Lo habrán oído cientos de veces: una familia que se marcha de vacaciones al campo con la abuela, y estando allí, entre las alegres flores y el aire limpio, a la señora le da por morirse. Temeroso del papeleo que le aguarda, el padre de familia decide que quizá la mejor idea es llevarse a la abuela de vuelta a la capital de tapadillo, si fuese menester, para ahorrarse el mal trago. Como no puede simplemente sentarla en el asiento de atrás sin que su mujer le pida el divorcio inmediatamente, decide envolverla en la tela de la tienda de campaña y atarla a la baca del coche. Cuando llegan y aparcan, tras subir un par de viajes de bártulos al piso, descubren que les han robado el coche con el fiambre todavía sin descargar.

Otras variaciones de la historia añaden el detalle de que el viaje fue al extranjero, y en otras en lugar de una tienda de campaña se utiliza una alfombra que se compra a tal efecto en un bazar.

Por supuesto, es una leyenda urbana. Las explicaciones son variadas y los orígenes son difusos, pero hete aquí que el otro día en la lista escépticos (me suscribo y desuscribo a esta lista según sople el viento, veremos cuánto duro esta vez) salió el tema. Y resulta que en casa tengo al menos uno de los orígenes de este rumor en España.

Cuenta la historia Luis Carandell en su Celtiberia Show, en la página 93 de la edición que yo tengo (Maeva, 20ª edición, febrero 2004), utilizando la versión simple que he utilizado al principio del artículo. Añade a pie de página:

La autenticidad de este suceso no se confirmó, aunque el rumor corrió por Madrid -en el mes de junio de 1969- y algunos periódicos publicaron la noticia. Al pasar el tiempo sin que volviera a hablarse del caso, algunos sospecharon que ’se había echado tierra al asunto’. Posteriormente me dijeron que el macabro escamoteo de la suegra difunta había sucedido realmente en Barcelona años atrás. Ignoro cuál de las dos interpretaciones era la verdadera. Desde mi punto de vista, el interés radica en el contenido celtibérico de la historia.

Desconozco si en alguna parte podré acceder a la hemeroteca de algún periódico que se editase en Madrid en esa fecha, pero sería divertido echarle un ojo. En todo caso, la primera aparición de la historia que registra Snopes.com es en 1963 (anterior a la odisea española), y en Inglaterra, aunque contiene el detalle del viaje al extranjero -concretamente a España- y en lugar de ser la abuela es la madrastra:

This story was told me by my cousin, who had heard it from a friend in Leeds, about a couple whom he knew, who went for a camping holiday in Spain with their car. They had taken his stepmother with them. She slept in a different tent to the others. On the morning that they struck [broke camp], they were very busy, and they didn’t hear anything of her for a while, and then, when they went to her tent, they found she had died, and rigor had already set in. They were in a great state, and they didn’t know what to do, but they decided to roll her up in the tent, and put her on top of the car, and go to the nearest town, and go to the consul and the police. So they did this, and went to the town, and then they felt very cold and miserable, and they hadn’t had a proper breakfast. So they thought they’d get a cup of coffee to revive them, before they went in search of the consul. So they parked the car, and went to a small cafe, and had their cup of coffee, and then came back to look for the car. But it wasn’t there. It had gone.

So they went home to England without the car or the stepmother. But the difficulty was, they couldn’t prove [probate] her will.

12 comentarios

  1. Otis B. Driftwood (#1) dice:

    Por cierto… Sigue editado ese libro o lo descatalogaron? Sería una pena que Carandell acabara también como leyenda urbana ;-)

  2. Yoyo (#2) dice:

    Tiene otro buenísimo: Tus amigos no te olvidan, donde se pasea por cementerios y secciones de esquelas. Algunos de los epitafios son antológicos como el de (cito de memoria así que no será exacto) Aquí yace Luisita que falleció a los dos meses de edad !Que pronto empezaste a darnos disgustos!

  3. Sophie (#3) dice:

    Luis Carandell es grande, muy grande. No conocía esta historia, la apunto para contarla un sábado por la noche entre cervecitas :P

  4. RinzeWind (#4) dice:

    #1: se sigue editando. En La Casa del Libro lo tienen, por ejemplo.

  5. Irreductible (#5) dice:

    No había escuchado esta leyenda urbana… Pero me ha hecho recordar un genial monólogo de Woody Allen, cuando mató un alce y lo ató a la baca del coche…

    http://www.youtube.com/watch?v=3d76580JB2A

  6. Versvs (#6) dice:

    Joder Rinze, ni que sea satírico… ¿No te salen urticarias de tener un libro con tanta bandera en casa?

    PD. Yo no había escuchao nunca esta leyenda urbana de la abuela muerta… pero los periódicos se lo creen todo, así que no me extraña que lo publicaran.

  7. LAH (#7) dice:

    de niño la escuche varias veces, lo normal era los domingueros en el seiscientos, y la muerte de la abuela, y yo siempre preguntaba ¿y de donde ha sacado la alfombra? y ahi les jodia la historia, aunque intentaban remendarla con un “a este niño se le ocurra cada cosa”.

  8. alejandro (#8) dice:

    Alfonso Font hizo una historieta corta cojonuda (como todo lo suyo) con la historia, recopilada por Norma en el volumen “Historias negras” hace un porrón de años.

    Saludos

  9. meneame.net (#9) dice:

    Leyendas urbanas: La abuela celtibérica…

    Lo habrán oído cientos de veces: una familia que se marcha de vacaciones al campo con la abuela, y estando allí, entre las alegres flores y el aire limpio, a la señora le da por morirse. Temeroso del papeleo que le aguarda, el padre de familia deci…

  10. L-chan (#10) dice:

    ¡Ah! O sea, que fue de ese mito urbano salió la idea de la película venezolana Domingo de Resurección, y no de esa subplot de la primera Vacaciones con Chevy Chase. ¡Yay!

  11. Loupar (#11) dice:

    En el libro “Leyendas Urbanas” de Jan Harold Brunvand se cita este caso y se dice que, efectivamente pudo darse en España. Muy recomendable el libro, así como el de Carandell.

  12. fiebre (#12) dice:

    Las leyendas urbanas de esa época en España son impagables.

    Como aquella, cuando aún no estaban de moda aquí las incineraciones, que describe a una familia que recibe un paquetito desde sudamerica con una harina muy fina y desconocida en España, y con la que la matriarca hace unas rosquillas consumidas por todos con regocijo, para más tarde llegar un telegrama “traspapelado”:

    - Abuela fallecida stop. Enviamos cenizas.

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