Volvía del trabajo a casa en el Metro, y justo a mi lado había un señor leyendo el ABC, parado en un artículo de Juan Manuel de Prada titulado ¡Disfrute de la vida como un señor ateo!, el cual he ido a localizar a la página del periódico en cuanto me he acordado.
Tras su lectura, he de concluir que Prada es un tipo de costumbres curiosas (En esto los señores ateos se parecen a esos promotores del deporte que, mientras leemos las Geórgicas de Virgilio a la sombra de una encina) que no le dejan tiempo para ver en condiciones el mundo que hay a su alrededor. Dice Prada que los ateos sufrimos sin remedio, medida ni consuelo, y que, como si fuésemos tontos, nos consolamos en el mal de muchos (Ocurre que estos señores ateos, como los promotores del deporte, sufren como cerdos en la matanza; y, puesto que no hallan consuelo en su sufrimiento, quieren consolarse captando neófitos para sus padecimientos).
Al avanzar en el texto, mientras me pregunto a qué tipo de ateos conoce el señor Prada, si es que conoce alguno, descubro que está hablando de una especie rara que resulta que cree en dios (Dios, según el estrafalario sentido de la realidad de estos señores ateos, es un ser tiránico que abruma y aflige a los hombres). Aprendo que todo el Antiguo Testamento es estrafalario, con un ente omnisciente, omnipotente y colérico, que tiene que ir por ahí preguntando dónde está la gente y que se sorprende cuando sus pequeñas criaturas le arman jugarretas. ¿Tú crees en un dios tiránico?, me pregunto. No, me contesto, creo que lo tiránico es someterse a reglas basadas en cuentos incoherentes para camelleros del desierto. Si estuviese leyendo el periódico en papel, a estas alturas estaría intentando quitarle la grapa. Pero consigo contenerme y continuo.
La continuación se hace más penosa. No sólo sufrimos sino que además estamos deseperados (La vida del señor ateo, por el contrario, parece a simple vista encantadora y risueña; pero adentro se retuercen las serpientes de la desesperación. ¿Y qué es la desesperación? «Desesperación -decía Leonardo Castellani- es el sentimiento profundo de que todo esto no vale nada y el vivir no paga el gasto y es un definitivo engaño; y este sentimiento es fatalmente consecuente con la convicción de que no hay otra vida». La desesperación suele disfrazarse de alegría vocinglera; pero esta poseída de una sorda sed de destrucción y nihilismo.) Concluyo que debo de ser budista o similar, y que cuando resulte que me hago ateo de verdad me las voy a ver putas para levantarme de la cama cada mañana. Que sepas que sólo hay una vida, me diré mientras me lavo los dientes frente al espejo. Llevo años pensando que tengo un número limitado de años para hacer todo lo que quiera hacer, y que precisamente por eso no puedo quedarme parado mirando las musarañas, y en mi empeño por vivir una vida feliz no me ha dado tiempo a desesperarme; debe de ser eso. Después de morir vendrán el llanto y el crujir de dientes; que me los guarden calientes.
Cierra el artículo como empieza, poco menos que comiendo bellotas (El dolor del creyente está, por el contrario, constreñido a unas pocas cosas fútiles, pero su alegría es ancha y venturosa, como una tarde pasada a la sombra de una encina leyendo las Geórgicas de Virgilio. [...] Lo que viene después -también lo saben- es la desesperación; y como la desesperación engendra desconsuelo, quieren consolarse contagiándosela a los demás.). Y yo, a estas alturas, todo lo que puedo hacer es pensar que el señor Prada es un charco que se está evaporando poco a poco, pero todo estará bien al final:
. . . imagine a puddle waking up one morning and thinking, ‘This is an interesting world I find myself in, an interesting hole I find myself in, fits me rather neatly, doesn’t it? In fact it fits me staggeringly well, must have been made to have me in it!’ This is such a powerful idea that as the sun rises in the sky and the air heats up and as, gradually, the puddle gets smaller and smaller, it’s still frantically hanging on to the notion that everything’s going to be alright, because this world was meant to have him in it, was built to have him in it; so the moment he disappears catches him rather by surprise. I think this may be something we need to be on the watch out for.



aberron (#1) dice:
Y no podía faltar la cita de Chesterton,juas! Es como una caricatura de sí mismo. A ver si le beatifican pronto.
12/01/2009, 23:57MioCid (#2) dice:
Curiosa manera de disfrutar de la vida: poniendo anuncios en autobuses para dar la matraca a los demás. Tanto tiempo atacando a los cristianos por su proselitismo y resulta que los ateos caen en los mismos errores :)
Saludos
13/01/2009, 09:02Álvarez del Vayo (#3) dice:
¿O sea que no disfrutamos porque creemos que este es el fin?
Sé que no es lo mismo, pero he soñado justo hoy que me moría, me fusilaban en un barco (surrealista, lo sé) y lo que más me ha extrañado al depertarme es que no estaba ni inqieto, cuanto menos nervioso. Pero ni en el sueño ni en la realidad…
Cualquier día el título del ABC lo cambian por el SPQR…
13/01/2009, 09:06jasev (#4) dice:
A mí este tipo la verdad es que sólo me da pena. Otros, como el impresentable de Moa, me dan asco y hasta miedo, pero éste me parece tan sumamente tonto que no consigo cabrearme con él.
13/01/2009, 09:08John Constantine (#5) dice:
No se (¿lleva tilde?) porqué, pero parece que al ABC se especializa en cierto tipo de columnistas que son finos estilistas de la palabra, pero que usan un lenguaje excelso para, en el fondo, no decir más que soplapolleces: Antonio Burgos, Ussia, Prada… Lo cual hasta cierto punto es lógico porque, como en este caso, cuando te dedicas a lanzar toda una serie de argumentos ad hominem, pues tienes que disfrazarlos con una prosa abigarrada para que no se note la vacuedad de la columna.
Y que conste que no se trata sólo del ABC. Por que hasta hace poco en el mismo 20 minutos escribía, igual que en el panfleto de los Luca de Tena, Fernando Gonzalez Urbaneja. Uno de esos excelsos personajes , presidente de la asociación de periodistas de Madrid y experto en economía. De hecho, da clases de economía en la universidad Carlos III. Lo cual explica muchas cosas de como funciona la economía en esta país. Por que este caballero que tenía varias columnas desde las cuales lanzaba sus pláticas, estuvo negando la existencia de cualquier tipo de crisis hasta que le botaron de columnista de 20minutos…debido a la crisis. Que las agarradas dialécticas que tuvo servidor con el a cuenta de la crisis, el paro y el IPC fueron de aúpa. Y lo que más me gustó fue como admitió su derrota: “Los que preconizaban la crisis llevan tanto tiempo haciéndolo que algún día tenían que aceptar”. Olé.
O sea, que entre estos sujetos y los , no se porqué, cada vez más frecuentes desvariós de gente a la que profesaba cierto respeto como Almudena Grandes o Javier MArías, se mueve el columnismo español. Jo, si va a resultar que terminaremos echando de menos a Campmany o Emilio Romero. Bueno, era broma…
13/01/2009, 09:54Gorgonsola (#6) dice:
#5 cuando es de “saber” creo que lleva, si es reflexivo no.
De la Prada hace mucho tiempor que dejo de parecerme algo más que un tipo con buenas artes con la pluma. Muy bonito lo que escribe, pero sus opinones son sesgadas, infantiles y de un simplismo insultante para alguien que se jacta continuamente de leer tanto.
En realidad me parece muy triste que alguien con esos vastos conocimientos, no sea capaz de discernir la realidad de la ficción, y se quede en las formas sin entender una mierda todo eso que lee.
13/01/2009, 10:14John Constantine (#7) dice:
Como he dicho, ya el problema es que he leído cosas últimamente de Almudena Grandes (que debía estar jartá de whisky cuando escribió lo de la Sor Maravillas) o de Javier Marías , cuando despotricó contra todo lo internetero conocido y por conocer, que a uno le hacen pensar si toda esta gente que vive de juntar varias líneas al día para que se las publiquen en el panfleto de turno está aterrada porque vé el fin del chiringuito.
13/01/2009, 11:05ÓsQar (#8) dice:
Yo fíjate si estoy desesperado, si soy nihilista y autodestructivo, que estoy criando a dos hijas, tratando de hacerlas lo más felices posible sin que tengan que preocuparse por un hipotético premio o castigo eterno otorgado por un presunto dios infinita (y contradictoriamente) misericordioso.
13/01/2009, 11:06A mí la verdad es que Prada, desde hace un tiempo, solo me parece un bufón gracias al cual de vez en cuando nos echamos unas risas de blog en blog y de twitter en twitter.
Rogue Two (#9) dice:
Qué cierto el artículo. Me refiero a la gente que te dice, cuando intuyen que eres un poco ateo, “tu vida es triste y tú eres infeliz”. “Yo no soy infeliz”, replicas, “a veces tengo mis ratos chungos, como cualquiera, pero soy razonablemente feliz y disfruto de mi vida”.
Entonces ponen cara piadosa y te dicen
“CREES que eres feliz. Tú PIENSAS, ENGAÑADO, que eres feliz. Pero en realidad no lo eres”
Yo acabo replicando, “cojones, ¿sabré yo si soy feliz o no, mejor que tú? ¿quién eres tú para decirme que mi vida es triste y sin valor?”
“Ay” suspiran, “que engañado estás”, como si hablaran con un alcohólico que niega su adicción o algo así.
Qué rabia me da.
13/01/2009, 11:23meneame.net (#10) dice:
Juan Manuel de Prada y los ateos…
Volvía del trabajo a casa en el Metro, y justo a mi lado había un señor leyendo el ABC, parado en un artículo de Juan Manuel de Prada titulado ¡Disfrute de la vida como un señor ateo! [...] Al avanzar en el texto, mientras me pregunto a qué tipo…
13/01/2009, 12:35Lucas (#11) dice:
Rogue Two : Me pregunto qué clase de gente conoces tú. Por cierto, ¿nadie contesta a MioCid?
13/01/2009, 12:55Rogue Two (#12) dice:
Je je. Pues gente que se toma lo de hablar con su Dios muy en serio…
13/01/2009, 14:07MioCid (#13) dice:
11 Da igual
Tampoco era mi intención polemizar, simplemente reflexionaba sobre el hecho de que yo me considero católico y no voy por ahí dando la coña a los demás. Ni yo ni nadie que conozca. Pero bueno.
13/01/2009, 16:09