El acceso de la gente de a pie a los resultados publicados en artículos científicos se hace la gran mayoría de las veces a través de artículos periodísticos, sean en medios impresos, televisión, radio o Internet (estos últimos suelen ser un volcado de lo aparecido en el medio impreso correspondiente, al menos hasta que terminemos de conquistar el mundo), en los que el espacio o tiempo disponible suele ser muy reducido. En este campo es de especial relevancia la información sobre nuevos avances en materia de salud; este tipo de noticias tienen el potencial de impactar las expectativas del lector en lo relativo a nuevos tratamientos de los que él podría beneficiarse. Por eso es importante andarse con unos pies de plomo con los que no siempre se camina.
Hace tiempo hablé por aquí el NHS Choices, un sitio mantenido por el servicio de salud británico que, en su sección Behind the headlines, desmenuza noticias aparecidas en prensa y las vuelve a explicar de tal forma que el lector es inmediatamente consciente de las limitaciones del estudio y de las conclusiones que se pueden sacar de él. Es útil porque permite que el grueso de la información lo ofrezca la noticia que se critica, y luego se añaden las puntualizaciones que se crean convenientes. Así, el lector puede poco a poco ir formándose una idea de qué tipo de datos son los que necesita para tener una imagen razonablemente veraz de lo que realmente dice el estudio en cuestión.
Ahora descubro que el Washington Post también tiene una sección similar, una columna en su sección de salud titulada Quick Study (Estudios rápidos). Por motivos que no comprendo, el enlace anterior solamente mantiene un archivo hasta abril de 2005, pero la columna sigue editándose hoy en día. Aquí está la publicada el 6 de julio de este año. En poco más de 200 palabras se hace un resumen sobre un problema de salud en concreto, se detalla el estudio, qué fallos tenía y qué se puede concluir finalmente.
Aún no he visto en la prensa española nada similar –lo que no significa necesariamente que no exista, sino que yo no lo he encontrado–, y no creo que sea porque sea especialmente complicado: solamente hace falta alguien versado en la materia y que pueda escribir este tipo de textos cada semana. El periódico que lo publicase tendría una columna semanal la mar de chula, tremendamente informativa y poco a poco podría ir educando al público en conceptos como qué es un ensayo clínico o un estudio de doble ciego y qué características tiene que tener un estudio para que el lector pueda confiar más o menos en los resultados.









El Centro de Control de Enfermedades de Atlanta CDC, tiene además varias páginas en español y es muy clarito y fácilmente accesible para todos en sus comunicados, en su blog y en su twitter.
Ejemplar en todo y lo puedes comprobar: http://www.cdc.gov/spanish/
y como las comparaciones son odiosas, no lo compararé con http://www.ecdc.europa.eu, pero no será por falta de ganas.
Salud y saludos
“solamente hace falta alguien versado en la materia y que pueda escribir este tipo de textos cada semana”…
cualquiera diría que andas buscando trabajo ;)