En re menor

El primer juego de cuerdas me costó 1000 pesetas. Fue en el verano del 98, o del 97. Había llegado a una especie de trato con mi abuelo: tú ya casi no usas tu guitarra, así que me la podía quedar yo, y así aprendo, ¿no? No me hizo falta mucho más para convencerle. Me la entregó en una funda de trapo, de esas con un patrón escocés tirando a verde, roída por la parte de abajo. La madera estaba en buen estado, incluso tenía añadido un golpeador blanco para no rayar la caja. Las cuerdas que tenía puestas no daban su nota ni de casualidad, y sacaban un sonido a latón, como el de un banjo mal afinado; lloraban en tonos menores por un cambio. Días antes, había ido a la Casa del Libro y me había cogido el más evidente que encontré: Cómo tocar la guitarra. Decía que reemplazar el cordaje le llevaría media hora a alguien sin experiencia. Yo tardé dos.

En la pegatina del interior se leía claramente: 1980. Estaba bien dejar claro desde el principio que ella era mayor.

Mi padre fue explícito al respecto de tocar en casa en verano por las tardes: puedes hacer lo que quieras, pero que no te oiga. La música es divina, pero la siesta es sagrada. Lo suficientemente lejos de allí, una de mis tías abuelas tenía un huerto; al lado de la entrada había una higuera que daba buena sombra. Todo lo buena que pueda ser una sombra en Cáceres en agosto, en todo caso. Allí me plantaba por las tardes, con la guitarra y mi libro, intentando dar pie con bola, dedo con cuerda y rasgueado a tiempo.

A la vuelta de aquellas vacaciones podía tocar melodías simples en las dos primeras cuerdas, y usando sólo el pulgar para golpear. El índice, el corazón y el anular de la mano derecha estaban todavía más allá de la primera pisada del hombre en Marte. Los acordes eran muy bonitos sobre el papel. Los acordes con cejilla eran feos incluso ahí.

Pasaron los años, y aquella vieja de cabellos de nylon y yo terminamos llegando a un acuerdo. Knocking on heaven’s door. Norwegian wood. Save tonight. Ojalá. Wish you were here. En serio.

Antes de empezar la universidad, mi padre me dijo que si terminaba COU y conseguía entrar en la carrera que yo quería me compraría una guitarra eléctrica. Terminé COU. Entré en la carrera que yo quería. Me compró una guitarra eléctrica, una funda, una bandolera y un amplificador.

Resultó que la guitarra eléctrica no fue lo mío. Jamás fui capaz de sacarle un solo sonido que no me disgustase. No era capaz de llevar las manos a donde yo quería, los huesos se me encallaban por el camino. Las pastillas me golpeaban los dedos. Diría que tenía el mástil lleno de astillas y de traste a traste había tiras de alambre de espino. Está justo detrás de mí mientras escribo esto; podría levantarme, abrir la funda y ver que no es verdad. Pero casi. Sigue ahí para el día en que vuelva a atreverme.

La rítmica de Money for nothing. Day Tripper. Conseguí cosas que se parecían. Algo es algo.

Cuando entré a trabajar en el hospital, y de eso hace ya casi cuatro años, decidí que mi primer sueldo iba a ir, en billetes pequeños y de numeración no consecutiva, a la tienda de siempre. Me compré una guitarra acústica. Una de las gordas, con corte en los trastes altos para meter mano mejor. Fue entonces cuando metí la vieja guitarra española en su funda definitivamente. No fui capaz de ponerle la cuarta cuerda antes de guardarla; no sé si fue culpa mía o suya.

La acústica está aquí, al lado de esta mesa. Podría contarles un puñado de cosas si fuese capaz de teclear. On the turning away. Condor Avenue. Your hand in mine. Coconut skins. Sailing to Philadelphia. World spins madly on. En concierto, hicimos unas versiones estupendas de Zombie y Wonderwall. Las cantantes también tendrían algo que decir aquí. Quizá algún día consiga que las escuchen.

En 1996, la Dave Matthews Band publicó Two step. Es una canción gigante. Hicieron una interpretación atómica en Folsom Field y existen versiones acústicas del dúo formado por Dave Matthews y Tim Reynolds que no se pueden describir con palabras.

El domingo, intentando aprender a tocarla, mi tercera cuerda se fue al traste.

Ayer Phil vio su sombra. Ayer, diez años después, un juego de cuerdas costaba diez euros.

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16 respuestas a En re menor

  1. Xebeché dijo:

    Juer, cuatro años sin cambiar las cuerdas … :-P

    No sé que tipo de cuerdas habrás comprado pero, para la próxima, te recomiendo buscar en http://www.stringsandbeyond.com/ o http://www.elderly.com/ , que suelen estar mucho más baratillas que aquí (eso sí, si compras cantidad que compense los gastos de envío, claro ;).

  2. RinzeWind dijo:

    #2: en absoluto, las cambié a finales del año pasado. No estaba contando todas las veces que he tenido que cambiarlas. Gracias por los enlaces, no obstante.

  3. Chuso dijo:

    Para mi, lo que acabas de hacer es escribir.

  4. MioCid dijo:

    On The Turning Away es mi canción preferida de Pink Floyd! Estoy en la ofi así que no lo sé: el youtube al que linkeas es tuyo o suyo?

    Tocar la guitarra es una de mis tres frustraciones, junto a cantar y jugar a fútbol. Qué envidia me das. Mi hermano tiene una española y no consigo hacer que produzca un sonido decente (la guitarra quiero decir, a mi hermano ya lo dejé por imposible ;D)

    Ya que estoy aquí, te recomiendo a Warren Zevon y su tema Boom Boom Mancini, o todo lo que Sonny Liston debería ser y no es

  5. Sonicando dijo:

    Juer que bonito…que bien te ha quedao mamonaso…

    Pero a primera hora de la mañana no se juega con los sentimientos de un guitarrista ¡¡ Algún día contaré la historia de mis 5 guitarras, y ya me puedo dar prisa, que dos ya estan en mente, y pronto estarán en camino…

    PD: Si te pegaste 2 horas para cambiar unas cuerdas en una española, igual haces noche cambiándoselas a una eléctrica con Floyd Rose…

  6. Xebeché dijo:

    #2
    Ya lo imaginaba, hombre … xD

  7. Zamuro Z dijo:

    Es gracioso ver cómo la gente (por el vídeo de YouTube) “interpreta” Norwegian Wood como una canción de amor, bucólica, con paisajes chulos, … y en realidad, está basada en una turbia historia con doble fondo.

    Primero, habla de una chica que es una auténtica calientapoll***, que invita al chico a su casa, beben vino, hablan hasta tarde, y cuando la cosa ya está en marcha, le dice que es el momento de irse a la cama … pero a dormir, que mañana tiene que madrugar. Encima a él le toca ir arrastrándose a dormir al baño (supongo que dormiría en la bañera); a la mañana siguiente, ella ya se había ido y deja entrever que él (cabreado) le pega fuego a la casa (aunque otros interpretan que sólo encendió un cigarrillo). Lo de “Madera Noruega” es una figura poética por la madera de pino con que era moda recubrir las paredes de las casas en Inglaterra en aquella época, y que es a la que se supone que él pega fuego por la mañana.

    Segundo, malas lenguas dicen que a Lennon le vino la inspiración por un lío que tuvo con una periodista, a espaldas de su mujer.

    Bueno, siento fastidar la parte “bonita” de la canción, pero las cosas son así (o así me las contaron). :)

  8. Sophie dijo:

    Me uno a Sonicando: qué bonito te ha quedado. A mí siempre me ha llamado la atención tocar la guitarra, pero eso de estropearme las uñas y los dedos como que no, soy muy señorita para eso y en mi familia se ha cumplido ya la cuota musical con mi hermano, que toca el bajo y la guitarra clásica bastante bien xD Norwegian Wood es preciosa si escuchas la música y no prestas atención a la letra, claro
    Y repito que a partir de ahora, para entrar en tu blog, el paquete de palomitas dulces o de pipas, hombre :D

  9. kikito dijo:

    Permítanme compartir mis patéticos avances: a mis casi 30 tacos, empecé a practicar con la guitarra literalmente antes de ayer. Mi novia me regaló por reyes un pedazo de guitarra firmada por el guitarrista de metallica – Kirk “Hamlet” (entonces no sabía cómo se llamaba, así que me hice la regla mnemotécnica “capitán de la enterprise + obra de shakespeare”). Había estado liado, pero el domingo saqué un par de horitas.

    Viene con un DVD protagonizado por Kirk, que te enseña cómo agarrar el instrumento, acordes y cosillas así. De momento no me salen bien ni los dos primeros. Aun así, avancé un poco para ver qué mas me deparaba el dvd… y me he encontrado con la primera “cejilla”. Solo puedo decir que “argh”. Pero kirk dijo que, con su ayuda, en 2-3 semanas lo tendré dominado.

    También tengo el libro “Guitarra para dummies”, pero todavía no me he resignado a abrirlo.

  10. Xebeché dijo:

    #9 Amos, del último del que se me ocurriría aprender es del Kirk “Hamlet” xD

    Tira el DVD ese y búscate, si puedes, un profesor o, si no, un método como toca …

  11. Adrián dijo:

    ¿Crees en la música y no crees en Dios? Cualquier cosa que no puede describirse con palabras… es Dios.

  12. krollspell dijo:

    #9, podría ser peor: ¿vale el Guitar Hero? :)

  13. Controlcé dijo:

    En la música no hay que creer. Está ahí y es sensible (es perceptible por los sentidos) sin necesidad de mediadores vestidos con túnicas. Todo lo contrario que Dios.

    Rinze, me gustan estos textos, felicidades.

  14. RinzeWind dijo:

    #6: ugh. Eso me pasa por contestar comentarios antes de tomarme el café :D

    #11: no creo en la música. Gracias por participar.

    Y gracias. Me alegro de que os haya gustado.

  15. Gracias! Gracias por descubrirme Two Step! Estupendástico post, que nos llega a la patatuela a todos los que hemos cortejado a la dama de seis cuerdas…

  16. RinzeWind dijo:

    #15: a mandar. Me alegro de que te haya gustado el artículo.