Las editoriales miran a las discográficas como a sus hermanas mayores: lo que les tocó a las segundas se va acercando cada vez más a las primeras. Ya no me resulta tan raro ver un libro electrónico en manos de un viajero del Metro, del autobús o de un simple viandante. Los libros, esa cosa entrañable, pero física, ahora se descargan y se duplican sin problema. ¿Qué cuidado puede poner una editorial cualquiera en la venta del producto que le da de comer? Mi experiencia me dice que poco.

Este verano, inmerso como estaba en la lectura de Catch-22, de Joseph Heller, (que, ya adelanto, me encantó), decidí regalarle a mi padre la versión en castellano, editada en este país por RBA. Antes de dárselo, leí la contraportada y descubrí que atribuían la autoría, por error, a Val McDermid. Saqué una fotografía para el recuerdo:

Errata

Pensé que no costaba nada ayudarles a corregir el error, así que les envié un mensaje utilizando el formulario de contacto de su web:

Hola,

Su edición de bolsillo de ‘Trampa 22′, de Joseph Heller, atribuye en contraportada la autoría a Val McDermid. He hecho una fotografía de mi ejemplar:

Errata

Un saludo.

Eso fue el 3 de agosto de este año. El día 8 me llegó la siguiente respuesta, para enmarcar:

Estimado/a Sr/Sra. MATEOS:

Ante todo queremos agradecerle la confianza depositada en esta Editorial, especialmente en nuestra colección ##TITULO##.

Hemos recibido su mensaje en nuestra Web y le informamos que remitimos su consulta al departamento correspondiente, en breve recibirá contestación a su petición.

Les traduzco, que lo mismo les queda la duda:

Hola,

Gracias por perder el tiempo utilizando nuestro formulario de contacto. Esta respuesta es automática y no nos hemos molestado en cambiar ni el saludo del mensaje ni el nombre de la colección bajo la cual se edita el libro sobre el que nos ha hecho llegar su consulta. Es más, es posible que ni nos hayamos leído su mensaje; puede incluso que lo hayamos impreso para cuando se nos acabe el papel del culo.

El departamento correspondiente, varias semanas después, siguió sin responder. Les envié un recordatorio del asunto el 1 de septiembre. El día 9 me contestaron:

Hemos recibido su mensaje y le informamos que lo hemos remitido al departamento correspondiente.

El departamento correspondiente, a día de hoy, sigue sin decir ni pío. No he podido acercarme a una librería para ver si la errata sigue en su sitio, pero mucho me temo que así es. Es más, me juego lo que gana este blog en publicidad en un mes que la siguiente edición la seguirá teniendo. Total, ¿quién sabe quién coño era Joseph Heller?

Mañana, cuando las editoriales justifiquen sus precios contra las descargas, yo me acordaré de cosas como éstas.

27 comentarios

  1. 25 DE SEPTIEMBRE, DÍA DE SANTO AUNARIO DE AUXERRE « LCMAG (#1) dice:

    [...] 25 DE SEPTIEMBRE, DÍA DE SANTO AUNARIO DE AUXERRE By javierdelag Y luego dirán, ¿a qué os han pasado cosas similares? Los SAT están para eso para atender no para dar respuestas automáticas. [...]

  2. agente_naranja (#2) dice:

    Todavía recuerdo (es más, todavía tengo por casa) mi viejo ejemplar de bolsillo de Christine de Stephen King, de esa entrañable editorial conocida como Paga&Jódete. Se suponía que en determinados párrafos se hacía una especie de estudio pseudografológico de la firma del protagonista, por lo que debía venir impresa como dibujo. Bueno, el ejemplar trae un bonito hueco en blanco en cada sitio donde tendría que estar dicha firma. Y las dos siguientes ediciones vinieron igual.

    Si ya hablamos de lo que hace la susodicha editorial con las novelas de Terry Pratchett, por ejemplo, pues apaga y vámonos. O con esa manía de cambiar los títulos traducidos para vender el libro dos veces, sobre todo si el autor es popular: El Resplandor se ha comercializado con el nombre de El insólito esplendor, o El misterio de Salem’s Lot, como La hora del vampiro.

    Y si nos ponemos a buscar faltas de ortografía en determinadas ediciones, podemos dejar de contar al final del primer capítulo.

  3. lotas (#3) dice:

    Si todo va al ritmo de los reproductores mp3, y consideramos el kindle el equivalente a aquel primer reproductor de Rio, les calculo tres añitos de tregua antes de que empiecen a enterarse de lo que vale un peine.

    Si ya es cuestionable el papel de las discográficas a la hora de producir un disco, qué no será de las editoriales cuando no haga falta imprimir en papel.

  4. SuperSantiEgo (#4) dice:

    Va a ser divertido cuando ocurra. Tampoco es que sea un experto en mundo editorial pero mis contactos he tenido. Es un ramo que ha pasado por la misma fase que tantos otros: desde la producción casi artesanal y cuidada, por lo menos en las fases de control de calidad del producto final (autores con escritura decente, traducciones hechas con calma y no a matacaballo, revisión), a lo que hay ahora: plantillas mínimas, colaboradores externos a los que se pagan cuatro duros mal contados y a los que nunca se les ha visto la cara, y la idea de cualquier mierda, si se promociona bastante, cuela. Y si no para eso están los críticos en nómina, o los premios amañados, o lo que sea.

    Va a ser una risa, sí.

  5. esperma (#5) dice:

    Que se vayan a la mierda las editoriales. Estoy harto de malas ediciones, en tapa dura y cobrando 3 veces más de lo que vale en el extranjero. Y eso, cuando no parten los libros en dos para vender más a poco que tiene un cierto número de páginas.

    La pena de los mp3 es que no hayan acabado definitivamente con las discográficas, así que me temo que las editoras sobrevivirán también. Un desperdicio de oportunidad.

  6. meneame.net (#6) dice:

    La culpa, luego, será de la piratería…

    "Los libros, esa cosa entrañable, pero física, ahora se descargan y se duplican sin problema. ¿Qué cuidado puede poner una editorial cualquiera en la venta del producto que le da de comer? Mi experiencia me dice que poco [...] Mañana, cuando …

  7. John Constantine (#7) dice:

    Sin ánimo de publi: servidor tiene un blog, bajo otro alias en el que posteo libros para el SONY PRS 505, en actualizaciones trimestrales de unos 140 libros en español que por lo general convierto yo mismo a partir de lo bajado en otras webs.

    La media que tengo es de unas mil descargas por actualización, y eso que es un modelo como el Sony que , aunque admite varios formatos (PDF, RTF,HTML) tiene formato propio (LRF). Diré que todos los que descargamos y compartimos ebooks somos acérrimos fans del papel y nos encantaría comprar el último bestseller de turno (bueno, Dan Brown no, pero Lincoln&Child o Dan Simmons sí) a un precio razonable, unos 6 o 7 euros. Y no lo podemos hacer porque no se edita. Solución: descargarlo.

    Desde hace unos 2 años en que empecé el blog seguí atento a los movimientos de la industria editorial nacional en cuanto al tema y se reducen fácilmente a dos palabras: pánico e inmovilismo. He visto hasta reportajes en “Informe Semanal” sobre el tema y las grandes siguen sin enterarse del asunto, más allá de movimientos valientes o realistas como el de Carmen Ballcells o Vázquez Figueroa, que vende sus libros en ebook a precios de risa en librería electrónica.

    Mi previsión: Que el regalo de estas navidades , igual que otros años fue el GPS, el Div-x, o anteriormente el MP3, va a ser el lector de ebooks. Y que la industria ya se ha quedado fuera de juego. Y no van a poder remediarlo, igual que en la música.

    Al final los únicos que comprarán ebooks, cuando no tengan otro remedio que venderlos a buen precio, seremos los primeros que empezamos con esto del libro electrónico porque nos apasiona la lectura, y el aluvión de gente que vendrá ahora y que eran los que compraban a Larsson, o Dan Brown, o el premio Planeta de turno para quedar bien en la charla de oficina o bar se hartarán de bajar a porrillo.

    Con el bombazo que hubiera sido, p.e., sacar el último Dan Brown o Stieg Larsson junto a un lector y por ejemplo un pack de libros…

    En fin, que así funciona la industria española en muchos aspectos. Innovación e I+D. El modelo productivo del futuro.

    Je.

  8. Bueno, no creo que tanto... (#8) dice:

    La verdad es que yo no tengo tan claro que el efecto vaya a ser igual que con la música o las películas. Sobre todo porque son cosas muy diferentes.

    Por ejemplo, para ver una película o escuchar música en plan portatil necesitas, sí o sí, un aparato que la reproduzca, mientras que eso no sucede con los libros. No tienes que preocuparte de si tengo batería o el cargador o cualquier otra cosa. Para disfrutar de un libro sólo se necesita el libro en si mismo. Y eso es una gran ventaja para evitar la piratería frente a la música o el cine.

    Desde luego el efecto se notará, pero no creo que llegue a ser tan fuerte como en las otras industrias.

    Un saludo a todos.

    PS: Y, sí, es muy triste comprobar como un libro de bolsillo (bestseller) en Londres (que no es precisamente barato) cuesta algo más de 3,5 libras mientras que en España raro es el que baja de 8 o 9 euros.

  9. Pedro Ceinos (#9) dice:

    Vuestros comentarios son, por desgracia, muy ciertos. Pero creo que subestimais la labor del editor. Primero como responsable de seleccionar un libro, y luego como garante de que ese libro se publique con la adecuada calidad. El que algunas editoriales no cumplan con su trabajo no quita mérito a los cientos de ellos que lo hacen, y muy bien.

    La popularización del libro electrónico pasará por ver la forma en que se integra el editor en ese negocio. No es lo mismo escuchar una canción en un mp3 según vas al trabajo en el metro, que leerte las 50 primeras páginas de un libro para ver si es bueno o no.

    he publicado algunos libros y tengo dos páginas webs. El cuidado que se pone con los primeros es infinitamente mayor que con las segundas.

  10. ubersoldat (#10) dice:

    ¿En el correo venía el valor ##TITULO##? Que fuerte, eso huele a chamusquina en el PHP de la pagina y va a ser que no obtendras respuesta en tu vida. Como siempre, error informatico.

    Las editoriales lo tienen más crudo que las discográficas porque para producir musica necesitas de ciertos medios (estudio, equipos, instrumentos) en cambio un libro lo puedes escribir de infinitas formas y de infinitas maneras.

    El tema de la distribución viene a ser casí el mismo, ya que cualquier escritor puede facilmente crear su propio sitio web y ofrecer sus escritos. Pero tambien tiene servicios como Lulu.com, donde incluso pueden ganar dinero vendiendo sus libros y pagando un minimo. Creo que lo unico que hará falta será un site que ofrezca los servicios de traductores y editores para todos estos escritores publisher-free.

  11. harryhausen (#11) dice:

    Personalmente creo que el sistema tiene muchas ventajas y muchas posibles aplicaciones que irán saliendo y que terminarán por convertir a lector de ebooks en una herramienta tan común como los citados mp3 (incluso más, ya que todas estas tecnologías pueden tender a integrarse en un sólo aparato). Creo que sí acabarán por sustituir al libro en papel, salvo ediciones de lujo que no tengan fallos como el que ha dado origen al artículo. Me encantan los libros en papel, pero eso no quiere decir que no pueda imaginarme ese futuro como si ya lo hubiera vivido (y de hecho, en cierto sentido, ha sido así, con discos, películas…)

  12. Iagoba (#12) dice:

    Por cierto, la película, aunque, como siempre, tenga sus diferencias con el libro, también está bien.

    Personalmente tengo otra batalla con el tema de las editoriales, el porqué un libro descatalogado y que no va a ser reditado tiene que seguir teniendo copyright. Siempre prima el hipotético beneficio económico a la divulgación de la obra.

  13. Almudena (#13) dice:

    Mh… yo no creo que las editoriales tengan tanto que perder como las discográficas, pues, a fin de cuentas, el libro sigue siendo un objeto con cierta utilidad y características propias (cosa que los sucesivos soportes de la música nunca han sido). El poder subrayar sus páginas con un lápiz, apuntar lo que sea, volver hacia atrás con bastante agilidad, doblar las esquinas… los sustitutos digitales que conozco, no sé si llegan a reemplazar estos caprichos, aparentemente anecdóticos. Por otra parte, seguramente sea sólo una cuestión de tiempo, o de costumbre. Lo que está claro es que una pista escuchada en un discman no difiere en nada a una escuchada en un i-pod. Un texto en un papel sí tiene ciertas características que difieren de las de una pantalla, así que, como poco, creo que su sustitución será más lenta o parcial. Habrá que ver en unos años…

  14. Hispa (#14) dice:

    El asunto de la mejor portabilidad del libro físico respecto al soporte electrónico era válido hasta hace más o menos un año. Ahora, con los netbook, la cosa (como dicen en la tele) “ha dado un giro de 360º”. A mí en muchos casos me resulta ya más cómodo recurrir al libro electrónico, porque además me permite llevarme cientos de ejemplares juntos en un mismo aparato, y usar ese mismo aparato para tomar las anotaciones que necesito, copiar textos, buscar referencias, etc.

    Y esto lo dice uno que tiene cientos de libros con la encuadernación destrozada por el uso, pero los tiempos cambian. ¡Ya lo creo que cambian!

  15. Alan W. Wolf » ¿Hacia el fin de las editoriales? (#15) dice:

    [...] Leo en menéame una noticia que me lleva a un blog desconocido hasta ahora pero cuyo artículo suscribo por completo. Les animo a que lo lean. Narra una leve falta en un libro publicado, como confundirse de autor, y cómo la editorial, una vez que un lector concienciado le hace el trabajo gratis de avisarla de la pifia, adopta la brillante estrategia de pasar de él. La conclusión, para mí, es inapelable: Mañana, cuando las editoriales justifiquen sus precios contra las descargas, yo me acordaré de cosas como éstas. [...]

  16. Helenio (#16) dice:

    Si queréis saber más cosillas sobre “truquitos” editoriales no dejéis de leer este post escrito por un autor y sobre todo el blog que recomienda al final del mismo:

    http://jl-alvarez.blogspot.com/2009/09/el-tamano-importa.html

  17. krollspell (#17) dice:

    #13: todo eso que se puede hacer con un libro en papel se puede (o podrá o se debería poder en breve) con uno electrónico, con ciertas ventajas: apuntar notas sin guarrear que pueden ocultarse o mostrarse a voluntad, saltar hacia atrás incluso buscando una palabra que no recuerdas exactamente donde está, poner marcadores (el equivalente a la esquina doblada o al marcalibros). Y usos adicionales que menciona #14, como consulta de diccionarios o llevar encima las obras completas del autor conservando tus discos vertebrales. Y otras ventajas como cambiar el tamaño de los tipos (por algo existen las ediciones con letra grande) o oir cómo se pronuncia una palabra (útil si estas aprendiendo idiomas).

  18. voet (#18) dice:

    pero, alma de cántaro… si no se molestan en revisar los libros antes de mandarlos a imprenta ¿cómo esperas que se dignen en consultar el mail de un lector?

  19. Twitter Trackbacks for Las penas del Agente Smith » La culpa, luego, será de la piratería [rinzewind.org] on Topsy.com (#19) dice:

    [...] Las penas del Agente Smith » La culpa, luego, será de la piratería rinzewind.org/archives/2009/09/25/la-culpa-luego-sera-de-la-pirateria – view page – cached Archivado en: Ida de Olla, Cultura, Libros — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am — From the page [...]

  20. Zilniya - Ecologismo Literario - Microversos (#20) dice:

    Exacto, y luego se quejan de la piratería. ¡Pues que mejoren la calidad y el servicio al cliente! No me esperaba semejante chapuza, nada sienta peor que no sentirse escuchado.

  21. Suso (#21) dice:

    Veo muchos comentarios del estilo “que se vayan a la mierda las editoriales, son como las discográficas”. Pero mi pregunta es, ¿qué va a pasar con los escritores? ¿Tendrán que hacer declamaciones públicas de sus novelas? ¿O insertar publicidad entre capítulo y capítulo? ¿O quizá vivir de las donaciones voluntarias?

    Cuidado con comparar la música con los libros, que son cosas muy distintas ;)

  22. Juanma (#22) dice:

    21#

    Pues pondrán sus libros a la venta por internet, igual que harán los músicos. Algunos, como ya han conmentado, ya lo hacen.

    Yo me quemé las pestañas hace un par de años con una palm para poder leerme un libro ya descatalogado. Hice el esfuerzo, lo busqué por todas partes, y al final me lo bajé gratis. Supongo que acabaré cayendo en algún aparatejo de estos, si con ello consigo ahorrar un poco. Lo que no creo que hayan encontrado es el formato, me suelen parecer o muy grandes, o muy pequeños.

  23. Miguel (#23) dice:

    Acabo de mirar mi ejemplar y aparece el mismo error. No me había dado cuenta. Y el mío tiene ya unos añitos, así que supongo que les da absolutamente lo mismo.

  24. Mi nombre es Sombra (#24) dice:

    Hay una diferencia entre la “piratería” de música y la de libros. Para subir música a internet basta con hacerse con un cd, ponerlo a ripear en el ordenador y, 20 minutos más tarde, sin haber hecho demasiado esfuerzo, uno está compartiendo el disco en internet. En cambio, para “ripear” un libro en casa hace falta un escaner con OCR, ir pasando las páginas una a una y, si a uno le gusta hacer bien el trabajo (aunque no cobre por él), repasar minuciosamente el texto obtenido para corregir los posibles errores. Es decir, requeire tiempo y esfuerzo por parte del “pirata”.

    ¿Qué quiero decir con esto? Pues que por mucho que en algún momento se pueda romper el DRM de los e-books de las editoriales (que en algún momento se hará), seguirán habiendo cientos de libros que no se digitalizarán en mucho tiempo (como mínimo mientras tengan derechos de autor) porque son absolutamente minoritarios y ni va a haber editoriales que los quieran vender, ni usuarios que los “liberen”. Y esto incluye no sólo a los libros publicados desde la noche de los tiempo hasta hoy, sino a los libros comerciales que, por las razones que sea (miedo al pirateo, por ejemplo), el autor o la editorial no va a querer publicar en formato digital.

    Vamos, que la forma de leer va a cambiar (la velocidad a la que lo haga dependera de si bajan de una puñetera vez los precios de lectores de e-books y de los propios e-books comerciales), pero que no tengo tan claro que el libro como obejto físico vaya a desaparecer.

  25. Psicopanadero (#25) dice:

    #24. Eso sólo ralentizaría el proceso, pero no lo detendría. Y también habría que ver los avances que se produzcan en los OCR y tecnologías asociadas a la digitalización.

  26. LAH (#26) dice:

    a mi me encanto la pelicula de trampa 22, quizas mas que el libro.

  27. innombrable (#27) dice:

    Yo también tengo un ebook SONY PRS 505 que llevo a todas partes para leer en el Metro. Se lee muy bien en él, cansa la vista ni más ni menos que un libro de papel y me resulta muy práctico ya que viajo mucho y me permite llevar encima toda una biblioteca.

    En cuanto a piratería sí o no: Personalmente suelo comprar ediciones electrónicas por 5 o 6 euros de libros que me interesan, sobre todo si son novedades que no se pueden conseguir todavía gratis en la red. Si el libro es más caro de esa cantidad no lo compro, pero si tuviera la posibilidad de descargar libros por 2 o 3 euros puedo asegurar que me gastaría mucho más dinero en libros que ahora.

    Ya no compro libros de papel ya que su precio me parece un robo y son menos prácticos.

    Además me encanta poder corregir erratas que encuentro en los libros electrónicos o añadirles algo que me parezca interesante.

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