Cada vez más, importa el espectáculo, porque el espectáculo es el que da beneficios. Eso no es culpa sólo de los propietarios de medios ni de los periodistas: es culpa de todos.
Existe una crisis de la realidad. Por alguna razón, gran parte de la sociedad ha decidido que la realidad le es incómoda y que prefiere una realidad hecha a su medida: según sus prejuicios, una realidad que no le incomode, que no le obligue a pensar y, sobre todo, que no le obligue a cambiar. Cambiar cuesta mucho a la gente.
Si existe un problema de conformismo, el problema es general, no es sólo de la prensa: todos nos estamos conformando con menos.
Enric González, en esta entrevista emitida en Tesis, un programa de Canal Sur 2.



… Y últimamente nos están contando, con eficacia, La Guerra de los Mundos…
La verdad es que el nombre del programa viene que ni pintado. Aunque quizás sería mejor llamarlo simplemente [hypo]thesis. No lo he visto nunca, pero me figuro que van personajes a contar su particular visión de la vida sin más aval que ese: que es la suya.
Pues qué quieres que te diga, yo prefiero no creerle (si de creer va la cosa, sin más tutía).
Disiento totalmente. La culpa de quien emite un programa es de quien lo emite, eso de escudarse en el público es rastrero y encima, falso. Cuando al público se le ofrece calidad generalmente la prefiere. Claro está, no lo que el listo de turno considere calidad. Por poner un ejemplo, cuando Buenafuente llegó a las televisiones nacionales competía directamente con un horror (no recuerdo el nombre) que tenía el mismo fin: el entretenimiento con humor. La diferencia era puramente de calidad: Buenafuente, con buenos guionistas, mejor gusto y buenas ideas, arrasó con el horario de noche y el otro horror (sigo sin acordarme) desapareció, después de años copando el mercado.
Lo que no es de recibo es presumir que lo opuesto sería un sesudo programa de literatura, con sesudos “intelectuales” haciendo onanismo intelectual.
En cuanto a la información, desconozco si hay quien gusta ser engañado. Viendo al votante acerrimo del PP parecería que existe, pero de ahí a colegir que la mayoría somos así va un largo trecho que este señor recorre por conveniencia.
Aunque corresponda al hilo anterior encuentro que tiene mucha relación con este: El ejemplo de ese tal Jhon Cobra es una muestra clarísima de lo que digo: Pretender que la gente vote seriamente a algo tan adocenado, manipulado y horteras como es el festival de Eurovisión es un sinsentido: prefieren votar a un impresentable y reírse de él y de quien lo ha puesto delante de las cámaras.
Que encima después venga ese mismo responsable de programación a decir que la gente no vota lo que tendría que votar es especialmente risible: Más que indicio de mal gusto del público es indicio de mala gestión de los responsables de los medios.
Me parece muy acertada la reflexión de corazondepatata, pero también creo que lo que dice Enric González es también acertado. Evidentemente el primer responsable de la emisión de una programación de mala calidad es el medio de comunicación, sea el que sea, pero las cadenas se guían por la audiencias, si un determinado programa, o formato, etc, tiene mucha audiencia esa cadena va a apostar por ello, y es más, las otras cadenas no dudarán en copiar el formato, el programa, etc.
En mi modesta opinión, la culpa es tanto de las cadenas como de la audiencia, no sé si la culpabilidad es a partes iguales, ahí no entro, pero que tanto las cadenas como la audiencia son culpables para mi no hay duda.
¿Pero cómo se determinan esas audiencias? Primeramente se les ofrece, a unas horas concretas, programas determinados que compiten entre sí. Si al lado del programa de Ana Rosa colocas un programa dirigido al mismo público pero elaborado con ingenio, ideas y buen gusto, dudo mucho que esa señora estaría donde está. En cambio, se ofrece como alternativa algo tan horroroso o más que la señora en cuestión.
Ocurre de igual manera casi siempre: Las alternativas al fútbol son paupérrimas porque, “ya se sabe”, nada compite contra el fútbol. Como resultado el fútbol gana en las audiencias, y la próxima vez se vuelve a poner algo refrito y mal pensado como alternativa, a ser posible aún más barato.
¿Excepciones? Seguramente las habrá, pero culpabilizar a quien elige entre la sarten y el fuego me parece absurdo, la verdad.
circo, que el pan esta caro.
5# Un bodrio puede tener audiencia, y un programa bueno también.
La cuestión es que los bodrios con audiencia cuestan poco dinero y necesitan poco talento, mientras que los programas buenos con audiencia han de tener de las dos cosas.
Claro, puedes hacer con cuatro duros un programa de cinco personas hablando de sus cosas, pero eso sólo tiene tiron si dan espectáculo. Y el espectáculo tendrá que ser basura escandalosa, porque para dar espectáculo con otros recursos… volvemos a lo del talento de antes.
Exacto¡ Ese es el punto que me faltaba en la ecuación: Que hacer mala televisión es barato, basta poner a unos cuantos maleducados a gritar ordinarieces, abrir las puertas a desgraciados con alguna disfunción social deseosos de los 5 minutos de fama a costa de hacer el ridículo o simplemente montar un espectáculo premeditado de “escándalo” de baratillo.
Después el responsable justificará su vagancia diciendo que es lo que la audiencia reclama.
La pose intelectualoide de menosprecio de “la gente” esconde un elitismo muy desagradable para quien se considere mínimamente demócrata.
De acuerdo en lo que decís Caja China y corazondepatata, pero me sigue surgiendo una pregunta. Imaginémonos que la audiencia pasase de esos programas, o lo que es lo mismo, que esos programas apenas tendrían audiencia. ¿No se verían las cadenas entonces obligadas a cambiar de formatos?
Tan solo reflexiono en voz alta.
Jose Luís- Claro, es evidente. Lo que pasa es que la televisión recibe un uso muy concreto: Es un electrodoméstico que usamos para entretenernos, olvidarnos del curro y dejar de darle vueltas a la cabeza con los problemas diarios. El frigorífico lo usamos para enfriar y mantener alimentos, la televisión para eso.
Lo que ocurre es que esa función ya la cumplen esos programas tan lamentables. De hecho juraría que son justamente el límite inferior, el que exige menos esfuerzo e inversión, para cumplir esos requisitos mínimos.
Si la gente dejase de verlos, ¿se esforzarían los programadores en generar programas de más calidad? Esa es la pregunta, de hecho, porque, también de hecho, ya ha ocurrido antes que el público no haya visto programas de ese calibre. Y la respuesta es, lamentablemente, que no: En ese caso los programadores siguen buscando la ley del mínimo esfuerzo e inversión.
Para cambiar la tendencia la condición indispensable es politizar la televisión, contrariamente a lo que nos repiten machaconamente desde todos lados. Generalmente, dense cuenta, “todos lados” son televisiones privadas, claro. Pero politizar no quiere decir, como nos insisten en sugerir, convertir los medios en la marioneta de cuatro caciques de pueblo. telemadrid no es politizar, es directamente robar a la res pública para darse autobombo. Politizar quiere decir crear organismos independientes que se sufragen no con intereses comerciales pero se rigan por criterios profesionales, no partidistas. Politizar quiere decir dirigir los medios públicos con criterios de auténtico servicio público.
Por un lado nos dicen que el público es tonto, por otro que la política es mala y hay que alejarla de algo tan básico como la información. Vía directa al fascismo.
De hecho, tu pregunta sería equivalente a que un fabricante de frigoríficos que apenas refrescasen lanzase en su defensa la sugerencia de que si el público dejase de usar sus máquinas tendría que esforzarse en hacerlas más eficaces. No se tú, yo prefiero un mal frigorífico a que se me pudra todo a los dos días.
La diferencia es que ese fabricante se encuentra una competencia que le dejaría fuera del mercado, mientras los generadores de contenidos de los media, por contra, reciben presiones de todos lados para que banalicen sus contenidos, limen los detalles críticos y produzcan mensajes lo más amorfos posibles que no dañen los intereses comerciales de clientes publicitarios, jefes o propietarios.
Muy bien explicado corazondepatata. Veo por donde vas y me parece acertado. La duda que tenía me ha quedado clara, el ejemplo del fabricante de frigoríficos ha sido muy bueno y esclarecedor.
Gracias ;)
Cielos, pues debe ser la primera vez en mi vida que convenzo a nadie de nada. Da miedo. :)
La búsqueda de espectáculo (entendido como algo sorprendente y poco profundo) no es algo que ocurra solo en la televisión. Empieza a ocurrir en mucho otros terrenos.
Te recomiendo ‘Los bárbaros’ de Alessandro Baricco, que desarrolla esa idea.
Un abrazo.
#15: justamente ese libro lo tengo en los favoritos de Casa del Libro para comprármelo en algún momento. A ver si cae pronto.
Bueno, y al final lo de González en Jerusalen … ¿Ha sido como lo de Mel Gibson en Mad MAx 3 o lo eligió el? ¿Tan gilip. son los mandamases de PRISA que han forzado -o dejado- que tal vez su mejor columnista, y el más respetado por le generación “internet” se vaya de corresponsal y encima ahí?
Luego se quejarán de la falta de audiencia con acciones como ésta o con noticias como “Jennifer Anniston, próxima chica bond” que leí en su versión de Internet,
Ya lo decía Krishnamurti… la crisis es una crisis en la conciencia…
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