En mi opinión, no son posibles los grandes Pactos de Estado en España mientras en las dos fuerzas políticas mayoritarias predomine la lógica electoral de partido frente a aquella del interés general. Hoy, el objetivo exclusivo de los dos partidos mayoritarios es ganarle las elecciones al adversario. Para ello, deben obtener más votos que el otro. Y la realidad electoral de nuestro país, muy conocida y analizada por los expertos, lleva a las cúpulas de los dos partidos a la convicción de que obtener más votos que el adversario (repito que ese es el único objetivo), solo se puede hacer mediante una estrategia que persiga dos objetivos: afianzar el voto forofo que cada formación política tiene y desacreditar al adversario para intentar que los indecisos no le voten y se abstengan. Ello exige fortalecer una sensación de confrontación permanente entre un “ellos” y un “nosotros”, resaltar las diferencias, potenciar las discrepancias y, donde no las haya, crearlas mediante descalificaciones mutuas que persiguen reforzar la moral de los “tuyos” y desanimar la del votante potencial de tu adversario. EN ESA LOGICA DE LUCHA ELECTORAL PARTIDISTA ENTRE OPCIONES CONFRONTADAS, NUNCA TENDRÁ CABIDA PACTOS DE ESTADO QUE REQUIEREN PONERLA TEMPORALMENTE EN SUSPENSO Y SUBORDINARLA AL INTERÉS GENERAL QUE TAMBIEN EXISTE.
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El mercado electoral español es muy estable y está muy estudiado. Casi el 70% del voto está decidido de antemano y de ese porcentaje, solo una pequeña parte podría optar por la abstención si su elección “natural” le decepciona. Como las distancias entre los dos grandes partidos no son tan grandes, toda la estrategia consiste, como he dicho, en conseguir que los “tuyos” se movilicen para ir a votarte, desanimar a esa parte minoritaria de votantes del adversario que nunca te votarían a ti, a que se abstengan y, como mucho, intentar ganarte algo del voto indeciso en base a demostrarle que el “otro” es peor que tu. Si analizamos todo lo que pasa en nuestro debate político con este esquema en mente, veremos cómo muchas cosas adquieren sentido, incluyendo las exageraciones, las descalificaciones y ese ejercicio permanente de lucimiento propio/desprestigio del adversario.
El ex-ministro Jordi Sevilla, en este artículo de su blog; la negrita es mía. Antes de leer este artículo vi un ejemplo de esto en televisión mientras comía en casa de mis padres. Salía un fragmento de vídeo con Javier Arenas como protagonista; hablaba del PSOE. Luego salió otro fragmento equivalente (recuerden que, en el periodismo moderno, las dos partes –sí, que sólo hay dos– tienen exactamente la misma cantidad de razón, y además duran exactamente lo mismo, no sea que alguien se queje) con Leire Pajín hablando del PP. Y gente con banderitas aplaudiendo y coreando. Porque estaban felices; con los suyos. Con los buenos. Con los que tienen como objetivo ganar la próxima ronda.
Y eso lo he visto ya en otra parte. Encuentre las diferencias:
El 70% del voto, según el artículo de Sevilla, está decidido. De ese porcentaje, puede ocurrir que la gente esté desencantada con el rendimiento de su equipo durante la temporada anterior y no renueve el bono este año. No sé si embota más el Madrid – Barça o el último intercambio entre María Dolores de Cospedal y José Blanco.




Yo soy de los que piensan que parte importante de la culpa del “voto decidido” la tiene nuestro sistema electoral en el que votas a una cosa difusa (tu equipo) y el resultado del partido lo comentas en el bar con el resto de parroquianos, pero no tiene mayor relevancia que entretenerte a la hora del desayuno. Nadie lee las listas electorales más allá del segundo nombre, los representantes de las circunscripciones son de risa (¿Rubalcaba diputado por Cádiz? ¿porque le gusta el marisco y el surf?) y el desapego es total.
Si tuviera que decidirme por un sistema (así a las bravas) optaría por uno al estilo sajón, aunque sin las pelucas, en las que es el representante de tu distrito el que hace la campaña en tu barrio, porque es a él al que tienes que votar con la certidumbre de que si la caga, como sabes su nombre, en las proximas elecciones lo va a tener crudo.
Es como cuando vas a un partido de futbol alevín. Son chavales de tu barrio y, excepto los padres desgañitados por un exceso de carajillo por la mañana, eres capaz de aplaudir un gol del contrario si ha sido bonito.
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Esto ya lo estudiaron con Bush/Gore; Bush/Kerry en los USA.
Lo mismo Lopez Obrador y Calderón en México
Lo mismo Belusconi y Prodi, en Italia
Merkel y Schroder en Alemania y
Finalmente Rajoy y Zapatero 2 veces y ¿van por la tercera?
La polarización de los electorados es una técnica política que elimina a los minoritario y sólo garantiza ser la minoría mas importante, pero a ellos, les basta, con tal de ganar.
Salud
Cuando dos de los mejores ministros que hemos tenido en términos de capacidad, honestidad y confianza (Jordi Sevilla y Manuel Pimentel) salieron por patas de sus respectivos gobiernos (PSOE y PP), mucho quiere decir de lo que hay allí dentro.
Y luego por otra parte, ¿qué diferencia hay en la forma de gobernar de unos y otros? ¿Que el PSOE apoya a determniados grupos empresariales y financieros y el PP a otros? ¿Esa es la diferencia?
Por ejemplo, en el parlamento europeo en PP y el PSOE coinciden en su voto en el 70% de la ocasiones. ¿No está claro?
El que gobierne el PP o el PSOE no supone casi nunca una diferencia real en la forma de gobernar. Ahora mismo si estuviese en el poder Rajoy las medidas contra la crisis no serían muy diferentes de las adoptadas por Zapatero porque en realidad, y este es otro factor importante, no gobiernan ellos, gobiernan los bancos y los grandes grupos empresariales que al fin y al cabo son los que sostienen a ambos candidatos. Hace ya mucho tiempo que la economía dirige la política y no al revés. Es más, el ser humano está al servicio de la economía, no la economía al servicio del ser humano como debería ser.
Ganar las elecciones al adversario, ojo. No crear, difundir y aplicar planes y estrategias que mejoren la vida del ciudadano, y que éstas generen apoyos que se traduzcan en votos, no. Ganarle al de enfrente como sea, punto. En el fondo de todo esto, lo que subyace es que nos tratan ya no como números, si no como auténticos gilipollas. Lo que nos merecemos.
A los aficionados de verdad de un club no les importa la marcha de su equipo como para no seguir siguiéndolo o dejar de ser abonado. Es más, muchas veces se cabrean con ellos, les critican, dicen que tal jugador, entrenador o incluso el presidente son unos inútiles.
Ahora busca eso en los militantes de un partido político. Es todo unidad, cohesión, disciplina. Es peor que el fútbol. Es una religión.
No es por nada, pero Jordi Sevilla acaba de caerse del guindo, ¿verdad? Vamos, que si alguien se ha creído que todos estos años de enfrentamiento político ha sido para buscar un objetivo diferente, o ha sido un ingenuo o un forofo de esos.
Y los votantes tanto de PP como de PSOE no dejan de votarles pase lo que pase. Cuando empezaron a conocerse algunos detalles de la trama Gürtel los votantes del PP que yo conozco no estaban en absoluto dispuestos a dejar de votar al PP, pero en absoluto. Su justificación era, y es, que los “otros” también roban :D :D no puedo por menos que echarme a reir. O sea, como los otros también roban si roban los tuyos no están haciendo nada reprobable, ni siquiera reprochable. Tremendo.
Y este ejemplo que he puesto con votantes del PP vale palabra por palabra para los votantes del PSOE. Es que ni unos ni otros se plantean la posibilidad no ya de cambiar su voto, sino ni tan siquiera de buscar entre otras opciones políticas o incluso dejar de votar. Qué estrechez de miras, es el ejemplo mas fidedigno de borreguismo.
Entre cosas como éstas y las de las pulseritas muchas veces me da por pensar: “Si les están engañando y robando, ¡qué se jodan, tontos de la polla!”
La pena es que con lo de las pulseritas a mi no me roban, no me dejo, pero por culpa del voto de millones de borregos a mi también me roban.
Por eso la gente honesta no tiene sitio en política. Solo la tienen los chupópteros y los pelotas. En paises nórdicos sí que parece que haya esa política de Estado, pero aquí somos de pandereta. La clave está, imagino, en votar a otros partidos que no sean PSOE ni PP, por lo menos para que se mueva el cotarro. Luego si hacen lo mismo, la abstención y el voto en blanco deberían ser mayoría. Como mínimo.
¡Putos nórdicos y sus perfectismos! A ver si los invaden ya o los prohiben o algo, que me dan envidia. Al menos lo que cuentan de ellos.
Yo sé que en mi interior, en el fondo más hondo de mi ser, me llamo Hans y soy tan natural de Helsinki como el… ehm… ¿salmón?… Pero los cabrones no me dan la nacionalidad. (El nombre sí me lo he cambiado con éxito: Hans Rodríguez, del mismo Helsinki. Sí, de Helsinki… algún día, Hans, algún día…).
no es voto decidido, es voto idiota, esos borregos carne de cañon que no son capaces de pensar por si mismos, aunque al que voten les este dando por culo todos los dias, en cordoba se ve muy bien con iu, en madrid con el pp, en españa ahora con el psoe, en cada sitio hay dos.
Habría que romper los moldes en las próximas elecciones y votar a cualquier partido que no sea PP ni PSOE. Ya está bien de elegir siempre a los mismos, hay muchos partidos. Manifestemos nuestro malestar en las urnas: Partido Pirata, Ciudadanos en Blanco, IU, UPyD, etc.