Ocurre cuando muere alguna celebridad. Podría explicarlo con palabras pero es todo mucho más claro y conciso con esta tira que me envió ayer por correo Iván Sánchez:
¿Ven la penúltima viñeta? Pues ahora, con gente:
Esto es ayer por la tarde, en Madrid, frente al Hard Rock Café que hay en la Plaza de Colón. Me enteré de que los fans se iban a concentrar en ese sitio y decidí acercarme, a ver si conseguía entender, aunque fuese solamente un poco, el fenómeno del fan que se deshace en lágrimas cuando su ídolo, que lleva años sin hacer nada de provecho y no tenía pinta de ir a hacerlo, decide dejar el negocio definitivamente por el irreversible método de palmarla. Como era de esperar, sigo sin comprenderlo.
Al llegar, la llorera era importante. ¿Dónde estaba la música? ¿Dónde los imitadores? ¿Y esas multitudes bailando que nos prometía la televisión de otros países? Pues nada de nada, aquello era un funeral, y no de los divertidos.
Empecé a escuchar a Elliott Smith en 2007. No sólo resulta que se había muerto en 2003, sino que en 2004 se publicó póstumamente From a basement on the hill (aquí, en Spotify), que era tan bueno como los anteriores discos. ¿Cuándo me toca la llorera? Si aceptamos que todo el mundo se muere tarde o temprano, y que la obra que se deja hecha es lo único que permanece, lo realmente jodido no me parece que sea la muerte del autor. Lo jodido sería que al morir el artista, su obra quedase destruida: añadiría a lo inevitable la desolación de lo único que trasciende. Pero los discos de los Beatles siguen teniendo las canciones de Lennon y los discos de Elvis siguen sonando. Lo contrario sería más problemático.
Un cantante no es un amigo. En la lista Skeptalk se discutió del asunto durante el día de ayer y alguien ofreció un argumento acerca de lo de los dramas personales y de la gente que se lo toma como si se hubiese muerto un colega. Pego parte de la conversación:
That was my point. The response to death is a gut emotional response and it is irrational. But there are reasons we have it. Irrational emotional responses can be useful for a variety of things. We wouldn’t have evolved them if they weren’t.
But it is still interesting to look at why we have the responses.
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I’m not saying that people shouldn’t be sad, i’m saying that all these tears shed aren’t necessary unless the deceased is someone who was close. It’s natural to have a reaction, but to act like you’ve lost something dear seems a bit much to me.
Death is a fact of life that so many face too early and with too much suffering. Those are the deaths we should pay attention to.
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A lot of people feel “close” to celebrities. They’ve invested a lot in them emotionally, and followed them for many years. Look at the british response to Diana’s death.
Finalmente, alguien se acordó de traer un CD con los grandes éxitos (no más de seis, a juzgar por la repetitiva selección), y la cosa se empezó a parecer un poco más a lo que yo me imaginaba.