Las penas del Agente Smith

1/12/2008

The Hawk is howling

Archivado en: Ida de Olla, Opinión, Música, Propiedad Intelectual — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am
Mogwai

Lo que hay ahí arriba es una entrada para el concierto que dará Mogwai en Madrid el 6 de febrero del año que viene. Les puede parecer que yo he pagado 30 euros (más gastos de venta anticipada) para ir a ver a un grupo de música que me gusta, pero siguiendo el ideario del Ministerio de Cultura, lo que realmente estoy haciendo es matar la música. Hoy vengo a contarles una historia aderezada con canciones de este grupo escocés.

Punk rock.

Mis archivos no conservan la fecha, pero juraría que todo esto arranca allá por 2003. Por aquel entonces yo todavía solía utilizar el IRC y andaba desperdigado por varias redes. En una de ellas había un canal llamado #geekissues en el que alguien, en algún momento, comentó lo buena que era la música de un grupo llamado Godspeed You! Black Emperor. ¿Qué demonios era aquello de lo que cantaban tantas alabanzas? En la Fnac no lo tenían, y patearme las tiendas pequeñas de discos de la ciudad para luego descubrir que ni dios tiene una copia de su primer álbum no me ponía lo más mínimo; y a eso había que añadirle el peligro de gastarme la pasta en una música que no me gustaba. Sin que me temblase el pulso, abrí el mldonkey y empecé a descargar. En alguna parte del mundo, un artista moría de hambre y dejaba huérfanas y entonando un lamento por su alma a tres discográficas.

Xmas steps.

Resultó que el grupo me encantó. Leyendo cosas acerca de él, vi que estaba enmarcado dentro de un estilo conocido como post-rock. Pensé que, si un grupo de ese género me gustaba, era bastante probable que otros de temática similar también lo hiciesen. Así que me hice con una lista, seguí rebuscando por ahí para reducir el número de nombres a una cifra manejable y le di más comida a la mula. Mi plan para apuñalar a la cultura por la espalda seguía su curso previsto.

2 rights make 1 wrong.

De todos los grupos que escuché, algunos no me gustaron nada: Sigur Rós, Tortoise y Fly Pan Am, por ejemplo, fueron borrados a las pocas escuchas. Obviamente, aquello no era para mí. A Silver Mt. Zion, Esmerine, Explosions in the sky, Set fire to flames y Mogwai, sin embargo, se quedaron habitando en mi disco duro. Y si ellos vienen, yo voy.

I’m Jim Morrison, I’m dead.

En realidad todo esto es un trato implícito establecido unilateralmente por mí: yo les escucho gratis y les doy la oportunidad de convencerme para ir a un concierto suyo; si lo hacen, pago el pastizal que sea necesario y allí me planto (ver la imagen que corona este artículo). Si no, los dos nos quedamos como estábamos: yo no les escucho y ellos ni lo han notado, porque muy posiblemente no me habría comprado el disco en primer lugar. O dicho de otra forma: ellos ganan algo si y sólo si yo gano algo. Parece un trato justo. En la vergonzosa campaña del Ministerio, alguien se lo dejó claro. Puede ser un testimonio tan falso como los demás que han aparecido, pero resume muy bien todo el asunto:

Soy músico y las redes P2P han ayudado a lanzar mi carrera. Sin el emule la mayoría de fanzines no habrían podido acceder a mi música, ya que la industria discográfica hace las cosas bien…cuando quiere. Mi primer disco estuvo a la venta en tiendas durante 3 semanas hace más de un año. Aún hoy la gente sigue bajándose mi música y gracias a ello lleno salas de conciertos.

Estamos viviendo nuevamente la época en la que los que siguen arando con burro y se resisten a permitir el uso del tractor, porque el burro es suyo y lo alquilan por el precio que quieran, se dedican a sostener a lo más parecido que hay ahora mismo a un sindicato vertical cuya función principar es influir y no discutir, y peregrinan en masa a decirle al cura del pueblo que sería muy feo que no pregonase que el engendro a motor es la obra directa de Satán. Si llega a ocurrir que mi proveedor de acceso a Internet me avisa de que estoy descargando contenidos protegidos, y finalmente me desconecta, no podré seguir haciendo esto. Me queda la duda acerca de cómo van a ser los famosos avisos, pero imagino que el texto irá en la línea de sabemos que estás haciendo algo legal, y te estamos viendo.

I love you, I’m going to blow up your school.

Si me quitan la posibilidad de utilizar el nuevo canal de distribución (el viejo, el CD de toda la vida bien situado en el escaparate de la tienda de moda, lleva tiempo agonizando), malamente lo llevan, especialmente los grupos. Yo, por mi parte, dejaré de ir a conciertos. ¿Para qué, si no voy a conocer las canciones, y no voy a gastarme el dinero en comprarme un disco que a lo mejor ni me gusta? Y además será (es ya) una cuestión de principios: si por cada CD que me compro le estoy dando el dinero a una discográfica que lo que quiere es joderme contra el suelo a la primera de cambio, mal negocio.

Stanley Kubrick.

Para terminar, les dejo con el pianista que, no se olviden, es del gremio de los autores (la negrita es mía):

Falta por tocar esa cuestión de la que hablábamos hace poco, y que tan esclarecedora resulta siempre: qui prodest? ¿Quién sale ganando con la legislación mal llamada “antipiratería”, y que en realidad es anti P2P? ¿Los autores? NO ME HAGAN REÍR. Desde que la SGAE cambió la “E” de España por la “E” de Editores, los intereses de los autores se fueron a tomar viento. Además, ¿no hay un contraste sorprendente entre el alcance global de la lucha contra el P2P y la relajación con la que se combate el top manta? Todos esos ridículos anuncios que el Ministerio de Cultura paga a precio de oro intentan convencernos de que no descarguemos obras, no de que no las compremos en el top manta. ¿Por qué?

Porque la oferta del top manta reproduce las imposiciones culturales del mainstream. En el top manta sólo se venden best-sellers y blockbusters. Representa un diezmo económico, pero es una pérdida asumible, un mal menor. Sin embargo, el P2P es un verdadero desafío al sistema, porque rodea sus imposiciones, recupera títulos que las grandes empresas decidieron enterrar, permiten que el espectador/oyente configure su propio catálogo cultural, fomenta la distribución horizontal, permite una comunicación directa entre el autor y el espectador. En definitiva, revive a la bestia negra de una empresa global de distribución de contenidos: la libertad. Y si no, piensen una cosa: la intención de las grandes empresas no es acabar sólo con las descargas de obras sobre las que tienen derechos. Es acabar con la propia tecnología P2P. Es impedir que los usuarios compartan material audiovisual, incluso libre de derechos. ¿No es curioso? ¿No se parece mucho a… no sé, ¿acabar con las bibliotecas porque hay gente que roba libros? Me voy a callar, que no quiero dar ideas…

30/10/2008

A Silver Mount Zion, sala Caracol

Archivado en: Opinión, Música — Perpetrado por RinzeWind a las 1:59 am

Acabo de volver. Como supongo que mañana no saldrá nada en la prensa generalista, porque no ha sido un concierto de los de llenar estadios, aquí van mis impresiones.

Lo primero, los teloneros. Josef van Wissem es un músico que toca el laúd de una forma, como decía una página que encontré el otro día (pero que no soy capaz de localizar ahora mismo), minimalista. No desentona como previo a un concierto de post-rock, especialmente por sus mezclas de música con ruido ambiente, pero es muy tranquilo: para verlo sentado, está bien; de pie, no tanto. Ainara Legardon le sucedió, y no me gustó lo más mínimo. Quizá le faltó el theremin que me dijeron que lleva a veces, no sé. Su actuación se me hizo larga, pesada y aburrida. Pero ya saben: esto es sólo mi opinión. Vayan a la página que he enlazado y fórmense ustedes mismos la suya.

Sobre las 23:15 aproximadamente llegó el plato fuerte: A Silver Mount Zion. Tengo una fotografía muy triste de ellos en el escenario. Se podía llevar cámara fotográfica pero yo no lo sabía. Mi móvil estaba ahí para salvar el tipo de forma lamentable:

A Silver Mt. Zion

Me ha sorprendido principalmente lo fuerte que suenan en directo. Muchas de las canciones que han tocado (la mayoría pertenecientes a los dos últimos discos) han sufrido pequeños retoques que hacen que su interpretación sea mucho más enérgica que la versión del disco, y más larga. Como contrapunto, muchas veces se produce una amalgama de sonido rítmico que pierde la melodía. Quizá fuese cosa de la acústica de la sala (que no me pareció terrible, pero estaba muy cerca del escenario), o de la ecualización, o de ambos. O a lo mejor me lo parecía a mí solo.

El repertorio ha sido algo como lo siguiente (puede ser que cambie el orden o que se me olvide alguna, porque no las iba apuntando):

  1. 1.000.000 died to make this sound.
  2. God bless our dead marines.
  3. Black Waters Blowed/Engine Broke Blues.
  4. Microphones in the trees.
  5. I built myself a metal bird, I fed my metal bird the wings of other metal birds.
  6. Horses in the sky.


Evidentemente, alguna se me está olvidando
Me comunican en los comentarios que están todas. En todo caso, para los que piensen que el concierto ha sido corto, cada una de esas canciones dura más de 10 minutos. Incluso si sólo hubiesen sido esas seis, hagan sus cuentas.

Entre canciones resulta que son divertidos. El guitarrista y vocalista, Efrim Menuck, suelta parrafadas entre canción y canción diciendo tonterías. Hemos tenido una conversación larga y tendida acerca de la crisis económica, de por qué el Santander no debería comprar bancos ingleses y de Canadá. Algo acerca de las montañas les aterra, al parecer, pero sólo si están lejos. Algún día me enteraré de por qué. Espero.

Hablando de Efrim, los que ya conozcan al grupo habrán notado que todas las canciones que tocaron tienen una componente vocal más que marcada. Si los primeros tiempos del grupo eran temas principalmente instrumentales, cada nuevo disco que sacaban tenía más parte cantada. Supongo que habrá gente a la que le disguste el estilo de canto que tiene Efrim; yo lo soporto, pero reconozco que canta de aquella manera (principalmente, a voces y lejos del micrófono, lo que proporciona un sonido bastante sucio, pero muchas veces los coros acuden en su ayuda). A pesar de ello, el final de God bless our dead marines ha sido una obra de arte a tres voces.

Me quedé sin ver a Godspeed You! Black Emperor, y posiblemente no les vea nunca. Supongo que me tengo que consolar con el concierto de hoy, pero ha merecido la pena. Como prueba de que no me estoy dejando llevar por mi entusiasmo, la opinión de un colega que ha venido conmigo y no les había escuchado jamás es que ha estado bien. Que ya es algo.

25/10/2008

Da la sensación de que esto sí sirve para algo

Archivado en: Geek World, Música — Perpetrado por RinzeWind a las 10:40 am

Me hice una cuenta en last.fm allá por 2006 pero no le presté demasiada atención, y al cabo de unos días había pasado a ser uno de esos sitios en los que me registré en un momento de despiste y no volví a entrar hasta hace unos días.

Resulta que el invento tiene dos funcionalidades bastante útiles. La primera es que muestra grupos parecidos a los que ya escucho. Si el sistema sabe que suelo poner a Elliott Smith, Mogwai, Dire Straits, Dylan, y Kate Rusby, por poner unos ejemplos, me va mostrando artistas parecidos. Y todavía no ha salido Ramoncín, y sí una tal Patty Griffin, así que supongo que es más o menos correcto en sus recomendaciones.

Pero lo mejor es que avisa de conciertos. Se establece la ubicación geográfica y en el calendario van apareciendo próximas actuaciones de gente que escuchas. Así fue como me enteré de que toca A Silver Mt. Zion el próximo miércoles. Lo mejor es que no hay que introducir la información relativa a los propios gustos a mano (que se puede): hay un puñado de plugins que conectan con los reproductores de música más usados y envían estos datos automáticamente.

Y luego está la parte chorra de hacer amigos y demás. Como no deja de tener su aquél el saber qué escucha cada cual, aquí les dejo un enlace a mi perfil, siéntanse libres de añadirme a sus contactos.

23/10/2008

Sionismo

Archivado en: Música, Imágenes — Perpetrado por RinzeWind a las 8:08 pm

Godspeed You! Black Emperor se me escaparon de las manos. En 2003 decidieron que, sin llegar a disolverse del todo, se iban a tomar un respiro. Yo les conocí más tarde (la memoria puede fallarme, pero creo que fue esta canción la primera que les escuché) y me tuve que quedar sin verles en directo.

La lista de proyectos relacionados que aparece en la página de la Wikipedia que he enlazado antes contiene a otras tres bandas que me encantan: Esmerine, Set Fire To Flames y…

A Silver Mt. Zion

Si hay alguien más interesado en ir (¿no saben si lo están? Escuchen y descúbranlo), la venta anticipada es en Discos Melocotón (al ladito de la Casa del Libro de Gran Vía).

24/9/2008

A three-chord symphony crashes into space…

Archivado en: Música — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Ahí a la derecha, semiabandonada por mi pertinaz dejadez, hay una categoría de música a la que muy pocas entradas han ido a parar. Soy muy vago para andar comentando la música que voy incorporando a mi pequeña colección. Hoy es un día tan bueno como otro cualquiera para enlazarles unas cuantas de esas canciones que nunca me cansaría de escuchar. No les prometo que vayan a descubrir nada nuevo, pero si no hay nada que les guste, les devuelvo el dinero. Sin ningún orden en particular, y con la única pista de que entre ellas está la que le da título a esta entrada, les informo de que lo único que tienen que hacer es pinchar Aquí.

PD: no se crean que no hay bis. Aquí.

12/9/2008

No llega a ser un pañuelo, pero es más pequeño de lo que crees

Archivado en: Ida de Olla, Música — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

La Gramola, en M80, con Joaquín Guzmán. En aquellos tiempos Gomaespuma daba los buenos días en antena en la misma emisora, para que se vayan situando. Los que fuesen fieles al programa seguramente recordarán a un cantautor llamado Nauta o, anteriormente, Paco Bello. Tenía dos canciones bastante pedidas: Pare Taxi (de ésta se tienen que acordar) y Ya ves tú, una simpática historia de un perdedor que se va a gastar el dinero del paro en llamar a su reciente ex-novia y a continuación va a ir al bar a ponerse tibio de cazalla. El cómo se paga las copas, teniendo en cuenta las tarifas telefónicas de la época, es algo que no quedó reflejado en la letra.

Este hombre tenía otro puñado de canciones que no estaban en ningún disco (las grabó, pero varios años después) y que se podían escuchar únicamente en sus actuaciones en directo, generalmente en el circuito de cantautores de Madrid. Una de esas canciones, llamada Hazme Reír (enlace obligatorio a nuestros colegas chanantes), tiene varias versiones disponibles en YouTube, pero ahora mismo quiero que le presten atención a ésta. Alguien hizo un vídeo con una grabación en directo, alternando imágenes que más o menos concuerdan con la letra, y lo subió. ¿Y saben qué? El concierto al que corresponde el audio se celebró en el Libertad 8 el 30 de octubre de 2000, hace ahora casi ocho años, que se dice pronto.

Lo sé porque la grabación la hice yo. Tela.

Por aquel entonces conocía a un puñado de gente interesada en escuchar esas canciones que no están en los discos y que no podía desplazarse a la capital para asistir a un concierto. Unos amigos y yo fuimos y tuvimos la suerte de sentarnos justo al lado del escenario (los que hayan estado en el Libertad 8 sabrán que eso es una malísima idea) y dejar una grabadora funcionando durante toda la actuación. Aquella cinta la pasé con un cable cutre a MP3 en mi ordenador de entonces, etiqueté las canciones y se las envié al resto de la pandilla… a través del IRC y usando un módem; quizá algún ordenador de Eurielec participase en el reparto, no lo recuerdo bien. Y luego me olvidé del asunto (la copia del concierto la mantengo, por eso recuerdo exactamente la fecha). Hasta ayer.

Habría terminado de arreglarlo que todo esto lo pudiese estar contando con esta otra canción, que es mi favorita, pero no se puede tener todo.

Enano. El mundo es enano.

7/4/2008

Música demencial

Archivado en: Ida de Olla, Música — Perpetrado por RinzeWind a las 8:39 pm

Ésta tiene todas las papeletas para ser la semana de la salud mental en el blog (y si no, esperen y verán). Ayer leí en Wired (y hoy en The Dimebag, que a su vez lo vio en Boing Boing) que Charles Manson ha sacado un disco con licencia Creative Commons. La criatura está aquí para su cómoda descarga y, sorprendentemente, hay alguna canción que podría llegar a sonar bien con unos arreglos lo suficientemente apañados.

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