Formación estelar y galáctica en el Planetario de Madrid

Los pasados días 28 y 29 de abril se celebraron en el Planetario de Madrid dos conferencias sobre formación de estrellas y formación de galaxias, en colaboración con Casa Sefarad Israel, que también es responsable en parte de la exposición sobre Einstein que hay instalado en estos momentos, y hasta el día 31 de mayo, en el recibidor principal del edificio de la cúpula del Planetario.

La primera charla, sobre formación estelar, fue ofrecida por Sara Beck, de la Universidad de Tel Aviv, con traducción de John Beckman, del Instituto de Astrofísica de Canarias y CSIC, que se encargó de llevar a cabo la segunda ponencia, sobre formación de galaxias.

Aunque los títulos de las ponencias eran esos, de formación estrictamente dicha no se habló mucho. En realidad, las charlas utilizaron la formación como plataforma para ir saltando por diversos temas, muchos de ellos parte de la investigación que los ponentes están realizando en estos momentos, y fueron más bien un montón de pinceladas sobre asuntos variados que una charla en profundidad sobre el tema que, en teoría, era el principal.

En todo caso, lo siguiente es una constelación formada por el oscurecimiento de la Vía Lactea (nuestra casa) por nubes de gas:

Dark Emu

No se den mucha prisa en salir a la calle a intentar verla si viven en España: el Dark Emu es observable sólo desde el hemisferio sur. La formación de estrellas ocurre en estas regiones de gas oscuro y frío (10K o 20K, justo por encima del cero absoluto), cuando ocurren compresiones de masa locales. Hace un tiempo, los muchachos de Discovery Magazine publicaron este juego, en el que el jugador puede interactuar de diversas formas con una de estas nubes moleculares para formar nuevas estrellas. El artículo que se publicó junto a él, The Violent, Mysterious Dynamics of Star Formation, es un resumen excelente que se echó de menos en la exposición de la Dra. Beck. Los mecanismos básicos de formación están explicados ahí de forma sencilla:

Spitzer’s new views of stellar nurseries as places of chaos and turbulence contrast sharply with astronomers’ old preconceptions. In the absence of the direct view provided by infrared telescopes, scientists spent the bulk of the last century building beautiful theories of individual gas clouds collapsing gracefully under their own gravity to form individual stars. The basic model of star formation was mapped out by British astrophysicist Sir James Jeans a little over 100 years ago. Jeans began with a large cloud of interstellar gas whose inward pull of gravity perfectly balanced the outward push of pressure from its own internal heat. Jeans found that this balance was unstable. With just a nudge—from, say, the remnants of a super­nova shock wave—gravity would win the tug-of-war and start the cloud’s collapsing in on itself. At the center of the cloud, matter would pile up to densities and temperatures that (scientists later realized) were high enough to allow hydrogen atoms to fuse into helium. When fusion began, a star was born.

[...]

During the 1980s and 1990s, Spitzer’s less sophisticated predecessors put astronomers on the trail of a more holistic model of star formation. From hard-won infrared images, a story much more complex than Jeans’s emerged about the birth of stars and planets. Star formation, those first pictures hinted, is distinctly a family affair—with all the turbulence, chaos, and tumult that implies.

El Spitzer del que habla el texto es un telescopio puesto en órbita en 2003 que observa el cielo en la longitud de onda de la radiación infrarroja; como dijeron durante la charla, si puedes verlo con los ojos, no es formación estelar. El Spitzer ha dado grandes satisfacciones a la astronomía moderna, pero no es el único instrumento dedicado a observar, entre otras cosas, el nacimiento de nuevos soles (algunos de ellos con sus planetas orbitando). Próximamente se pondrá en marcha ALMA, un gigantesco entramado de 80 antenas situadas en los Andes chilenos:

ALMA will operate at wavelengths of 0.3 to 9.6 millimeters, where the Earth’s atmosphere above a high, dry site is largely transparent, and will provide astronomers unprecedented sensitivity and resolution. The 12 m antennas will have reconfigurable baselines ranging from 15 m to 18 km. Resolutions as fine as 0.005″ will be achieved at the highest frequencies, a factor of ten better than the Hubble Space Telescope.

El otro proyecto estrella es el James Webb Space Telescope, otro instrumento especializado en el espectro infrarrojo que será lanzado en 2013.

Evolución de galaxias según Hubble

Esa misma imagen de ahí arriba fue una de las primeras en la charla de John Beckman. Aunque Edwin Hubble se equivocó en su teoría sobre la evolución de las galaxias, este diagrama proporciona una correcta clasificación en cuanto a la morfología de las mismas en elípticas y espirales, estando estas últimas divididas en normales y barradas (aunque unos dos tercios de las galaxias espirales tienen barra, ¡son más normales que las normales!). Hubble creía que las galaxias, al principio de su vida, tenían forma elíptica, y poco a poco se iban moviendo hacia la derecha sobre el diagrama, hasta convertirse en algún tipo de galaxia en espiral. Hoy sabemos que la forma que tenga una determinada galaxia depende de su formación, no de su edad.

Como decía al principio, las charlas fueron un cúmulo de pinceladas inconexas en muchos casos con temas propios de la investigación de los ponentes. Las cosas más básicas se quedaron bastante en el tintero y se dieron por sabidas; una especie de deberes para casa si de verdad se quería entender gran parte de lo que allí se estaba contando. La parte del doctor Beckman sobre el truncamiento de los discos galácticos creo que fue más complejo de lo que el público medio estaba esperando. De formación propiamente dicha, poco.

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