Las penas del Agente Smith

24/6/2009

Stan quiere ser Loretta

Archivado en: Cultura, Cine — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Avisaba ayer el señor Otis B. Driftwood de que se iba a tomar una semana pythoniana y que, aprovechando que La vida de Brian cumple 30 años en agosto, se dedicará a colocar una frase o un minidiálogo en su blog cada día hasta el domingo. Yo no puedo sino unirme, aunque sea únicamente por hoy; y confío en no pisarle ninguna escena, aunque va a estar jodido.

Éste es uno de mis diálogos favoritos, tanto por lo absurdo como por el hecho de que me viene a la memoria cada vez que leo o escucho ciudadanos y ciudadanas, vascos y vascas, discriminaciones positivas y demás patadas al lenguaje y al sentido común. El siguiente fragmento viene por cortesía de esta página, que es la primera que aparece en Google al buscar monty python life of brian script:

JUDITH: I do feel, Reg, that any Anti-Imperialist group like ours must reflect such a divergence of interests within its power-base.

REG: Agreed. Francis?

FRANCIS: Yeah. I think Judith’s point of view is very valid, Reg, provided the Movement never forgets that it is the inalienable right of every man–

STAN: Or woman.

FRANCIS: Or woman… to rid himself–

STAN: Or herself.

FRANCIS: Or herself.

REG: Agreed.

FRANCIS: Thank you, brother.

STAN: Or sister.

FRANCIS: Or sister. Where was I?

REG: I think you’d finished.

FRANCIS: Oh. Right.

REG: Furthermore, it is the birthright of every man–

STAN: Or woman.

REG: Why don’t you shut up about women, Stan. You’re putting us off.

STAN: Women have a perfect right to play a part in our movement, Reg.

FRANCIS: Why are you always on about women, Stan?

STAN: I want to be one.

REG: What?

STAN: I want to be a woman. From now on, I want you all to call me ‘Loretta’.

REG: What?!

LORETTA: It’s my right as a man.

JUDITH: Well, why do you want to be Loretta, Stan?

LORETTA: I want to have babies.

REG: You want to have babies?!

LORETTA: It’s every man’s right to have babies if he wants them.

REG: But… you can’t have babies.

LORETTA: Don’t you oppress me.

REG: I’m not oppressing you, Stan. You haven’t got a womb! — Where’s the fetus going to gestate?! You going to keep it in a box?!

LORETTA: [crying]

JUDITH: Here! I– I’ve got an idea. Suppose you agree that he can’t actually have babies, not having a womb, which is nobody’s fault, not even the Romans’, but that he can have the right to have babies.

FRANCIS: Good idea, Judith. We shall fight the oppressors for your right to have babies, brother. Sister. Sorry.

REG: What’s the point?

FRANCIS: What?

REG: What’s the point of fighting for his right to have babies when he can’t have babies?!

FRANCIS: It is symbolic of our struggle against oppression.

REG: Symbolic of his struggle against reality.

Para ahorrarme la traducción, aquí está la escena en inglés, con subtítulos en castellano.

10/5/2009

Star Trek, el reinicio

Archivado en: Cine — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Nunca fui mucho de Star Trek. Tampoco, para el caso, de La Guerra de las Galaxias; las tres primeras las vi según las iban echando en televisión, o quizá mi padre alquiló alguna en un videoclub (cuando estas cosas existían) en algún momento. Estaban entretenidas, aunque lo mejor fueron los juegos X-Wing y Tie Fighter; luego hicieron tres películas malas para pegar más pelotazos en taquilla. Star Trek lo veía irregularmente cuando lo echaban por las mañanas en Telemadrid; era la época en la que lo más alienígena que salía por la pantalla de la autonómica eran las orejas de Spock y no las opiniones vertidas en los telediarios.

Creo que la primera película de Star Trek que vi entera, y de la que me puedo acordar, fue Star Trek VI: Aquel país desconocido. La echaron en su momento en Canal +, y me gustó. Creo que a partir de entonces le intenté prestar un poco más de atención a la serie, pero no terminé de engancharme. La nueva generación se me antojaba vieja, y las nuevas películas tenían un aire rancio que no conseguían quitarse ni haciendo que Data tararease un par de canciones. A la franquicia le hacía falta ventilar los uniformes como el comer.

La primera crítica que me llegó de la nueva película, que se estrenó ayer, fue este vídeo de The Onion: Trekkies Bash New Star Trek Film As ‘Fun, Watchable’. Desde luego, eso era lo que prometía el trailer: más allá de ser un comienzo desde cero con unos personajes ya creados (que se podrían manosear más o menos para adaptarlos a los nuevos tiempos, o sin más, porque los experimentos siempre se pueden hacer en el cine sin gaseosa), las secuencias mostraban una película de ciencia ficción de las de nave con cien cañones por banda, explosiones, disparos y peleas. Una space opera de las de libro, vamos.

Eso es precisamente lo que da la nueva película: poco más de dos horas de acción de la de antes, pero hecha ahora, sin que se vean los hilos ni los disfraces de gomaespuma. Ha cambiado todo para que no cambie nada, o casi nada. O se haya retocado lo que quedaba sin tocar. Además, si la misión empieza con los protagonistas como cadetes de la academia, ¿a alguien le va a importar que los uniformes no sean del mismo color o que el centro de mando del Enterprise sea una reunión de golferas? El nuevo capitán Kirk es el Han Solo que no estuvo en las nuevas películas de La Guerra de las Galaxias y Scotty es dios, versión escocesa. Mientras las orejas de Spock se mantengan de punta y perfectamente lógicas, nadie se rasgará las vestiduras: a la hora de escribir estas líneas, esta entrega de Star Trek acumula un 96% en Rottentomatoes y un 8.6 en la IMDB. Y eso que es una entrega impar.

Mi desconocimiento casi completo de los personajes originales, más allá de las excentricidades de Spock -pero no hay que ser un aficionado a la serie para eso-, no me permite decir con fiabilidad en qué se diferencian los nuevos de los viejos. Quizá la mención de que ahora Scotty está interpretado por Simon Pegg le dirá algo a los antiguos seguidores de la serie. Lo mismo al salir del cine hoy algún niño que quiere ser ingeniero, quién sabe. Yo no le culparía, pero espero que sus padres sepan reconducirle por el buen camino.

22/3/2009

A ciegas (Ensayo sobre la ceguera)

Archivado en: Libros, Cine — Perpetrado por RinzeWind a las 10:18 am

Me leí el libro relativamente tarde, para el tiempo que llevaba ya publicado y la cantidad de gente que me lo había recomendado, pero al menos fue antes de que estrenasen la película. Me lo finiquité en el viaje a Londres que hice a finales del año pasado, entre el avión de ida y mi inclinación por ser puntual, o al menos con no hacer esperar al resto del mundo, mezclada con mi desconocimiento de la ciudad, que me hacía presentarme en los lugares en los que habíamos quedado una hora antes de tiempo; así que me metía en una cafetería y leía. Antes, de Saramago sólo me había leído El Evangelio según Jesucristo, que me encantó. Fue un primer punto de contacto con el peculiar estilo narrativo del escritor portugués, en el que la acción, los pensamientos y los diálogos se entremezclan entre sí sin puntuación que los separe.

El Ensayo sobre la ceguera fue un libro desagradable de principio a fin, violento, triste y asqueroso. Me encantó. Era un relato crudo de lo bueno y lo hijo de puta que puede llegar a comportarse el ser humano al estilo Saramago, todo seguido. Cuando terminé de leerlo vi que la adaptación al cine iba a ser difícil pues, si bien a lo largo de la historia hay una persona que ve, lo que facilita tener un punto de vista real sobre todo el asunto, el texto está lleno de pensamientos de un personaje, sentimientos de otro, pareceres de aquél de más allá y discursos del narrador.

Ayer por fin pude acercarme a verla y, efectivamente, salí ligeramente decepcionado. Si bien se ha adaptado prácticamente todo el libro, prescindiendo únicamente de una parte menor (la visita a la casa de los padres de uno de los protagonistas), a esta versión con imágenes en movimiento le falta chicha. Le falta mierda, para empezar: si el libro es uno de los relatos más escatológicos que conozco, la película tiene algunas pinceladas, pero no llega a los extremos de la historia original, en la que uno se ve inundado por el hedor cada vez que prosigue la lectura y los personajes caminan sucios y desaliñados; aquí sólo hay desaliño, y poco. La otra escatología, la ética, la de la ley de la selva metida en un manicomio, está algo mejor trasladada, y la escena de la violación es, si cabe, más cruda que en el libro.

Me gustó, eso sí, el juego de luces y sombras que hay en muchas de las escenas, planos que deslumbran al espectador y lo dejan temporalmente ciego (pues la ceguera que afecta a la población es blanca, es “como estar nadando en leche”, como se describe en la historia), imágenes desenfocadas y cosas que deberían verse y no se ven.

En el libro, los personajes muchas veces van asumiendo su propia ceguera y sus circunstancias con una especie de estoicismo resignado, o al menos la forma de escribir de Saramago es lo que me lleva a pensar; esto no ocurre en la película, en la que hay gritos y voces y desesperación cada vez que alguien pierde la vista. Más humano, podría decirse, más real.

No es, en resumen, la mejor adaptación de una novela que haya visto en una pantalla, pero imagino que dadas las dificultades que plantea el relato original es más que digna. De las tres personas que fuimos ayer al cine, se nos hizo un poco de bola a las dos que nos habíamos leído el libro, por si a alguien le sirve de guía.

27/1/2009

Re-Penetrator

Archivado en: Ida de Olla, Cultura, Cine — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Quién más y quién menos ha oído hablar de una película de terror de mediados de los años 80 llamada Re-Animator. Yo no la he visto: las películas de miedo me dan miedo. Incluso aunque sea una película gore con chistes intercalados (como podría ser Braindead), los sustos me los llevo, así que me mantengo alejado de ellas.

En todo caso, parece que la película trata acerca de un científico que está investigando un suero que le permita revivir a los muertos. Su ficha en la IMDB proporciona varios resúmenes:

In this H.P. Lovecraft tale, Herbert West is a Swiss scientist who has discovered a fluid which brings dead tissue back to life. After the suspicious death of his professor in Switzerland, West moves to Miskatonic University to continue his research. He involves fellow student Dan Cain and his fiancée Megan Halsey in his research by experimenting on their dead cat. Dan, fascinated by West’s research, agrees to smuggle him into the hospital morgue with predictable results.

Pero no es de esta película de la que vengo a hablar, sino de la que le da título al artículo. No recuerdo cómo llegó a mis manos, pero quizá podría ser una ocasión estupenda para utilizar el manido me la pasó un colega. Re-Penetrator, que no tiene ni página en la Wikipedia, fue un corto pornográfico-gore (o porno zombie) de 22 minutos de duración rodado en 2004 y publicado con motivo de la festividad de Halloween de ese mismo año. La página oficial, desde la que se pueden descargar el trailer, les cuenta todo lo que necesitan saber:

Re-Penetrator is the story of a stripper (Joanna Angel), who after being dead for twenty years, is resurrected back to life by perverted mad scientist Dr. Hubert Breast (Tommy Pistol). Dr. Breast vaginally injects the long-dead, but exquisitely preserved, exotic dancer with special serum so the re-penetrated corpse will return from the VIP room in hell and crave nothing but sex. After he injects her with a gooey green potion the stripper awakens with an insatiable craving for balls, and she fucks the mad scientist from the gurney to the grave.

Es una de esas cosas que hay ver para creer. Yo les recomiendo que lo hagan.

3/1/2009

Los Python ya lo hicieron

Archivado en: Cultura, Cine — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Tras el último ejemplo de defensa israelí en territorio ajeno (la propia definición ya da idea de la pertenencia del concepto al Universo Chante, sólo que con gente muriendo), mucha gente se ha puesto creativa y ha empezado a enlazar banderas de Israel con algún elemento de temática nazi incluido (ejemplos: 1, 2, 3, y algunos más.)

Sin embargo, digo: aficionados. Hubo un ejemplo de todo esto mucho más divertido. Estaba en La vida de Brian, pero tuvo que ser cortado. Con ustedes, Otto, el judío nazi:

Otto, el judío nazi

Aparece únicamente al final de la película: es el líder del escuadrón suicida. En la escena cortada, habla con Brian y le dice que está buscando al líder que liberará a Israel exterminando a todos los no judíos. Tengo dos versiones acerca de por qué se eliminó la escena.

La primera, que es la que tenía en la cabeza a la hora de escribir este artículo, la saqué de un vídeo que puso Íñigo Sáenz de Ugarte hace tiempo, que desgraciadamente ahora mismo ya no está disponible. Era un documental acerca de cómo se rodó la película, y el cuidado que tuvieron en no romper las leyes británicas contra la blasfemia (no es el Reino Unido el único país que tiene legislación destinada a proteger a personajes imaginarios, aquí en España también andamos bastante servidos). Era la época en la que Mary Whitehouse ni se relajaba ni dejaba a la gente relajarse; incluso rezó para que fallase en taquilla. Le llevaron la película a un abogado experto en este tipo de asuntos, y les recomendó que le pegasen tijera al bueno de Otto.

La segunda me ha venido buscando algo más de información sobre este artículo, y sale de la boca del propio Terry Jones, director de la película y el Python al que mejor le quedaba la ropa de mujer. La película está mejor sin la escena, pero ahora lamenta haberla quitado, dijo en una entrevista en 2007:

A new DVD edition of the film includes the deleted “Otto” scene, which features a radical, first-century Jewish revolutionary who has the same dreams as the young Adolf Hitler. Otto sports a toothbrush moustache, and, in case we still haven’t got the message, his disciples all wear a symbol that combines the Star of David with a swastika. These are “Nazi Jews”.

Jones insists he didn’t make the cut to avoid giving offence.

“It was a very funny scene,” he says, “but it wasn’t relevant; it wasn’t part of the story. When I took it out, the film just flowed so much better.”

He regretted having to cut the scene at the time and regrets it even more so now.

“I think what it addressed is extremely relevant today,” he says, “with what’s going on in Israel. Eric [who wrote the scene] put his finger on something; it was quite prophetic.”

Tuvo que ser Eric Idle, el compositor del mejor villancico que haya escuchado nunca.

Actualización: aquí está la primera parte del documental; a partir de ella se llega a las demás. Gracias a Íñigo por el enlace.

8/12/2008

Asfixia

Archivado en: Cine — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

ChokeQuien haya visto El club de la lucha ha echado un rápido vistazo a cómo funciona la mente de Chuck Palahniuk: es un sitio oscuro y húmedo lleno de personajes con comportamientos autodestructivos que, en el fondo, nos caen simpáticos. Tyler Durden sería querría demoler el planeta entero, pero sus cambios de fotograma en las películas para niños eran entrañables. Eso, y lo de la crema de champiñones. Si es en otro restaurante, claro.

Asfixia es la segunda novela de Palahniuk que se adapta al cine (la tercera, Invisible Monsters, parece que va en camino, y olé sus huevos), y reconozco que tenía algo de miedo. El trailer mostraba una versión algo más light que la que yo recordaba de haberme leído el libro hace ya casi tres años. Quizá, al prestarse a una narración más cómica que el libro que sirvió de base a la película de Fincher, se había elegido precisamente ese camino y los elementos sórdidos se habían dejado en un segundo plano.

Ha ocurrido, pero menos de lo que me esperaba. La película comienza en una reunión de adictos al sexo, en la que se encuentra el protagonista de la historia, Victor Mancini. Es adicto, pero va a las reuniones para pillar. Se gana la vida haciendo de figurante en una de esas representaciones de la vida colonial americana en las que está prohibido olvidarse de dejar el reloj en la taquilla. Sus ingresos extra, de los que sale la pasta con la que paga el psiquiátrico en el que está internada su madre, que ha perdido la cabeza completamente, los gana asfixiándose adrede en restaurantes. Espera a que algún comensal caritativo le salve, maniobra de Heimlich mediante, se apiade de él y le envíe dinero y regalos. Éste es el hilo argumental alrededor del que gravitan tanto la película como el libro, pero de forma diferente. Allí donde el texto se vuelve más crítico, más sórdido y más nihilista, la película opta por irse a un terreno más divertido. No es el libro exactamente (el final está cambiado, el original era bastante más humillante para el protagonista, y no creo estar reventando nada), pero como película es más que de sobra para echarse unas risas.

La historia es chula. Hay sexo. Hay relatos sórdidos. Hay golpes cómicos. Y además termina con una pedazo de canción de Radiohead. Que, para los tiempos que corren en la cartelera, no está nada mal.


5/11/2008

Coraline está viva

Archivado en: Libros, Cine — Perpetrado por RinzeWind a las 12:03 am
Coraline

Me la imaginaba más pequeña, más niña, más tetrica. En mi cabeza, era la hermana del niño de Sandman; o quizá fuesen los dibujos que acompañaban al texto.

En cualquier caso, espero que no hayan dulcificado en exceso este precioso cuento de Neil Gaiman y dejen que los niños lloren cuando aparezcan los ojos de la bruja. En febrero de 2009 (o después) lo sabré. Que su estreno no coincida justamente con la Navidad me da un poco de esperanza.

(Me enteré de que habían hecho la película gracias a Blogdecine).

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