Las penas del Agente Smith

11/11/2008

No hemos venido a que nos expliquen los rayos N

Archivado en: Opinión, Ciencia, Escepticismo — Perpetrado por RinzeWind a las 7:00 am

Tras el descubrimiento de los rayos X por Röntgen en 1895, la investigación en el área tuvo una época de intensa actividad. Uno de los investigadores que trabajaron en este campo fue René Blondlot, que en 1905 afirmó haber descubierto un nuevo tipo de radiación, a la que bautizó como rayos N.

Estos rayos ofrecían curiosas características, como la de hacer brillar un filamento de sulfito de calcio tras ser refractados en un prisma de aluminio. El calor aumentaba sus efectos, pero los ruidos estridentes los hacían desaparecer. Al parecer, todo emitía rayos N, salvo algunos tipos de metal y la madera cuando estaba verde. El mundo parecía haberse vuelto loco. Nadie encontraba una explicación convincente para la aparición de este fenómeno, pero a la vez, otros laboratorios confirmaban y replicaban los hallazgos de Blondlot.

La revista Nature era escéptica al respecto, porque había laboratorios en Inglaterra y Alemania que no habían sido capaces de detectarlos. La prueba de fuego final ocurrió durante una demostración de las asombrosas capacidades de esta radiación maravillosa. Robert W. Wood, un físico americano convencido de que estos rayos eran una tomadura de pelo, retiró, sin que Blondlot ni ningún miembro de su equipo se diesen cuenta, el prisma de aluminio. Ellos seguían detectando los famosos rayos aún sin el elemento esencial que la maquinaria necesitaba para funcionar. Aquel fue el final de los rayos N, de la carrera de Blondlot y de uno de los casos más estrafalarios de autoengaño colectivo que se recuerdan en ciencia.

La enseñanza de la historia es que la ciencia es un proceso que, aunque en ocasiones pueda verse engañado por gente que juega a Lego con restos fósiles o se dedica a pintar sapos en sus ratos libres, termina recobrando el sentido tarde o temprano. El hombre de Piltdown fue un fraude, los sapos de Kammerer eran un fraude y los rayos N eran un fraude.

Ahora supongamos (pero sólo suponiendo) que en Madrid se realiza una Semana de la Ciencia e invitan a un físico a dar una charla titulada: Por qué los rayos N existen. Nosotros ahora, después de leer los párrafos de más arriba, sabemos que no existen, que ya se investigaron en su época y aquello resultó ser un fiasco. El físico imaginario de nuestro cuento se defendería diciendo algo así como lo siguiente:

“Simplemente queremos ofrecer enfoques distintos. La ciencia es una campo abierto. No es un dogma, no es una religión. En la ciencia todo se discute”

En ciencia todo se discute. No es un dogma. De acuerdo; sin embargo, tengo serias dudas acerca de que la discusión se vaya a realizar dentro de unas jornadas que tienen un carácter eminentemente divulgativo de cara al público, que no tiene por qué saber lo que pasó con el diafragma de aluminio del tercer acto de la tragedia de Blondlot y que muy posiblemente no tenga el conocimiento ni las herramientas para distinguir si lo que le están contando es verdad o es una chufa como un piano con unas fórmulas muy bonitas ahí al fondo.

La frase que he citado es de José Manuel Morillo, moderador del debate sobre Formas alternativas de abordar el cáncer que se celebrará con motivo de la Semana de la Ciencia, y que contará con representantes del movimiento antivacunación. Pero no se preocupen: también habrá charlas bastante poco críticas sobre homeopatía y otras hierbas que ya se sabe, desde hace mucho tiempo, que no funcionan. Que no son viables. Que son patrañas muy rentables para todo el que sepa ponerles un envoltorio bonito alrededor o las consecuencias de una paranoia injustificada a día de hoy.

Y nosotros preocupados por si los rayos N nos radiaban…

12 Comentarios

  1. “Estos rayos ofrecían curiosas características, como la de hacer brillar un filamento de sulfito de calcio tras ser refractados en un prisma de aluminio.”

    Madre mía!! ¿Eso lo probaron después de colocar un filamento de sulfito de aluminio refractado por un prisma de calcio y comprobar que no hacía nada?

    Me imagino a los científicos: “Ahora cambia el prisma de aluminio por otro de hierro, y el filamento lo colocas de sulfito de potasio. A ver qué pasa…, pero apartaos un poquino por si acaso”

    Comentario por Breo — 11/11/2008 @ 10:34 am

  2. Hombre, miradlo por el lado bueno: vosotros por lo menos podéis recoger el folleto de actividades, elegir a cuáles ir, y acudir allí a poner verde a los pseudocientifiquillos de pacotilla. Pero como era de esperar, por enésimo año consecutivo, en Alcalá ni siquiera se reparte la guía de actividades…

    Comentario por agente_naranja — 11/11/2008 @ 11:01 am

  3. Pero lo más cachondo es que cuando el señor hacía exhibiciones y “experimentos”, la gente tragaba que era una maravilla. Supongo que a muchos les daría corte decir que no veían nada, o al menos no lo que se suponía que debían ver.

    Comentario por SuperSantiEgo — 11/11/2008 @ 11:03 am

  4. En el fantástico Gloriosos Fracasos de Paul Collins (Mondadori, 2002) se explica, entre otros, la historia de los Rayos N. Al final resultó que Blondot tenía un problema de vista,m y el resto de científicos que vieron los Rayos N querían verlos (y quien quiere puede, ya saben).

    Comentario por absence — 11/11/2008 @ 1:12 pm

  5. Yo prefiero los Rayos Ni!

    Comentario por Antón — 11/11/2008 @ 1:43 pm

  6. El engaño de los Rayos N…

    Tras el descubrimiento de los rayos X por Röntgen en 1895, la investigación en el área tuvo una época de intensa actividad. Uno de los investigadores que trabajaron en este campo fue René Blondlot, que en 1905 afirmó haber descubierto un nuevo ti…

    Trackback por meneame.net — 11/11/2008 @ 2:01 pm

  7. Los rayos N existen y tengo pruebas de ello: Los rayos N (de Necedad) han afectado gravemente al tal José Manuel Morillo, pero también a Clara Núñez (directora general de Universidades e Investigación): “Es lógico que alguien pueda encontrarse con opiniones con las que no está de acuerdo, como en muchas otras facetas de la vida.”
    Hay gente que tiene la opinión de que la luna es un trozo de queso …

    Comentario por unonuevo — 11/11/2008 @ 3:54 pm

  8. que se celebrará en durante la Semana de la Ciencia

    Te has una palabra. ;-) Muy interesantes, y didácticas añadiría, las historias de esos tres fraudes; no conocía ninguna de ellas. Se agradecen los enlaces.

    Comentario por Jeau — 12/11/2008 @ 3:53 am

  9. #8: gracias por el cumplido y por señalarme el error. Corregido.

    Comentario por RinzeWind — 12/11/2008 @ 8:18 am

  10. […] rinzewind.org Primeras opiniones sobre algunas de las actividades ya realizadas. […]

    Pingback por Semana de la ciencia | Emilio Márquez — 13/11/2008 @ 8:59 am

  11. Yo te supero, el tío de la novia de mi amigo (sí, tiene sentido) es homeópata, y mi amiga y su novio se lo creen a pies puntillas.

    Es mejor que ir a una charla pseudocientíca.

    Ah, y mi amigo le tengo respeto, su novia es sólo una cursi de pueblo sin mucho cerebro, pero el novio me sorprende que crea en eso.

    Eso sí, reírte, te ríes un rato.

    Comentario por asceta — 13/11/2008 @ 9:07 pm

  12. Nada que añadir. Mientras haya gente que siga pensando que todas las opiniones tienen el mismo valor, avanzaremos hacia atrás.

    Comentario por EC-JPR — 16/11/2008 @ 12:02 pm

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