El uso de drogas es posiblemente tan viejo como el primer cazador que despellejó mal la rana del almuerzo, el recolector que se tomó un puñado de bayas del arbusto equivocado o el chamán que se acercó demasiado al humo de la hoguera, alimentada con no se sabe muy bien qué ramas, lo que le provocó unas visiones que le reafirmó que los dioses son tipos curiosos que ondulan y desaparecen.

Hace ya tiempo, se publicó en Nature un artículo titulado Professor’s little helper. Juraría haber leído ese artículo, o uno muy parecido, que hablaba sobre el uso de drogas por parte de miembros de la comunidad científica con la única meta de mejorar su concentración o similar. Ahora mismo el acceso (si realmente era ése el artículo que leí) está cerrado, pero en su día hicieron un pequeño resumen en Mind Hacks:

The article argues that the use of these drugs by healthy people raises some new ethical questions that need to be addressed and particularly discusses their use by scientists.

The issue is hardly new, however, as scientists have been using chemical pick-me-ups as long as science has existed.

Mathematicians have been noted for their use of amphetamines (Paul Erdős being a famous example) and there are plenty of famous figures from other fields who have made use of drugs for tweaking their mood or mind.

William Stewart Halsted, the “father of American surgery” and founder of the surgery department at John Hopkins Medical School, was a long-term cocaine and morphine addict.

Psychologists and psychiatrists have had a long history of trying out drugs on themselves and expanding their consciousness with hallucinogens in attempts to understand how the mind and reality can become distorted.

Todo esto viene a colación por un artículo que apareció ayer, también en Mind Hacks, acerca de la mejora generalizada de las capacidades cognitivas por parte de prácticamente todo el mundo, que referencia, nuevamente, a otro artículo de Nature (éste sí se puede leer). La negrita es mía, y resalta los tres argumentos más comúnmente citados para oponerse a este tipo de sustancias:

Today, on university campuses around the world, students are striking deals to buy and sell prescription drugs such as Adderall and Ritalin — not to get high, but to get higher grades, to provide an edge over their fellow students or to increase in some measurable way their capacity for learning. These transactions are crimes in the United States, punishable by prison.

Many people see such penalties as appropriate, and consider the use of such drugs to be cheating, unnatural or dangerous. Yet one survey estimated that almost 7% of students in US universities have used prescription stimulants in this way, and that on some campuses, up to 25% of students had used them in the past year. These students are early adopters of a trend that is likely to grow, and indications suggest that they’re not alone.

In this article, we propose actions that will help society accept the benefits of enhancement, given appropriate research and evolved regulation. Prescription drugs are regulated as such not for their enhancing properties but primarily for considerations of safety and potential abuse. Still, cognitive enhancement has much to offer individuals and society, and a proper societal response will involve making enhancements available while managing their risks.

Recuerdo compañeros de carrera que me comentaban que ellos usaban catovit Katovit para estudiar más por la noche, o se chutaban directamente en vena la jarra de café. Sin que me parezca que esto es, como dice el artículo, hacer trampa, sí tengo la impresión de que ese uso se correspondía a un intento por forzar la máquina más allá de lo recomendable. El cansancio normalmente indica que hay que descansar, no que hace falta rellenar más cafeteras. No creo, sin embargo, que la sustancia sea mala por sí misma, sino que pueden existir usos dañinos de la misma. Por otra parte, existen usos dañinos para prácticamente cualquier cosa. Mi pega no es esa; es otra: la falta de concentración, por ejemplo, se vence aprendiendo a concentrarse, no a pastillazos de Ritalin, entre otras cosas porque el aprendizaje es para siempre, pero el efecto de la dosis es efímero. Me parece el equivalente a copiar los deberes de El rincón del vago. Están hechos, sí, pero no se ha realizado nada de provecho por el camino.

12 comentarios

  1. Unodemero (#1) dice:

    Un compañero de la universidad me contaba que en época de exámenes también se tiraba al catovit, y que al terminar dicha época se pasaba dos semanas en estado vegetal en el sofá de su casa, sin poder ni prestar atención al televisor, incapaz de articular palabras coherentes. Tal era el bajón. A mi dicha imagen me causó tanta impresión que nunca he querido probar esa experiencia.

  2. Sophie (#2) dice:

    Sí, Rinze, el famoso Katovit, que lo retiraron, una auténtica bomba de cafeína que ponía a más de uno como una moto, más potente que muchas bebidas energéticas. Yo soy partidaria de pensar que todo en su justa medida es bueno y no dañino, que no es lo mismo una tapita de chorizo con sus picos que un manolete de chorizo (en gaditano, una barra de pan entera del tamaño de un brazo). Está bien que si te encuentras decaído un día por lo que sea y de forma puntual te tomes un cafelito o dos, pero por sistema va a ser que no, ya que todos los excesos se pagan y si fuerzas la maquinaria ésta puede terminar haciendo plof y el cuerpo humano es un artista somatizando el estrés y el “fuerce de maquinarias”. Como anécdota te puedo hablar de compañeros míos con problemas oculares por subida de tensión, herpes labiales que aparecen por las bravas en periodos de estrés, gastroenteritis a gogó, dermatitis que se hacen más virulentas, faringitis que no hay manera de curar…y muchas cosas más que he visto con estos ojitos o que he padecido (el año pasado, último curso de Medicina, mis compañeros y yo éramos unos pupas de puro estrés).

  3. sulser (#3) dice:

    sobre el asunto en plan espiritual
    http://diosja.blogspot.com/2008/01/es-mejor-aguakina-y-limn.html
    aunque por otro lado si creo en una cierta ayuda de las drogas, porque la concentración bien puede aprenderse; pero hay otras cosas que difícilmente experimentarías sin la ayuda de alguna substancia. Ya que llegaste alguna vez, puedes emprender el camino tu sólo.
    Y que la cosa también es cuestión de medidas, cuanta gente necesita su café para arrancar, una copa para relajarse y pensar. La cuestión es que las soluciones a lo bestia tienen consecuencias a lo bestia.

  4. Andy (#4) dice:

    Si bien en principio estoy de acuerdo con lo que dices y mi opinión con respecto al uso de drogas es de un total rechazo, decirte que hay otro punto de vista que quizás no hayas tenido en cuenta: el sacrificio por un bien mayor.

    ¿Qué dirías si un científico estuviese a punto de hacer un avance importante en alguna rama de la ciencia pero no pudiese dar con ello a pesar de sus mejores esfuerzos? ¿Justificarías en ese caso un pastillazo si sirve para toda la humanidad aún a riesgo de poner en peligro la vida del científico?

    Eso sería distinto del tema de los estudiantes porque el producto del “abuso” sería un logro perdurable para todo el mundo y no un simple avance personal.

  5. El Teleoperador (#5) dice:

    Como ya dice alguien, es (era) Katovit, con K, y se retiró en el 2001 porque no servía para lo que se había diseñado, porque se abusaba de él como anfetamina y daba mala imagen al fabricante(Fher) y porque incluso se extendió entre las anoréxicas militantes.

    Yo compré una vez una caja y recuerdo que la farmacéutica me miró más o menos como miraba yo a los yonkis. Me tomé un par de pirulas, me puse a estudiar… y me quedé dormido.

  6. Daniel (#6) dice:

    Más allá del daño que se pueda estar haciendo cada uno, en un entorno competitivo como es el de las becas, oposiciones o financiación para investigación, nos encontramos en casos análogos a los del deporte: ¿debe permitirse a alguien mejorar puntualmente su rendimiento para hacer creer al evaluador que es mejor de lo que realmente es, posiblemente desplazando a otros que lo merecen más?

  7. Caja China (#7) dice:

    6# Bueno, en general todas las oposiciones consisten en hacer creer que se es mejor que los demás, a través de medios dudosos.
    Si memorizar X temas y vomitarlos puntualmente el día señalado realmente demuestra que se es capaz de enseñar, llevar pleitos, hacer de facultativo de proyectos, de asistente social o de directivo de una Administrción, y de esforzarse en dichos puestos, venga MSV y lo vea…

  8. RinzeWind (#8) dice:

    #4: es un bonito dilema el que me planteas. Ante la duda, y sin saber si la toma de la sustancia realmente va a ayudar al científico a realizar ese descubrimiento vital, la respuesta sigue siendo no. Pero habría que ver la situación particular, porque para la general ya tengo la respuesta (o creo que la tengo).

    #2, #5: corrijo el nombre, gracias.

  9. Daniel (#9) dice:

    #7: No todas las oposiciones consisten simplemente en eso. Y aun así, siempre será más justo (no necesariamente mejor) un procedimiento estandarizado que estar al juicio subjetivo de alguien.

  10. Andy (#10) dice:

    #8: Aunque mi planteamiento es un poco retorcido, en general te encuentras que mucha gente justifica el abuso de substancias como necesario para contribuír a “su obra”. Ya sea que hablemos de autores de éxito literarios, músicos o hasta científicos, hay una gran cantidad de casos documentados en los cuales se mencionan todo tipo de drogas como fundamentales o al menos necesarias para poder producir.

    Balzac bebía grandes dosis de café para poder escribir durante la noche.
    Bryon se hinchaba a opio.
    Thomas De Quincey llegó a publicar un libro “Confesiones de un fumador de opio inglés”, en el que dice que con el opio se llega a nuevos estadios de la inteligencia, lo que facilita la creación artística.
    Pink Floyd, Jimmy Hendrix y hasta Los Beatles experimentaron con LSD.

    La pregunta aquí es: ¿Podemos hoy gozar de sus obras PORQUE estaban colocados o A PESAR de ello? No me queda del todo claro.

    Para terminar, os dejo el caso de Stevie Ray Vaughan. En 1987 tuvo que cancelar 13 conciertos por severos problemas de salud relacionados con el abuso de alcohol y cocaína. El médico que lo trató, el Dr. Victor Bloom, que también trató las adicciones de Eric Clapton y Pete Townshend, le dijo que si no hubiese sido ingresado en un hospital, habría muerto en un mes. Después de su recuperación, se mantuvo sobrio por el resto de su vida. Dos años después, en 1989, lanzó el que muchos consideramos su mejor álbum de estudio: “In Step”.

  11. Changó (#11) dice:

    Voy a cumplir 50 y los universitarios y artistas de mi generación hemos tomado muchas, muchísimas drogas. Yo mismo, escribí mi tesis ayudado por 3 gramos de metanfetamina, que fui dosificando durante tres semanas. Si no la hubiera tomado, hubiera tardado el doble. Estoy a favor de que, voluntariamente, se usen drogas que mejoren el rendimiento o modifiquen la percepción sensorial. No creo que su uso reduzca la capacidad de aprender a concentrarse, o signifique algo así como un fraude. Me parece un discurso en exceso moralista. Por último, la adicción es un problema, pero es un problema inherente al individuo, no a la sustancia, ya que los usuarios multiplican n veces a los adictos, especialmente con los estimulantes.

    PS.:Me hace gracia que hablen del Katovit, porque como anfeta era una basura.

  12. Caja China (#12) dice:

    9# Las oposiciones sí consisten en memorizar en un 80% (porcentaje de periodista, o sea a voleo, pero ya me entiendes).
    Efectivamente puede ser más justo y objetivo eso que estar al albur de ser el pariente del evaluador o caerle bien, pero es mas justo para los candidatos, no para los contribuyentes. Para estos es lo mismo.
    Para que sea más justo para los contribuyentes, sí haría falta que hubiese una estrecha relación entre lo que demuestran los candidatos y lo que necesitan dichos contribuyentes.
    Si no, deberíamos poner en lugar de oposiciones carreras de 110 m vallas o concursos de jugar a los chinos, que al fin saldría mucho más barato y es igual de objetivo.
    Esto a lo que viene es a que yo (por ejemplo, pero puedes poner otro) he aprobado oposiciones gracias al café y hasta a otras sustancias menos legales (en dosis pequeñas y cuando apretaba el tiempo).

    Pregunto: ¿Es hacer trampa eso? ¿Por qué? ¿No me había aprendido igual que los abstemios las ristras de temas? ¿Me las habría aprendido peor sin estimulantes, o sólo habría necesitado más tiempo? …. Creo que lo segundo.

    Si eso es hacer trampa, entonces pagar una academia o un preparador es hacer trampa, prepararlas todo el día sin trabajar a la vez es hacer trampa, y no sé si hasta tener mejor memoria que la mayoría no sería hacer trampa… porque todas esas cosas ayudan a memorizar los miles de páginas en menos tiempo y con más efectividad, y por otra parte ninguna de ellas demuestra más capacidad para hacer el trabajo después con inteligencia, diligencia y honradez. Ni siquiera demuestran más disposición para seguir estudiando después y estar al día.

    Por cierto, no conozco prácticamente nadie que se haya subido a un escenario a hacer música que no haya tomado betabloqueantes algunas veces. No creo que estafen a nadie por ello, y tampoco creo que les queme la mente o algo.

    Lo de “drogas” suena muy mal, pero hasta la aspirina lo es también.
    Como en casi todo, la justa medida y diferenciar unas cosas de otras, importan bastante.

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