Circulaba esta mañana en el curro esta entrevista a Marc Abrahams, cofundador de la revista Annals of Improbable Research y uno de los creadores de los premios Ig Nobel. En un punto de la entrevista, Abrahams comenta:

P. ¿Cuál es su favorito?

R. Por ejemplo el inventor de los testículos artificiales de plástico para perros, en tres tamaños y con tres grados de rigidez. Otro es el estudio sobre La necrofilia homosexual del ánade real.

Llegados a ese punto, he pensado: coño, eso lo puse yo en el blog un día. Y, convencido de que así era, he buscado y rebuscado. Y no está. El glorioso artículo de la necrofilia homosexual del ánade real no aparece en mis archivos. Esto hay que enmendarlo, aunque el asunto sea viejo.

Hasta aquí, el previo. Comienza la chicha.

Plano de situación

Ese edificio de ahí arriba es el Natuurmuseum de Rotterdam. La ventana señalada como (a) es el lugar en el que tiene ubicada la oficina el autor del artículo, C. W. Moeliker. Debido a que el edificio es mayoritariamente de cristal, según explica el texto, un ruido fuerte proveniente de uno de los muros suele indicar el impacto de un pájaro, que normalmente termina muerto en el suelo. Ese punto de impacto, en el caso que nos ocupa, ocurrió aproximadamente en (b), y a una altura de tres metros sobre el suelo. La acción de la historia se narra desde el punto de vista del autor, que bajó a ver qué había ocurrido al punto (c).

Lo que vio el señor Moeliker fue lo siguiente:

El antes

El ánade de la derecha (coloquialmente, el fiambre) es el pobre desdichado que no vio el edificio. El de la izquierda (coloquialmente, el activo) pasaba por allí.

La siguiente imagen cuenta el resto:

Después

Fue más de una hora de auténtica tensión:

Such was the case on 5 June 1995 at 17.55 h. An unusual loud bang, one floor below my office (Fig. 1), indicated yet another collision and an addition to the bird collection. I went downstairs immediately to see if the window was damaged, and saw a drake mallard (Anas platyrhynchos LINNAEUS, 1758) lying motionless on its belly in the sand, two metres outside the façade. The unfortunate duck apparently had hit the building in full flight at a height of about three metres from the ground (Fig. 1). Next to the obviously dead duck, another male mallard (in full adult plumage without any visible traces of moult) was present (Fig. 2a). He forcibly picked into the back, the base of the bill and mostly into the back of the head of the dead mallard for about two minutes, then mounted the corpse and started to copulate, with great force, almost continuously picking the side of the head (Fig. 2b). Rather startled, I watched this scene from close quarters behind the window (Fig. 1) until 19.10 h during which time (75 minutes!) I made some photographs and the mallard almost continuously copulated his dead congener. He dismounted only twice, stayed near the dead duck and picked the neck and the side of the head before mounting again. The first break (at 18.29 h) lasted three minutes and the second break (at 18.45 h) lasted less than a minute. At 19.12 h, I disturbed this cruel scene. The necrophilic mallard only reluctantly left his ‘mate’: when I had approached him to about five metres, he did not fly away but simply walked off a few metres, weakly uttering series of two-note ‘raeb-raeb’ calls (the ‘conversation-call’ of Lorentz 1953). I secured the dead duck and left the museum at 19.25 h. The mallard was still present at the site, calling ‘raeb-raeb’ and apparently looking for his victim (who, by then, was in the freezer).

El resto, junto con más información acerca del caso, en The first case of homosexual necrophilia in the mallard Anas platyrhynchos (Aves: Anatidae).

12 comentarios

  1. Camarada Bakunin (#1) dice:

    Mira que me está dando pena el pato al que le quitaron el juguete…

  2. JLPR (#2) dice:

    jaja, que pasado xD aunque debo admitir que lo leí con cuidado.

  3. Ponzonha (#3) dice:

    Te hago un poco de SPAM: yo sí lo puse en mi blog y además tengo el pdf original de tan interesante artículo. Estáis todos invitados.
    http://ponzonha.es/2007/10/08/ciencia-bizarra-hoy-necorfilia/

  4. Shrike (#4) dice:

    Esto está a medio camino entre lo horrible y lo fascinante… Necrofilia homosexual aviar.

  5. agente_naranja (#6) dice:

    Malpensados. Lo que el pato le estaba haciendo era un masaje cardiopulmonar para reanimarlo. Lo que pasa es que tuvo que usar otra parte del cuerpo porque los patos no tienen manos. Sí, ya sé que se equivocó de zona de aplicación del masaje; pero oye, es normal. Es un pato. Seguro que nadie le ha dado clases de anatomía.

  6. Txapulín (#7) dice:

    A mí me parece que el artículo no es válido porque la observación del experimento no ha sido culminada, al anteponer el observador su ética personal a la libre resolución de los acontecimientos.

  7. Manuel (#8) dice:

    No entiendo la moralina final de espantar al pato. ¿Qué mal estaba haciendo el animal? ¿A quién?

  8. meneame.net (#9) dice:

    Necrofilia homosexual en animales…

    Curioso incidente con un ánade real de protagonista. Mejor leer el original (hay fotos)….

  9. enrique (#10) dice:

    Hay un vídeo (recomendable) de una presentación del autor del artículo sobre el tema (lo cortan sobre el segundo 45 y sigue en 2:25):

    http://www.youtube.com/watch?v=95NETN0jaMw

  10. TioMac (#11) dice:

    Pues estaba yo un dia en mi despacho todo concentrado ahi en el ordenador, completamente en silencio cuando se pego un señor hostiazo contra el cristal una paloma, que me pego tal susto que lo de QUE TE FOLLEN HIJAPUTA!!!! fue lo mas suave que salio de mi boca. Se ve que con los patos los deseos se hacen realidad….

  11. zazou (#12) dice:

    ¿Necrofilia activa o pasiva?

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