¿Ciencia o paparruchas?

Llevo siguiendo el blog de Massimo Pigliucci desde hace un tiempo. Cuando desde Público Patricia me propuso escribir sobre su último libro, Nonsense on stilts, la cosa estaba cantada. ¿Ciencia o paparruchas? se publica hoy en la sección de ciencias del diario y aquí debajo:

En la filosofía de la ciencia, el problema de la demarcación hace alusión a la cuestión de cómo y dónde establecer unos límites claros que permitan determinar de forma efectiva a qué se puede llamar ciencia y a qué no. Varios intentos por resolver esta cuestión se han aproximado a una solución que, en todo caso, es incompleta. Posiblemente la solución dada por el filósofo Karl Popper sea la más conocida. Popper argumentaba que una teoría será científica siempre y cuando se pueda plantear un experimento que la false, es decir, que demuestre que la teoría no es cierta.

Con una breve introducción al falsacionismo de Popper da comienzo Nonsense on stils. How to tell science from bunk (“Sinsentidos sobre zancos. Cómo distinguir la ciencia del disparate”, The University of Chicago Press, 2010), escrito por Massimo Pigliucci, biólogo y profesor de filosofía en la Universidad de la Ciudad de Nueva York con el propósito de estudiar por qué el falsacionismo de Popper es quizá demasiado simple y de proporcionar, si fuese posible, una serie de pautas que permitan establecer de forma sencilla por qué en el LHC se hace ciencia mientras que en una clínica en la que se trate a los pacientes con flores de Bach no. Aunque la idea de tener entre manos un libro de filosofía puede echar atrás a más de un lector, el estilo ameno y divulgativo de Pigliucci, cuajado de ejemplos, hace que esto no tenga necesariamente que ser un obstáculo para el disfrute del texto.

“En general, no puedo evitar escribir, así que cuando tengo algo que decir lo apunto en un blog, una columna o un libro”, comenta para Público. “En este caso particular quería cristalizar mis pensamientos sobre un asunto en el que he estado interesado durante años: el paisaje salvaje que separa la ciencia, la casi-ciencia y la pseudociencia”. La distinción no es un problema puramente filosófico: “nos jugamos mucho en estas distinciones, desde millones de dólares invertidos en investigación científica hasta los millones de vidas afectadas o perdidas porque la gente cree en pseudociencias”.

Si estas afirmaciones parecen una exageración, no hay más que recordar las universidades españolas que están dedicando recursos públicos a la promoción de las pseudociencias, bien sea celebrando cursos de astrología o albergando cátedras de homeopatía,  las asociaciones de padres que creen erróneamente que las vacunas pueden provocarle autismo a sus hijos, o las al menos 86 muertes atribuibles a tratamientos con acupuntura que se tornaron trágicos de las que se informó este año en una revisión en la revista The International Journal of Risk and Safety in Medicine y que deberían hacer recapacitar a todos aquellos que piensan que las medicinas alternativas no tienen efectos secundarios.

“El llamado problema de la demarcación no tiene una solución sencilla. Lo que no significa que no podamos articular algunas reflexiones interesantes sobre ello”, explica Pigliucci. No es sencillo distinguir la ciencia de lo que parece ser ciencia pero no lo es. Esto ha permitido que la confusión se entremezcle con la política, los juzgados, los medios de comunicación y con prácticamente cualquier aspecto de la vida cotidiana, como se pone de manifiesto en los capítulos del libro dedicados a cada uno de estos apartados. “En el libro exploro las distintas formas en las que la ciencia puede descender al nivel de la pseudociencia, como en el famoso caso de la fusión fría”, prosigue, “y las muchas caras de la pseudociencia: la astrología es muy diferente al negacionismo del VIH, por ejemplo”.

Un ejemplo de la importancia de este asunto pudo verse en el juicio que se celebró en Dover, Pennsylvania, en 2005. Allí, el juez John E. Jones III tuvo que comprobar si el Diseño Inteligente (el último disfraz con el que el creacionismo bíblico intenta colarse en las escuelas estadounidenses) era ciencia o no. La parte central de  su sentencia, titulada “Sobre si el Diseño Inteligente es ciencia”, “debería ser de lectura obligatoria en toda discusión sobre religión y ciencia”, escribe Pigliucci. Eso, en los juzgados. En la política está el asunto del cambio climático: si el famoso libro del escéptico Bjorn Lomborg, “El ecologista escéptico”, recibió críticas positivas por parte de la prensa conservadora pero fue vapuleado por publicaciones como Scientific American o Nature, esto debería hacer recapacitar al potencial lector acerca del contenido científico del libro. Estos dos casos constituyen sendos capítulos del libro de Pigliucci, de entre otros ejemplos en distintos ámbitos.

Desgraciadamente, además, nadie está a salvo no ya del patinazo ocasional, sino de mantener creencias completamente absurdas. “Gente muy inteligente puede acabar diciendo cosas muy estúpidas”, comenta Pigliucci. “Pero, para mí, eso es más razón todavía para prestar más atención y utilizar el detector de chorradas.” “Cualquiera con un cerebro que funciona y un poco de paciencia puede empezar a comprender el mundo tal como es, en lugar de cómo nos gustaría que fuese”, sentencia.

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9 respuestas a ¿Ciencia o paparruchas?

  1. G de Galleta dijo:

    LLegando a estas fechas, en que uno empieza a pensar qué regalar (y qué quiere que le regalen), te agradezco esta reseña. Puede que caiga este libro en mis manos, porque siempre he ido flojo en filosofía de la ciencia y es algo que tengo pendiente subsanar. Un saludo!

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  3. GLurPS dijo:

    Una de las cuestiones más interesantes del módulo de Filosofía de la Ciencia que se imparte en el Diploma de Investigación Operativa y Sistemas de la Universitat de València es precisamente eso: delimitar qué es ciencia y qué no.

    El tránsito desde el paradigma mecanicista hacia el paradigma sistémico está plagado de ‘huérfanos del mecanicismo’ (me encanta esa descrpción) que en ningún momento dejaron de trabajar sobre el método cuientífico, más allá del axioma de falsabilidad de Popper.

    Si pensamnos en Poincaré o en Feigenbaum, sus matemáticas eran ‘imaginativas’ (las secciones de Poincaré o los cálculos de mu). Sin embargo, a día de hoy, forman parte del corpus experimental de cientos de especialidades, desde las propias de nanotecnología hasta las redes neuronales. Sin embargo ellos mantuvieron el proceso hipotético deductivo en cada uno de sus desarrollos: método científico.

    Feigenbaum, por ejmplo, llegó a describir su ecuación logística de la ruta hacia el caos, con ventanas probabilísticas de orden, con una simple calculadora, que es la anécdota de un proceso de elaboración científico… su desarrollo es coherente con los exponentes de Lyapunov que nos dan una idea de si en un sistema dinámico hay caos matemático o no.

    La ciencia se construye como un puzzle. Esa podría ser una garantía de la ‘ciencibilidad’ de un arte.

    En general, las maguferías se venden como una explicación del todo. Quizás por eso el intento de Teoría del Todo (mezclada con las Supercuerdas y otros exotismos) para los fisicos de andar por casa nos suenen, muchas veces, a magufería…

    (Me lo pediré para Reyes, en lugar de la tradicional corbata).

  4. Doctorpi dijo:

    Respecto a las Universidades que dan acogida pseudociencias ya lo dice la canción
    “And all the monkeys aren’t in the zoo
    everyday you see quite a few
    so you see it’s all up to you,
    you could be better than you are
    you could be swinging on a star “

  5. Pi dijo:

    Falta una «i» en «nvestigación científica» (cuarto párrafo) y cerrar y abrir comillas en el sexto párrafo de la versión del artículo en Público.
    Por lo demás, genial como siempre, no todo va a ser criticar…

  6. RinzeWind dijo:

    #5: arreglada la “i”. Sobre la edición de Público, me temo que ahí poco voy a poder hacer, pero gracias igualmente :-)

  7. alex dijo:

    Pues yo no lo he entendido muy bien. Dejando al margen que la discusión esta abierta y no existe una frontera clara, no entiendo bien lo de popper. Si puedo demostrar que la teoria no es cierta, entonces ya deberia dejar de ser cierta. no?

    Yo tenia entendido que en ciencia, una teoria se da por cierta, cuando no hay experimento que la invalide.

    que yo sepa no puedes formular un experimento donde puedas demostrar que la teoria de la relatividad es falsa (por poner un ejemplo un rapido) y si puedes hacer un experimento donde puedas demostrar que las flores de bach no hacen nada.

  8. RinzeWind dijo:

    #7: es más complejo que eso. En el primer y segundo capítulos del libro se explica por qué simplemente ese criterio es muchas veces demasiado simple. Por ejemplo: te pones a expandir una teoría para que explique absolutamente todo lo de un campo. No puedes demostrar que es falsa (precisamente porque se ha hecho para que así sea), pero eso no significa que sea ciencia. Ejemplos que aparecen en el libro: marxismo, psicoanálisis.

  9. GLurPS dijo:

    Exactamente.

    Y yo añadiría que la ciencia, como la seguridad y la propia vida, es un proceso, no un producto. Un modo de demostrar la inutilidad de lo que parece ciencia es aquel chiste de la definición de un caballo por un Biólogo, un Químico, un Físico… y un Matemático. Éste último empezaría: ‘sea un caballo esférico y sin masa…’.

    Además hay que tener en cuenta la incompletitud de Gödel, que acaba de liarlo todo un poco más. Miller, en su Teoría de los seres vivos, una auténtica Teoría General de Sistemas, ya acoge en su desarrollo la ‘necesidad’ de cambiar de nivel (en su terminología) para poder modelizar el comportamiento de los sistemas que coexisten en un nivel inferior.

    Así el nuevo paradigma es escalable hacia abajo (poco menos como ocurria con la TG de la Relatividad de Einstein con respecto a los modelos Newtonianos).

    La diferencia entre la ciencia y la no ciencia (aunque use artefactos científicos) a mi entender es ese carácter de ‘puzzle’. Cuando alguien quiere ‘expandir uan teoría para que explique absolutamente todo’,como dice Rinzewind, a ‘alguien’ se le está yendo la pinza.

    Recuerdo Física General de 1º sorprenderme cuando el profesor preguntó: ‘¿queréis que resuelva este problema por campos o por fisico-química?’. Para mí fue una quasi-revelación: ¡existían diferentes formas de resolución y todas ellas científicas!

    Como se puede observar, me siento más cómodo con el concepto de paradigma de Kuhn que con el falsacionismo de Popper… lo que no quiere decir que sean muy complementarios: programas de investigación.