Quizá se puedan quejar mis compañeros de piso de las notas que les dejo de cuando en cuando, pero en mi reciente viaje a San Sebastián pude ver que todavía me queda mucho por aprender de los verdaderos maestros: aquéllos que son capaces de contar una historia con sus notas de mala leche.
La narración comienza de la siguiente manera hace ya más de tres años:
Una cosa es el espíritu de la nota y otra muy diferente el texto de la nota. Da igua lo similares que sean los dos si hay alguien dispuesto a malinterpretarlo. Y si bien lo primero suele ser muy exacto, lo segundo a veces adolece de una falta de precisión que puede llevar a necesitar de correcciones un año y un mes después de la publicación del mensaje original:
La fotografía salió un poco borrosa. No creo que nadie tenga problemas para leer el texto, pero por si acaso, lo que dice esta nota es:
Insisto. Cerdos y cerdas. La mierda en los contenedores, esta vez a “69″ pasos. “Joder”.
No deja de ser cierto que estas notas normalmente tardan en surtir efecto. Es por eso que de vez en cuando son necesarios recordatorios y mensajes de ánimo:
Y, finalmente, es de bien nacidos el ser agradecidos:
Si alguien se pasa por Donostia y tiene curiosidad por ver las notas en su entorno original, las he geolocalizado aproximadamente en el punto en el que las encontré (calle de Fermín Calbetón, un poco antes de llegar al final por la parte del puerto), para que sean fáciles de encontrar en posteriores ocasiones. Nunca se sabe cuándo una historia que parece cerrada puede volver a cobrar vida.













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Me quedo con el primer ((por favor)), así, encerrado en dobles paréntesis, como dicho con mucho cuidado.
los de mi curro son mas a lo bestia.
que las has geolocalizado? joder esto parece regreso al futuro 2. robocordones!
jejeje Me encanta esa forma de destilar mala leche :D