
Sí, es un clavo. La persona que lo tenía incrustado en el cráneo sigue viva, para lástima de nominación a los premios Darwin. La imagen está sacada de este PDF de una carta enviada al Singapore Medical Journal, y corresponde a la radiografía de una mujer de 45 años que llevaba una década sufriendo dolores de cabeza. Sus familiares la llevaron a un tántrico (imagino que ése será el término en castellano) que procedió a clavar el clavo en la cabeza para librarla del mal augurio. La mujer cayó inconsciente y hubo que operar.
Dos pensamientos al respecto:
- Las creencias en lo paranormal no le hacen daño a nadie. Respuesta: los cojones (ver primer párrafo de este artículo). Aunque este caso se refiere a una experiencia personal, los pesados anti-vacunación, por poner un ejemplo, ponen en peligro no solamente a sus hijos con sus necedades, sino a toda la población.
- Atreviéndome a hipotetizar sin saber nada más del caso, uno de los motivos que lleva a la gente a probar remedios absurdos es la frase mágica que muchas veces sale de boca de un conocido: a mí me funciona. Y así, la evidencia anecdótica, personal y subjetiva se vende como prueba final de la efectividad de un determinado remedio. A mí me acertaron el futuro echándome las cartas y la homeopatía me curó el resfriado.
Y a mí me quitaron el dolor de cabeza a martillazos.
(Visto en Mindhacks.)









1.- Siempre puede ser nominada a la mención honorífica.
2.- La estupidez humana, como los caminos del señor, son infinitos así que ayer las pulseras magnéticas, hoy la hemeopatía, mañana…
“Las creencias en lo paranormal no le hacen daño a nadie. Respuesta: los cojones”
BRUTAL.
Menudo descubrimiento este blog, en particular este artículo, y muchos nuevos que estoy conociendo gracias a tu blogroll. Están los clásicos de Phil Plait, PZ Myers y Richard Dawkins, Fogonazos, L.A.Gámez y Javier Armentia de por aquí, pero también muchos otros que no conozco y que te agradezco hayas recopilado.
Soy muy nuevo en esto, estoy empezando un podcast escéptico, y estoy seguro de que recurriré más de una vez a tu blog. Muchas gracias por tu trabajo.
Un saludo,
Esteban (zigaurre)
http://incredulos.com
Por cierto Rinze, no sé si conoces este podcast, pero creo que la temática te gustará:
http://incredulos.com/
Joder, una cosa es creer en gilipolleces como para estar dispuesto a recitar letanías cada domingo o beber cantidades ingentes de agua. ¡Pero de ahí a aceptar que te claven un clavo en la cabeza! La gente está fatal…
#3: lo que me recuerda que algún día tendré que actualizar la lista de enlaces. En la lista me faltan algunos que están muy potables.
#5: ¡pero cómo NO te lo vas a clavar, si a Menganito le funcionó!
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Una más de tantas señales de que este es el fin de la especie…. ¡Ay qué poquito nos queda! XDD
Sin lugar a dudas, el segundo pensamiento es la clave: es más fácil creer en lo que le pasó al hijo del vecino que en las frías estadísticas de la ciencia.
Al fin y al cabo, lo segundo nos obliga a pensar y lo primero es más cómodo. Y sí, siempre habrá alguien que diga: “pues a mi hermano le fue bien”.
Un enlace con cierta relación sobre bulos en la red: http://www.internautas.org/html/5699.html
Esto me recuerda al chiste de la farigola (tomillo) de Eugenio. Está en el spotify si buscas eugenio farigola sale.
Pues yo no discrepo en absoluto del método del curandero para quitar el dolor de cabeza. Ya sabeis eso de muerto el perro se acabó la rabia….juas.
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Esta vez te has pasado, y hablas sin saber. La homeopatía y todo eso pase, pero el tantra sí funciona. Claro que hay chapuceros por ahí, pero si lo hace alguien que sabe es más válido que la medicina oficial, con sus multinacionales y sus contraindicaciones y efectos secundarios. A mí el tantra me funcionó, porque me quitaron una sinusitis que tenía trepanandome con un punzón de quince centímetros por vía nasal. Y no es placebo. Ya digo, hablais todos sin saber, y os pasais de listos.
Faltaba el comentario de este estilo, ¿no?
Quiero que para empezar quede claro que NO CREO en todas esas cosas, pero (me temo que suena peor ahora que lo escribo que cuando lo pensé, pero que le voy a hacer) a veces la tan celebrada ciencia y los médicos tradicionales tampoco tienen ni idea de que hacer con un dolor de cabeza crónico, que, además, para la persona que lo sufre puede llegar a ser muy desagradable (por no decir incapacitante).
Sin contar como, por mi propia experiencia hablo, los médicos de carrera intentan despacharte rápidamente (sin creer que sea necesario ningún tipo de prueba ni exploración) con un “serán los nervios” en cuanto ven que la paciente es de sexo femenino.
Ese (“somatizaciçon del stress”) es el diagnóstico con el que se van a casa muchas personas y ninguna es en muchos casos la solución que te da la medicina tradicional… lo cual, para determinadas personas, deja campo abonado para todos esos charlatanes y vendemagias.
Es fácil, mucho, hablar desde la salud y la cultura, pero no siempre puede culparse al enfermo e ignorante por buscar en otro lado.
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Recita el mantra, Rinze: Selección natural, selección natural…
#15: Ese es el problema: que la ciencia no tiene respuestas para todo y que hay cosas que, aunque la tengan, es muy difícil caer en ella. Los dolores son un perfecto ejemplo: como son algo tan difuso y subjetivo, son muy difíciles de valorar, especialmente en ausencia de otros signos (si fuese una meningitis, ¡ya ibas a ver cómo el médico perdía el culo!). A eso se añade el que, en muchos casos, son (o se emplean) como tapadera de otras cosas: ¿quién no ha tenido un dolor de cabeza (aka. “cefalea tensional”) tras un duro día de trabajo?
Por lo tanto, te doy la razón en prácticamente todo lo que dices, especialmente en lo de “deja el campo abonado para todos esos charlatanes”: tanto si el médico no explica (lo que ocurre a veces) como si la explicación no es satisfactoria (vuelvo al principio: no lo sabemos todo), el paciente intenta buscar una solución por otros medios.
Sin embargo, discrepo diametralmente en la última frase: “no siempre puede culparse al enfermo e ignorante por buscar en otro lado”. ¡Por supuesto que sí! Primero, por la manifiesta inutilidad de su acto: ¿alguien admitiría recitar un conjuro mágico para los dolores de cabeza? Entonces, ¿por qué habían de funcionar unas flores de Bach? Y después, porque dirigiéndose a ese “otro lado” puede alejarse de una solución real a su problema. Un ejemplo: abuelito de ochenta y pico años con dolor de tripas que “no tiene nada” (ya sabes: el abuelo, que chochea). Si no te conformas con eso, tienes dos opciones: irte al embaucador de turno, o seguir usando métodos contrastados. Y entonces igual descubres que el abuelito tenía una diverticulitis y que con una cirugía se puede quedar como nuevo.
coñ*, lo de a mí me funciona lo dice Susana Griso del Actimel …
menos mal que son primitivos y usan clavos, otros mas avanzados te cogen el taladro y la broca de 8mm.
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