Sobre la ofensa

La ofensa es menor que la injuria. Y de ella más no podemos quejar que vengarla, puesto que las mismas leyes no la estimaron digna de castigo. La pusilanimidad mueve esta pasión, que se encoge por algún hecho o dicho contumelioso: “fulano no me admitió hoy y sí admitió a otros”. O bien: “rechazó en público mis razones e incluso, se rió de ellas”. “No me puso en el centro de la mesa, sino en un extremo”. Y otras semejantes, a las cuales no sé cómo llamarlas, sino pequeñas quejas de un espíritu mimado en que siempre caen los espíritus delicados y los felices. Pues, quienes tienen mayores cuidados no reparan en estas impertinencias. Los espíritus que por su naturaleza son débiles y afeminados y por el excesivo ocio carecen de verdaderas injurias, se alteran con éstas, cuya mayor parte está en el vicio de quien las interpreta. Finalmente, quien se altera con el agravio demuestra que no tiene ni prudencia ni confianza en sí mismo y por eso, se siente menospreciado. Y este remordimiento viene acompañado de un cierto abatimiento de espíritu que se empequeñece y rebaja.

Séneca, De la firmeza del sabio, en los Tratados morales (Ed. Austral), 2000 años antes de que existiese Hazte Oír.

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10 respuestas a Sobre la ofensa

  1. “Perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. O eso dicen.

  2. Estupenda la cita.

  3. Justo ayer hablaba con una persona sobre eso. Y es que es cierto que mucha gente parece necesitar verse insultada, y si no se le insulta, se auto ofende… increíble…

  4. michogar dijo:

    GENIAL, ni yo lo hubiese dicho mejor, jejejeje.

  5. Iñaki dijo:

    ¿Afeminados?

  6. RinzeWind dijo:

    #5: como suena. Es de hace 2000 años, tenlo en cuenta.

  7. Iñaki dijo:

    Lo tengo en cuenta, por eso me hace gracia: desde hace 2000 años, evolución 0.

  8. RinzeWind dijo:

    #7: bueno, algo sí ha cambiado. Ahora nos damos cuenta.

  9. krollspell dijo:

    Parece ser que los griegos tenían muy mal visto eso del afeminamiento. Ojo, que eso no tiene nada que ver con que te gustaran los efebos, que estaba totalmente aceptado. Una cosa era una cosa, la otra otra.

  10. Pampli dijo:

    Lo del Padrenuestro era “perdonanos nuestras deudas”, pero luego lo cambiaron por “ofensas”. Yo creo que a los negocios financieros del Vaticano eso de perdonar las deudas no les venían muy bien…