Conclusión: vivimos en una sociedad de menores de edad, constituida por ciudadanos que exigen derechos pero no admiten responsabilidades ni se preocupan en entender las consecuencias de sus propios actos. Lo peor es que los políticos lo saben, y actúan en consecuencia



Eugenio Manuel (#1) dice:
¡Qué bueno!, qué gran verdad.
22/04/2009, 07:56Txapulín (#2) dice:
Esa conclusión es genial, pero dentro del contexto es mucho mejor.
22/04/2009, 10:39El laboratorio del Dr. Txap » Arxiu del blog » Somos como niños (#3) dice:
[...] Rinze ha destacado la conclusión. Déjenme a mí poner el texto completo porque vale la pena. [...]
22/04/2009, 11:39Álvarez del Vayo (#4) dice:
Si bien es cierto, no es menos cierto que no es nada nuevo, ya lo decía Machado creo que era “país de charanga y pandereta”.
22/04/2009, 11:41eulez (#5) dice:
Y se sigue oyendo a gente afirmar que los que tienen que cambiar el mundo son los que tienen poder… ¿pero cómo lo van a cambiar con lo bien que viven? Y en cuanto a las quejas hacia los políticos… ¿pero la gente se mira lo que hace y lo que dice en su día a día? Por dios, si hasta los politicastros son gente coherente en comparación!
22/04/2009, 12:57Jordi (#6) dice:
Verdad verdadera
23/04/2009, 11:59Zamuro Z (#7) dice:
De esto tienen mucha culpa los padres, con su educación permisiva y de justificación constante de sus hijos. El “laissez faire” por no molestarse (bueno, si el niño le toca los cojones al vecino de al lado, mejor; así está entretenido y no me los toca a mí, mientras tanto), seguido del “lo que pasa es que ustedes le tienen manía a mi niño” (y así me ahorro el tener que corregirlo), es lo que produce; la sobreprotección, alimentar su ego exageradamente, justificar sus trapacerías, no molestarse en educarlos (lleva mucho trabajo y molestias), ver que sus padres se comportan como si el mundo fuese suyo, producen inmaduros que se creen con derecho a todo; luego, cuando ya empiezan a desbocarse y ven que se les han ido de las manos, entonces empiezan a castigarlos (algo que no habían hecho hasta entonces) y además de un modo desmesurado, que ya no sirve para nada, pues ya están echados a perder.
No se trata de volver al castigo corporal y los métodos severos, típicos del siglo pasado, pero nos hemos ido al otro extremo.
Alguien que lo ha expresado muy lúcidamente es Emilio Calatayud, un juez de menores que tiene lo que se dice, los “huevos pelaos” de ver casos que son las graves consecuencia de esta “mala educación”. Tiene un decálogo, publicado en su libro “Reflexiones de un juez de menores”, que se llama “Decálogo para formar un delincuente”. Lo tenéis en muchos sitios como aquí: http://policias.forogratis.es/foro/viewtopic.php?t=311
Vale la pena leérselo, porque seguro que en vuestro vecindario/amigos/familia veréis reflejadas esas actitudes. Hay una conferencia de 20 minutos también muy explicativa dividida en estos dos vídeos de YouTube:
http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=K2GTauJT5Vg
http://www.youtube.com/watch?v=91gDdSSX_jk&NR=1
No todos los casos en que los padres “aplican” este decálogo, los niños acaban en delincuentes, pero sí que la mayoría acaba como adultos irresponsables. Y no son pocos.
24/04/2009, 09:03