La última vez que pisé el Museo del Prado se pagaba en pesetas y a mi grupo lo guiaba la profesora de Historia. Lo de tener el museo aquí al lado es terrible: doy por hecho que está ahí y no lo visito nunca. Imagino que a mucha gente le ocurrirá eso mismo en su propia ciudad, así que ayer me puse el disfraz de turista (cámara de fotos incluida) y salí a dar una vuelta. Los que visiten el museo estos días tienen dos alicientes extra: una exposición de escultura clásica y otra de Rembrandt, que fue la que me había atraído a ir finalmente.
Yo, en este terreno, me aplico la doctrina Monty Python: “quizá no sepa mucho de arte, pero sé lo que me gusta“. Hubo concretamente dos cuadros que me encantaron: dos escenas bíblicas estupendas, cada una a su manera. La primera fue “San Pedro en prisión”:

No he podido encontrar una imagen más grande de esta pintura, pero lo mejor fue la expresión de la cara. No es que esté viejo, es que parece directamente un borracho desahuciado. La segunda, “Dos viejos discutiendo”:

San Pedro otra vez. Y San Pablo de espaldas (error: probablemente sea al revés. Ver comentarios), recibiendo una regañina, con el dedo índice de Pedro señalando el párrafo concreto del libro y esa mirada de no te enteras. Casi se le puede ver dando golpecitos sobre el papel.
(Imágenes obtenidas de A Web Catalogue of Rembrandt Paintings y rembrandtonline.org.)









Lástima que no dejen hacer fotos con trípode (sin flash). Cuando haya caído la SGAE habría que ir a por los museos. De esa manera todos podríamos tener esas obras de arte en buena resolución.
Borracho deshauciado. Espectaculares imágenes.
La segunda está muy bien. Pero la primera, con todos los respetos… La verdad, no me parece nada especial :oops:
#3: no voy a defender mi elección, porque estas cosas son completamente subjetivas, pero quizá (y sólo digo quizá) una versión a mayor resolución te haría cambiar de opinión. La cara, la mirada, las verrugas del rostro… es genial.
Lo que está claro es que tenía sus modelos que colocaba en los cuadros haciendo hoy de éste y mañana del otro. Y no me extraña que el abuelete (el modelo) fuera un borrachete de la calle, que por unas monedas se prestara a estarse el tiempo que fuera posando. Por cierto, que me parece que cuando Pedro y Pablo se vieron, fue Pablo el que le echó la bronca a Pedro, por un quítame allá esa circuncisión a los gentiles: ;-)
http://www.biblegateway.com/passage/?book_id=55&chapter=2&version=61
Hay otro Rembrandt que incluye un abuelete, esta vez como San Pablo, que igual es el mismo modelo (no lo tengo muy claro)
http://www.rembrandtonline.org/St.-Paul-at-his-Writing-Desk.html
Desde niño siempre me gustó El Prado. Tengo una visita pendiente.
#5: pudiese ser que los haya intercambiado; el caso es que la cara del viejo de arriba me recuerda a la cara del viejo de blanco de abajo. Con la referencia bíblica que me has puesto no queda mucho lugar a dudas, pero con estas cosas de las licencias artísticas nunca se sabe. He preguntado a alguien que estudió historia del arte, de todas formas. Gracias por avisar :-)
@RinzeWind #6:
Sí, sí, es que son el mismo modelo, y probablemente el del tercer cuadro también lo sea, pero en este caso haciendo de San Pablo. Es lo que te decía, hoy posaba como San Pedro, y pasado mañana como San Pablo. A lo mejor el episodio de Pedro y Pablo no es el mismo, tampoco soy yo muy experto en el tema, o igual es que durante la discusión, Pedro hizo valer su autoridad. Después de todo, él había conocido a Jesús en persona y le había dado a él la jefatura (o eso dicen los evangelistas), y Pablo había llegado mucho más tarde a este tingladilo religioso.
El viejo de blanco tiene la misma mirada perdida que Castro últimamente.
#7: me contestan.
Así que sí, posiblemente los haya intercambiado. Corrijo el texto original y si alguien tiene dudas espero que los comentarios se las resuelvan.
Vaya, vaya. Al blasfemo sacrílego resulta que le gusta el arte religioso. Menudo hipócrita. No te creas que se olvidan algunas cosas.
Vaya, vaya. Ahora resulta que hay comentaristas que no saben distinguir la velocidad del tocino, y no entienden que una cosa es que considere que la religión es una engañifa del tres al cuarto (y, en consecuencia, me ría de ella) y otra que entienda (y admire) que bajo su influencia se han hecho obras artísticas preciosas. Está, Arnaud, el blanco, el negro, y todo el camino entre medias.
Y añado: de estas cosas del arte ya hablamos hace tiempo aquí.