Sucedió como suceden estas cosas. Sin premeditación y con alevosía. Que si el jazz, que si los matemáticos y su papel y su lápiz y su café y que qué diablos era eso de la lingüística computacional.
- Pues en París hay bares de jazz muy buenos.
- ¿Sí?
- Podéis venir a verme algún día.
- Vale.
Conocí a Javier Fresán a finales de 2007, en una de esas cosas en las que llegar ya es ganar. Luego volvió a ganar él. Allí también conocí al señor Sonicando. Y a Luz. Después de salir del follón en el que nos habíamos metido, decidimos que podíamos quedar de vez en cuando a tomar algo; que, en el fondo, parecíamos majos.
Luz se fue. Javier también, a París; desde allí firma sus artículos. Aprovechamos una coincidencia a principios de año para tomarnos la penúltima. Eso fue hace menos de tres semanas.
- Podéis venir a verme algún día.
- Vale.
Aquí, el resto de las fotografías. Volvemos a la programación habitual.










Ñañañañañaña envidiaaa pero envidia cochiiiinaaaa. Porque además, te has ido a ver a alguien que vive allí, y no has hecho el típico viaje “me voy a París con mi churri”. Envidiaaaaaaaaaaa.
Señor dice…voy a mandarle el link a mis familiares y conocidos, y que aprendan a tratar…
Una gran escapada, por lo grande de la ciudad y lo grande de la compañía.
Y vaya peaso de foto, por cierto.
oh me encanta París! Cuando sea rica me iré a vivir allí xD Estoy envidiosa perdida como Sophie!
Muy buenas fotoooooos!!!!
Deduzco que este es tu año de “pequeñas grandes escapadas”. Cabronazo.
Gracias, Chema! Espectacular foto, si es que os llevo a los mejores sitios…
Eres un cabrón, Rinze, y te regodeas en ello. Sabes que arderás por ello en el infierno. Pero disfruta mientras tanto, qué coño. Yo lo haría.
#6: lo soy. Si fuese a arder sólo por esto…