Archivo de Junio, 2009

Ésta es una de esas cosas que hay que enseñar porque sería obsceno guardársela para uno mismo. Es de las cosas más bonitas que he visto en mucho tiempo. Me llegó en un boletín de idealista de hace unos días; sigo suscrito a los avisos de pisos pequeños, por si algún día me da por liarme la manta a la cabeza e irme a vivir solo. O, a falta de manta, cuando termine el doctorado, lo que ocurra primero:

Rebajas

No hay que dejarse llevar por las apariencias. En el mejor de los casos, y siendo un optimista informado (pesimista, lo llaman otros), los pisos que se han rebajado 200 euros están volviendo al precio que tenían antes de las ayudas del gobierno a los propietarios a través de los inquilinos, en algo que se llamó, de forma más corta, Renta Básica de Emancipación. Algunos, no obstante, empiezo a ver ofertas se acercan a esa cifra decente (o que yo considero decente) de 10 euros/metro cuadrado/mes que podría empezar a resultarme asequible para pagar exclusivamente de mi bolsillo.

Mientras tanto, hay quién dice que algún bocazas se va a hinchar a regalarle pisos al banco, más que nada porque estamos locos. Y yo, que no tengo prisa, me sentaré en la puerta de mi casa a ver pasar los precios del piso del vecino.

Hasta que el Cash Converters os separe

Visto ayer en la estación de Metro de Vista Alegre.

Para llevar una vida feliz es esencial una cierta capacidad de tolerancia al aburrimiento. La vida de los grandes hombres sólo ha sido emocionante durante unos pocos minutos trascendentales. Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de hombres de escasa valía.

Bertrand Russell.

Azotea (2)
Jazz Círculo (2)
Jazz
Luna

Anoche, en el Círculo de Bellas Artes.

Ocurre cuando muere alguna celebridad. Podría explicarlo con palabras pero es todo mucho más claro y conciso con esta tira que me envió ayer por correo Iván Sánchez:

Famous coverage

¿Ven la penúltima viñeta? Pues ahora, con gente:

El mayor espectáculo del mundo

Esto es ayer por la tarde, en Madrid, frente al Hard Rock Café que hay en la Plaza de Colón. Me enteré de que los fans se iban a concentrar en ese sitio y decidí acercarme, a ver si conseguía entender, aunque fuese solamente un poco, el fenómeno del fan que se deshace en lágrimas cuando su ídolo, que lleva años sin hacer nada de provecho y no tenía pinta de ir a hacerlo, decide dejar el negocio definitivamente por el irreversible método de palmarla. Como era de esperar, sigo sin comprenderlo.

Al llegar, la llorera era importante. ¿Dónde estaba la música? ¿Dónde los imitadores? ¿Y esas multitudes bailando que nos prometía la televisión de otros países? Pues nada de nada, aquello era un funeral, y no de los divertidos.

We love, Michael Jackson

Empecé a escuchar a Elliott Smith en 2007. No sólo resulta que se había muerto en 2003, sino que en 2004 se publicó póstumamente From a basement on the hill (aquí, en Spotify), que era tan bueno como los anteriores discos. ¿Cuándo me toca la llorera? Si aceptamos que todo el mundo se muere tarde o temprano, y que la obra que se deja hecha es lo único que permanece, lo realmente jodido no me parece que sea la muerte del autor. Lo jodido sería que al morir el artista, su obra quedase destruida: añadiría a lo inevitable la desolación de lo único que trasciende. Pero los discos de los Beatles siguen teniendo las canciones de Lennon y los discos de Elvis siguen sonando. Lo contrario sería más problemático.

Un cantante no es un amigo. En la lista Skeptalk se discutió del asunto durante el día de ayer y alguien ofreció un argumento acerca de lo de los dramas personales y de la gente que se lo toma como si se hubiese muerto un colega. Pego parte de la conversación:

That was my point. The response to death is a gut emotional response and it is irrational. But there are reasons we have it. Irrational emotional responses can be useful for a variety of things. We wouldn’t have evolved them if they weren’t.

But it is still interesting to look at why we have the responses.

I’m not saying that people shouldn’t be sad, i’m saying that all these tears shed aren’t necessary unless the deceased is someone who was close. It’s natural to have a reaction, but to act like you’ve lost something dear seems a bit much to me.
Death is a fact of life that so many face too early and with too much suffering. Those are the deaths we should pay attention to.

A lot of people feel “close” to celebrities. They’ve invested a lot in them emotionally, and followed them for many years. Look at the british response to Diana’s death.

Finalmente, alguien se acordó de traer un CD con los grandes éxitos (no más de seis, a juzgar por la repetitiva selección), y la cosa se empezó a parecer un poco más a lo que yo me imaginaba.

El último grito en notas pasivo-agresivas

Dejada anoche junto a la escena del crimen. Quizá Jacko les ablande el alma.

Justamente a la hora de escribir estas líneas tengo un dolor de estómago completamente merecido. Después de una cena de las de ponerse hasta las orejas, el último trago de un vaso de batido de vainilla me costó. ¿A santo de qué se me ocurrió echarme un segundo? Y luego recordé, para mi consuelo, que quizá la culpa no es completamente mía.

David Kessler fue jefe de la Food and Drug Administration desde 1990 hasta 1997. El pasado día 18 de junio, Salon publicaba una extensa entrevista en la que hablaban de los hábitos alimenticios de la población y de por qué, por mucho empeño que se ponga, es prácticamente imposible comerse únicamente una patata de la bolsa.

I published a paper called “Deconstructing the Vanilla Milkshake” with my colleagues at Washington State University. We asked: Is it the sugar, is it the fat, is it the flavor? Sugar is the main driver, but when you add fat to, it’s synergistic. So it’s more potent.

El artículo al que se refiere el señor Kessler se puede leer aquí. Estaba condenado desde que abrí la botella, y la culpa la tiene el azúcar por encima de todo lo demás:

Rats and humans avidly consume flavored foods that contain sucrose and fat, presumably due to their rewarding qualities. In this study, we hypothesized that the complex mixture of corn oil, sucrose, and flavor is more reinforcing than any of these components alone. [...] These data suggest that, calorie-for-calorie, sucrose is the dominant reinforcing component of novel foods that contain a mixture of fat, sucrose, and flavor.