referencia a un planeta y a un supuesto carácter planetario: la guerra para Marte, la vejez para Saturno, lo místico para Neptuno…

Lo asombroso de todo esto, y es por lo que más me impacta la obra, es que muchas de las ideas que hay recogidas en sus melodías se han copiado posteriormente hasta la saciedad en bandas sonoras de películas de ciencia ficción. Los planetas tiene casi un siglo de vida pero suena nuevo… o John Williams y Jerry Goldsmith, por poner dos ejemplos, a viejo; depende de como se quiera ver.

Como un artículo sobre música queda cojo si no se puede escuchar el audio al que se refiere, si ya tienen una cuenta en Spotify (y, si no, aquí pueden hacerse una sin necesidad de invitación) pueden escuchar una versión orquestada o la que el autor pensó inicialmente para dos pianos.

Bonus: sin que venga mucho a cuento, no puedo pasar la oportunidad de enlazar esta estupenda charla de TED a cargo de Hans Rosling sobre la distribución del SIDA en el planeta utilizando para ello gráficos del estupendo Gapminder.

8/5/2009

En la que intento servir al menos de mal ejemplo

Archivado en: Ida de Olla, Música — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

La última vez que las hablé de mis señoras habíamos quedado en que tuve un pequeño accidente mientras estaba intentando aprender a tocar Two Step, de Dave Matthews.

Primero le eché un ojo a la versión acústica, buscando acordes o tablaturas que la gente hubiese conseguido sacar. La primera vez que encontré la digitación correcta se me cayó el alma; tuve que bajar a buscarla al garaje y dejarla debajo de la manta un rato, hasta que consiguió recuperar el resuello. Para pasar el rato, las versiones con acordes de toda la vida se dejaron hacer el apaño, pero no era lo mismo.

Cuando la práctica aislado falla, la mejor manera de seguir hacia delante es buscar alguien que haya explicado cómo se toca determinada canción en YouTube. Hay multitud de vídeos de gente tocando esta o aquella canción, sin voces de por medio ni nada que no sea la guitarra, para poder ver bien cómo van los cambios y, en general, escuchar en condiciones cómo debería sonar eso. Después, una vez que se sabe la manera en la que la toca cada uno, cada uno la toca a su manera.

Todas las versiones que he encontrado de Two Step tenían algo que no terminaba de gustarme: o el ritmo me sonaba raro, o los acordes me sonaban raro, o la gente cantaba por encima, y todo quedaba raro; pero es gratis. Ahora, varias decenas de veces después, consigo hacer una versión aceptable, dependiendo de quién juzgue. Aunque todavía tendré que darle cincuenta o cien vueltas más, ayer creí que podía ser capaz de grabar una versión que pudiese echarle una mano a los que también estuviesen aprendiendo a tocarla. No es la vez que mejor me ha salido pero sirve para ver cómo van los tiros mejor otros vídeos: ¡mira, mamá, salgo en la tele!

Y luego, claro, están las comparaciones. Que son odiosas.

13/3/2009

José González

Archivado en: Música, Imágenes — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am
José González

Fotografía sacada anoche durante la actuación de este músico sueco de nombre impronunciable en la Joy Eslava. Uno de los mejores conciertos de guitarra y voz que he visto jamás, a pesar de su corta duración (la parte principal más los dos bises no llegaron a la hora).

Si alguien no ha oído nunca nada de este hombre, un buen comienzo es Crosses.

3/2/2009

En re menor

Archivado en: Ida de Olla, Música — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

El primer juego de cuerdas me costó 1000 pesetas. Fue en el verano del 98, o del 97. Había llegado a una especie de trato con mi abuelo: tú ya casi no usas tu guitarra, así que me la podía quedar yo, y así aprendo, ¿no? No me hizo falta mucho más para convencerle. Me la entregó en una funda de trapo, de esas con un patrón escocés tirando a verde, roída por la parte de abajo. La madera estaba en buen estado, incluso tenía añadido un golpeador blanco para no rayar la caja. Las cuerdas que tenía puestas no daban su nota ni de casualidad, y sacaban un sonido a latón, como el de un banjo mal afinado; lloraban en tonos menores por un cambio. Días antes, había ido a la Casa del Libro y me había cogido el más evidente que encontré: Cómo tocar la guitarra. Decía que reemplazar el cordaje le llevaría media hora a alguien sin experiencia. Yo tardé dos.

En la pegatina del interior se leía claramente: 1980. Estaba bien dejar claro desde el principio que ella era mayor.

Mi padre fue explícito al respecto de tocar en casa en verano por las tardes: puedes hacer lo que quieras, pero que no te oiga. La música es divina, pero la siesta es sagrada. Lo suficientemente lejos de allí, una de mis tías abuelas tenía un huerto; al lado de la entrada había una higuera que daba buena sombra. Todo lo buena que pueda ser una sombra en Cáceres en agosto, en todo caso. Allí me plantaba por las tardes, con la guitarra y mi libro, intentando dar pie con bola, dedo con cuerda y rasgueado a tiempo.

A la vuelta de aquellas vacaciones podía tocar melodías simples en las dos primeras cuerdas, y usando sólo el pulgar para golpear. El índice, el corazón y el anular de la mano derecha estaban todavía más allá de la primera pisada del hombre en Marte. Los acordes eran muy bonitos sobre el papel. Los acordes con cejilla eran feos incluso ahí.

Pasaron los años, y aquella vieja de cabellos de nylon y yo terminamos llegando a un acuerdo. Knocking on heaven’s door. Norwegian wood. Save tonight. Ojalá. Wish you were here. En serio.

Antes de empezar la universidad, mi padre me dijo que si terminaba COU y conseguía entrar en la carrera que yo quería me compraría una guitarra eléctrica. Terminé COU. Entré en la carrera que yo quería. Me compró una guitarra eléctrica, una funda, una bandolera y un amplificador.

Resultó que la guitarra eléctrica no fue lo mío. Jamás fui capaz de sacarle un solo sonido que no me disgustase. No era capaz de llevar las manos a donde yo quería, los huesos se me encallaban por el camino. Las pastillas me golpeaban los dedos. Diría que tenía el mástil lleno de astillas y de traste a traste había tiras de alambre de espino. Está justo detrás de mí mientras escribo esto; podría levantarme, abrir la funda y ver que no es verdad. Pero casi. Sigue ahí para el día en que vuelva a atreverme.

La rítmica de Money for nothing. Day Tripper. Conseguí cosas que se parecían. Algo es algo.

Cuando entré a trabajar en el hospital, y de eso hace ya casi cuatro años, decidí que mi primer sueldo iba a ir, en billetes pequeños y de numeración no consecutiva, a la tienda de siempre. Me compré una guitarra acústica. Una de las gordas, con corte en los trastes altos para meter mano mejor. Fue entonces cuando metí la vieja guitarra española en su funda definitivamente. No fui capaz de ponerle la cuarta cuerda antes de guardarla; no sé si fue culpa mía o suya.

La acústica está aquí, al lado de esta mesa. Podría contarles un puñado de cosas si fuese capaz de teclear. On the turning away. Condor Avenue. Your hand in mine. Coconut skins. Sailing to Philadelphia. World spins madly on. En concierto, hicimos unas versiones estupendas de Zombie y Wonderwall. Las cantantes también tendrían algo que decir aquí. Quizá algún día consiga que las escuchen.

En 1996, la Dave Matthews Band publicó Two step. Es una canción gigante. Hicieron una interpretación atómica en Folsom Field y existen versiones acústicas del dúo formado por Dave Matthews y Tim Reynolds que no se pueden describir con palabras.

El domingo, intentando aprender a tocarla, mi tercera cuerda se fue al traste.

Ayer Phil vio su sombra. Ayer, diez años después, un juego de cuerdas costaba diez euros.

24/12/2008

Una bonita canción para soportar la puta jornada

Archivado en: Ida de Olla, Viñetas, Música — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

¡Hoy es el Día de Soportar al Cuñado Subnormal Por Decreto de la Suegra, así que canten!

Fuck Christmas!
It’s a waste of fucking time
Fuck Santa
He’s just out to get your dime,
Fuck Holly and Fuck Ivy
And fuck all that mistletoe
White-bearded big fat bastards
Ringing bells where e’er you go
And bloated men in shopping malls
All going Ho-Ho-Ho
It’s fucking Christmas time again!

Fuck Christmas
It’s a fucking Disney show
Fuck reindeer
And all that fucking snow
Fuck carols
And fuck Rudolph
And his stupid fucking nose
And fucking sleigh bells tinkling
Everywhere you fucking goes
Fuck stockings and fuck shopping
It just drives us all insane.
Go tell the elves
To fuck themselves
It’s Christmas time again!

(Visto en Guerra Eterna.)

Actualización: Wulffmorgenthaler ha clavado el auténtico espíritu de la Navidad.

Espíritu de la Navidad

20/12/2008

Recordatorio

Archivado en: Cultura, Música, Propiedad Intelectual — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Hoy, a las 12 de la mañana, los chicos de hacktivistas estarán frente a la sede del PSOE, en la calle Ferraz número 70, descargándose contenido mediante redes P2P con el convencimiento pleno de que la campaña perpetrada por el Ministerio de Cultura, Si eres legal, eres legal, es una engañifa pagada con dinero público.

Yo, si los fastos de anoche me lo permiten, estaré allí con mi cámara de fotos. Confío en que más gente haga lo mismo.

Y por la noche, hoy, hay concierto de Aviador Dro. Por si les apetece, digo.

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