En mi disco duro existe un directorio llamado «tmp». Ahí va toda la morralla temporal que suelo borrar al cabo de un par de días de haber descargado (imágenes que utilizo para escribir los artículos, fotografías temporales sacadas de la cámara, algún que otro vídeo… se hacen a la idea). Dentro de ese directorio existe otro llamado «japon», creado el 31 de julio de 2008, justamente después de volver de unas largas vacaciones. Aunque tengo las fotografías que salieron bien subidas a Flickr, me sigue dando un poco de risa la mera idea de borrar la copia que queda en mi disco duro. De vez en cuando me da por pensar que debería hacer una copia en papel, archivarlas, guardarlas en el trastero y olvidarme del asunto. Nunca se sabe cuándo se puede ir Flickr a hacer puñetas. Y mi disco duro. Y el backup. Y las tres cosas a la vez.
El otro día, New Scientist publicó un artículo titulado Digital doomsday: the end of knowledge, que detalla los problemas que nos podemos encontrar cuando no podamos acceder a la información que tengamos guardada en formato digital.
Our astronomers now observe planets round alien suns and peer across vast chasms of space and time, back to the beginning of the universe itself. Our industrialists are transforming sand and oil into ever smaller and more intricate machines, a form of alchemy more wondrous than anything any alchemist ever dreamed of. Our biologists are tinkering with the very recipes for life itself, gaining powers once attributed to gods.
Yet even as we are acquiring ever more extraordinary knowledge, we are storing it in ever more fragile and ephemeral forms. If our civilisation runs into trouble, like all others before it, how much would survive?
La ventaja de una tableta de arcilla, un pergamino o un libro respecto a la información almacenada en un DVD es que no hace falta electricidad para leerla, y generalmente aguantará mejor el paso del tiempo sin perderse.
Pero, como dice el artículo, no es necesaria una catástrofe cósmica para olvidarse de ciertas cosas. Uno de los ejemplos más famosos es el llamado FOGBANK, nombre clave tras el que se esconde un material empleado en la fabricación de armas nucleares. Su composición, el proceso de producción y la utilización que se le da es información clasificada, pero hay especulaciones para el que esté interesado. Durante un tiempo, esta información estuvo olvidada — que es la mejor forma de secretismo. Tanto, que ni se sabía que no se recordaba.
Durante una operación de extensión de la vida útil de un número de cabezas nucleares W76, los técnicos se encontraron con un material que no fueron capaces de replicar inmediatamente. Las razones para esto suenan más a advertencia que a tragedia (la negrita es mía):
Regarding a classified material codenamed “Fogbank,” a Government Accountability Office report released this month states that “NNSA had lost knowledge of how to manufacture the material because it had kept few records of the process when the material was made in the 1980s and almost all staff with expertise on production had retired or left the agency.”
69 millones de dólares después (dentro de un programa que costaba 200 millones por año), se volvió a aprender a procesar este material. Y todo por no guardar la información de forma conveniente y por haber perdido a la gente experimentada.
¿No les dan ganas de tener una copia en papel de casi todo, por si las moscas?



Si el problema fuese sólo la electricidad… para leer un DVD con algún texto hace falta un ordenador con un sistema operativo y luego que tengas instalado todo lo necesario para abrir cada archivo.
Ya hoy hay montones de personas que tienen problemas para ver algunos vídeos por que les falta tal o cual codec. Sin internet, ¿cómo lo instalas? ¿quién sabe cómo escribir sus propios codecs? y lo más triste, ¿quién podría abrir un pdf?
Creo que por lo menos habría que guardar en papel toda la información necesaria para construir y programar las máquinas que usamos para leer la información digital, incluyendo las “especificaciones de formato” de algunos tipos de archivo.
Le doy vueltas a este tema bastante a menudo. La gente tiende a pensar que no habrá un paso atrás, que siempre tendremos internet y energía barata para ver las fotos en el marco digital. Me parece preocupante que muchas bibliotecas y archivos ya no guarden copias en papel, e incluso cuando les comento el tema a amigos que trabajan en estos campos me miran como si fuese un bicho raro. Creo que la clave está en la primera cita: “If our civilisation runs into trouble, like all others before it, how much would survive?”. Vamos, que tampoco es tan descabellado, ¿no?
Ya me has jorobado la mañana, porque cada vez que pienso en el tema me amargo. Mucho.
Pfffff papel? Bastante problemas tengo con mi síndrome de Diógenes digital, si me diera por guardar las cosas en papel podría ir alquilando un almacén en algún sitio
¿No les dan ganas de tener una copia en papel de casi todo, por si las moscas?
No, madre mía no. Que tendrá que ver la ineptitud de unos pocos con usar métodos anacrónicos. Se te ha ido la pinza. Al fin y al cabo para hacer electricidad, si es necesario se usa una bici estática y una dinamo…
No. Mis archivos no son tan valiosos a corto plazo, y a largo plazo ni los míos ni los del Tato. Cuando nuestra civilización se vaya al garete, que se irá, me da absolutamente igual lo que quede de nosotros para la que nos suceda. Los humanos solamente somos especiales para nuestros iguales, y nadie nos asegura que sean ellos los que nos sucedan. Puede que nos extingamos (el «puede» es una concesión benevolente), ¿de qué servirá entonces tener toda la información accesible? Es tontería amargarme por no dejar constancia de nuestros logros: muy probablemente pasarán inadvertidos e inapreciados cuando ya no estemos, por mucho que se conservaran y se pudieran acceder al 100%.
Tener las cosas en papel es un impulso comprensible. Pero cuando la biblioteca de Alejandría ardió hasta quedar reducida a cenizas todo lo que había allí se perdió, por mucho papel o pergamino en el que se hubieran escrito.
Además, seríamos incapaces de llevar todo nuestro conocimiento a un formato como el papel ahora mismo, como no fuera a costa de derribar hasta el último árbol que queda. Conforme hemos ido sabiendo más y más cosas hemos tenido que ir aligerando e incluso «espiritualizando» el soporte en el que las escribíamos: Piedra – arcilla – pergamino – papel – papel cebolla – código binario. Por muchas dificultades que presente, me temo que no hay vuelta atrás.
En efecto, este es uno de los problemas serios que están sin resolver y que se resume en que el acceso a los datos no es inmediato y de “baja tecnología” sino que se hace a través de métodos complejos y que acaban caducando.
Donde estoy ya vamos por 4 Tb de información cuyo mantenimiento y acceso debería ser garantizado al menos a medio plazo. Lógicamente hemos descartado los CD/DVD no sólo por su poca capacidad sino por su fragilidad e inestabilidad en el tiempo. La única solución sólida son, por ahora, los discos duros por lo que tenemos backups automáticos y redundantes.
¿Las fotos en casa? Pues parecido: un original en disco externo y dos copias de seguridad, una de actualización semanal (o cuando aparezcan fotos nuevas) y otra mensual. De vez en cuando cambiar los discos por otros nuevos y disciplina para hacer realmente las copias de seguridad. No he encontrado otra solución.
Un tema fascinante, la verdad.
Por si te interesa, hay iniciativas extraordinariamente interesantes al respecto. Escribí un par de posts sobre ello en 02008. Supongo que te interesará, sobre todo, el segundo:
http://blog.s21sec.com/2008/05/la-letra-pequea-de-la-cia-i.html
http://blog.s21sec.com/2008/06/la-letra-pequea-de-la-cia-y-ii.html
Un saludo y enhorabuena por el blog.
¿Pero qué catastrofistas estamos esta mañana, no? Yo no tengo nada en la red que echase de menos si petase en un momento dado (salvo que lo hiciese justo antes de realizar el backup de rigor del blog…). En cuanto a mi disco duro, utilizo DirSync Pro bastante a menudo con un disco externo. ¿Qué probabilidad hay de que fallen ambos a la vez, el del ordenador (que, por cierto, es un pepino; ¿os lo había comentado?) y el externo, teniendo un tiempo de vida tan distinto?
Para los más paranoicos, lo siguiente es tener en tu casita un RAID 6, y lo siguiente, coger los bits del disco duro, aplicar un código Reed-Solomon e imprimírtelo en papel con unos y ceros. XD
Justamente este fin de semana me he topado con el problema de la obsolesencia digital.
He comprado y guardado los periódicos del día que nacieron mis hijas. Hace gracia verlos 10, 20 o 30 años después.
Cuando nació mi hija mayor, hace ya muchos años (1994), además del periódico compré un CD-ROM llamado “CNN Time Capsule”, con los 100 momentos claves del año. El programa, una vez instalado, te dejaba ver los eventos de varias maneras (línea temporal, trascendencia, por países, etc).
El fin de semana he encontrado el CD y he querido probarlo. Como no podía ser de otra manera, es imposible instalar el programa en cualquier sistema operativo medianamente moderno. Como la información está en una base de datos propietaria, salvo algunos videos no puedo ver nada… y eso por ahora que aún se consiguen codecs para esos formatos… esperemos unos años y ni eso podré ver.
De hecho, pienso que dentro de 10 años difícilmente consiga un lector que acepte CD-ROMs, de la misma manera que ahora es muy difícil conseguir una disquettera de 3 1/2 (y una de 5 1/4 totalmente imposible).
Mientras tanto, puedo leer tranquilamente los periódicos del mismo año impresos en papel. Y dentro de 10, 20 o 30 años aún seré capaz de leerlos.
my 2 cents
Eso ya lo decía mi profesor de bases de datos hará ya unos quince años: “…y si le tienen aprecio a algo de su base de datos, no olviden imprimirlo y guardarlo en papel.”
Yo no estoy tan seguro de la mayor fiabilidad de los soportes “tangibles” para guardar información. Se estima, por ejemplo, que desconocemos más textos de la antiguedad de los que conocemos. Las tablillas de arcilla proximoorientales que se han conservado han llegado a nosotros en la mayoría de los casos gracias a la fortuna antes que las bondades de la arcilla como soporte. Es cierto que el formato digital requiere de determinadas condiciones tecnológicas para acceder a su información, pero esto no es menos cierto para los anteriormente citado. Para entender textos antiguos lo primero que necesitamos es concoer el idioma, y para ello, si el idioma en cuestión ha desaparecido, es necesario algún punto de partida para interpretar la información en un “código” (idioma) que entendamos. Como sabéis, la piedra Rosseta podría no haberse encontrado. Por su parte, el formato digital presenta a ventaja de la facilidad para hacer multiples copias de un mismo documento y la redundancia de la red creo que facilita que en caso de desastre local la misma información esté a salvo en cualquier otro lugar. En fin, que sí, que nos podemos quedar sin energía, pero los mismo lo pasas todo a papel y se te quema la casa, o una plaga de polillas puede devorar tu biblioteca. Al menos, si hay un blackout energético la información en formato digital queda inaccesible pero no necesariamente destruida, y cabe la esperanza de que algún día se pueda volver a acceder a ella. La biblioteca de Alejandría, como alguien ya ha dicho, no la vamos a volver a recuperar jamás bajo ninguna circunsntancia.
Un saludo.
el problema mayor no es el fuego, es la posibilidad de una desaparicion tecnologica total, la explosion a grandes alturas de esas W76, destruiria toda la electronica, por lo que los discos duros quedarian inutiles, los dvd igual al no poderse leer.
si alguien usase disquetes de 8″ o de 3″ para almacenar informacion delictiva y que asi sea mas dificil de leer, la policia lo tendria muy complicado.
la biblioteca de alejandria tenia un grave problema, no disponia de backups en otras ciudades.
En uno de los últimos congresos mundiales de archivero y restauradores, ya dieron la voz de alarma, pues eran capaces de restaurar los manuscritos del mar muerto, pero era imposible recuperar alguna información digital.
Habría que recuperar los micro films, nuevamente, ya que recuperar el 99% de la información es una opción muy interesante frente a 0% de información. En los museos, los conservacionistas están muy preocupados por algunas performances, como lo estaríamos ahora intentando recuperar un juego de Comodore o del Spectrum.
Yo perdí mis Harward Grafics, mi multiplan, mis programas en fortran y algunos de basic, …, soy un poco antedeluviano.
Salud os
Quien piense en el papel como deposito de informacion duradero se equivoca.
Parece ser que el metodo como se fabrica el papel a partir de 1850 da como resultado un material muy acido, de modo que se desintegra en relativamente poco tiempo.
Cualquiera mirando las paginas de un libro comprado hace unos cuantos años podrá comprobar como han envejecido, amarilleado y perdido flexibilidad.
Aqui va un elocuente articulo donde se exponen los pormenores del asunto:
http://jamillan.com/celage.htm
Hay un documental por ahí llamado “La oscura era digital: ¡socorro, estamos desapareciendo!” que os gustará.
Yo la verdad es que no tengo gran cosa guardada en el PC, por el momento no tengo necesidad de guardar impreso nada. Ya veremos en un futuro.
Eso sí, me he quedado perplejo con el asunto del FOGBANK y de un programa que costaba 200 millones de $ al año, ahí sí que tendrían que haber tenido alguna que otra copia… :D
Toda la razón. ¿De la cultura magdaleniense qué nos queda? Sus piedros. ¿Dónde están sus cedés, sus discos duros? Esto demuestra que más nos vale empezar a aprender a tallar en binario.
Bueno, en serio. La idea es que la tasa de supervivencia de documentos en papel digamos que en un plazo de quinientos años es muy baja, estoy convencido de que la mayor parte de los documentos de la época de Gutenberg están destruidos. Con la información digital moderna supongo que pasará algo parecido, la mayor parte se destruirá (digo moderna porque un texto sin grabados impreso en 1500 ya es digital, ojo). Con la ventaja de que es fácil replicarla en soportes nuevos con un poco de disciplina.
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¿discos de oro al estilo de los que llevaban las voyager? ademas se podrían lanzar en naves que tuvieran una órbita tal que en 1000 años volvieran a caer a la tierra.
Hace poco nos ha visitado un colega de Austin que entre otras cosas está trabajando en un proyecto con la NASA. Tiene su guasa: están diseñando las placas de aislamiento térmico del futuro sustituto del Shuttle. La idea era reutilizar las del Apollo, pero ya nadie recuerda cómo se hacían. Y la NASA se está gastando una pasta gansa en ésto.
Tienes razón, pero también hay una contrapartida. Como dice #6, «Mis archivos no son tan valiosos a corto plazo, y a largo plazo ni los míos ni los del Tato.». A mi modo de ver, la inmensísima mayoría de la información que se genera hoy en día son datos fungibles, “de usar y tirar”: emails, fotografías chorra, datos de investigación… La razón del ser del digital es dotar de eficiencia al almacenamiento y transmisión de esos datos: podemos compartir muchísimo más y tenerlo más accesible, a costa de poder perder una parte de ello cuando ya seguramente no sea útil. Creo que salimos ganando.