Los encargados de intentar joder Madrid en 2020 pueden sacar grandes ideas de este artículo publicado en Vanity Fair que cuenta con detalles escabrosos cómo se gestó Londres 2012.
Ejemplo glorioso: siguieron a los miembros del comité encargados de evaluar la candidatura inglesa utilizando dispositivos GPS. Cuando llegaban a un semáforo, éste se ponía en verde desde el Centro de Control del Tráfico de Londres, para que los atascos no fuesen un punto negro en su informe.
Near the end of the application process, an I.O.C. evaluation committee was permitted to visit London. Bid-committee officials knew that London’s transportation system was a weak spot on the city’s application. “Our nightmare was it would take forever to get to the venues,” Mills recalled. A bid-committee team planned the routes that I.O.C. members would travel around the city, and G.P.S. transmitters were planted in all of the I.O.C. members’ vehicles so they could be tracked. From the London Traffic Control Center, near Victoria Station, where hundreds of monitors display live feeds from London’s comprehensive CCTV surveillance system, each vehicle was followed, from camera to camera, “and when they came up to traffic lights,” Mills said, “we turned them green.”











Hace bastante que esto se sabe, pero no recuerdo dónde lo leí (o me lo contaron) por primera vez.
Esta es la típija hijoputez sibilina, y hasta elegante de los británicos. Por lo menos es más sofisticado que sobornar con putas a los miembros (nunca mejor dicho) del COI.