Archivo de Noviembre, 2008

Hace bastante tiempo compré en Amazon el libro de Daniel Dennett titulado Consciousness explained. Resulta que un buen número de las personas que lo compraron también se han dedicado últimamente a adquirir otro cuyo título es, quizá, poco recomendable:

Overcoming depression for dummies

Creo que si yo estuviese deprimido, me lo pusiesen delante y tuviese aún la capacidad de coger la broma, lloraría.

Si el otro día puse un fotograma de Holocausto Caníbal, hoy toca publicar el equivalente espacial:

Canibalismo galáctico

La galaxia de arriba (NGC 1531) intenta escaparse de la galaxia de abajo (la grande, NGC 1532), pero yo no pondría pasta a su favor en ninguna casa de apuestas.

Ya que hablamos de comer, aquí añado una pequeña explicación sobre cómo se puede beber café en el espacio.

Estimado Señor Múgica:

Terminando mis tareas diarias, y como viene siendo costumbre, repaso la prensa en busca de los últimos acontecimientos cuando leo, no sin sorpresa, que en una entrevista en la COPE perpetrada en el programa La tarde con Cristina, presentado por Cristina López Schlichting, se puso usted tonto[1] y dijo que los que pensamos que las corridas de toros son una tontería somos tontos, sin ofrecer mayores argumentos que sustentasen su afirmación. En realidad, y para ceñirnos escrupulosamente a los hechos, ante la pregunta de qué le diría usted a los que piensan que los toros son una tontería, respondió que hablar a tontos es muy difícil. Confío en que recuerde de qué le hablo, porque quería comentarle algunas cosas al respecto.

Ocurre que hay gente que tiene una opinión diferente de la suya, señor Múgica. Siempre he mantenido que no todas las opiniones son igual de respetables, y que cuando se expresa una que es una estupidez, así conviene señalarlo. No obstante, las personas me merecen respeto por el mero hecho de serlo, y lo menos que se puede hacer ante una diferencia de opinión es atacar los argumentos y no al mensajero; cosa que usted no fue capaz de hacer porque se puso a hablar a tontas y a locas[2]. Por eso, considero que su meada fuera del tiesto no corresponde al nivel de un cargo público cuya función principal se supone que es proteger a los ciudadanos de los abusos cometidos por parte de otros miembros de la administración.

No todas las personas somos, como usted, como tontos para los toros[3]. Quizá sea que un espectáculo consistente en atravesar a un animal con metales afilados mientras se le ve hincarse entre vómitos sanguinolentos al tiempo que los espectadores solicitan entre vítores asfixiados un pedazo del cadáver para el ejecutor de la faena no nos termina de convencer. Quizá porque la consecución de un placer cruel similar al que reciben los niños cuando le arrancan las alas a una mosca nos parece pueril incluso llegada la edad adulta. Habla usted de sensibilidad, de que no se pueden dar motivos para que alguien aprecie el arte del toreo. Cuando alguien me habla de creencias, de sensibilidades y de elementos completamente incomprensibles a los que agarrarse para defender la existencia de algo, me entran dudas. Yo, en este momento, dudo de que usted sea la persona idónea para el cargo que ocupa.

Toda la vida pensé que alguien que fuese a la emisora de los obispos a hablar de corridas generaría polémica, pero nunca imaginé que sería por los motivos que nos ocupan en la presente carta. No sé a quién acudir cuando el Defensor del Pueblo insulta públicamente a una parte de la población. Quizá usted esté pensando que puede pronunciarse en los términos en los que lo hizo y que como quien no quiere la cosa, a lo tonto[4], no habrá consecuencias. Yo, por mi parte, espero una disculpa. Como los políticos nos tienen acostumbrados, imagino que en caso de producirse no será tal, sino una excusa, una matización, un no pretendía decir eso, un sí pero no que no dejará nada claro y usted se irá de rositas. Espero que tenga los arrestos para hacer lo que le pido (que, en el fondo, es lo que debe) y no lo que le digo que intuyo que ocurrirá.

Otras cartas como esta le llegarán, no le quepa duda. Confío en que no se haga el tonto[5] y sepa rectificar.

Atentamente,

El tío Rinze.

[1] locución verbal coloquial. Mostrar petulancia, vanidad o terquedad. Diccionario de la Real Academia Española.
[2] locución adverbial. Desbaratadamente, sin orden ni concierto. Diccionario de la Real Academia Española.
[3] locución verbal coloquial (Chile). Ser muy aficionado a algo. Diccionario de la Real Academia Española.
[4] locución adverbial. Con disimulo. Diccionario de la Real Academia Española.
[5] locución verbal coloquial. Aparentar que no advierte algo de lo que no le conviene darse por enterado. Diccionario de la Real Academia Española.

Holocausto caníbal

Esto ya es blanco y en botella. La web 2.0 es un circo y Enrique Dans el bombero torero. Lo llevo sosteniendo no sé cuanto ya, lo que me ha valido no pocas críticas; ídem por mis más que fundadas sospechas sobre FON y recientemente por ironizar acerca del cierre de Mobuzz. Que si algunos sólo sabemos criticar, que si somos unos hijos de puta con mucho tiempo libre a los que habría que coser la cara a bofetadas, que si España es el país de la envidia.

Esto de la envidia del éxito ajeno es la carta de órdago de todos los charlatanes sin excepción. Además es un argumento falaz que constituye en sí mismo un farol del ocho y medio: a cualquier cosa le llaman éxito.

En 1977, Larry Ellison fundó Oracle con 2000 dólares de su propio bolsillo (no encontraba financiación para su idea, nadie apostaba por aquello del modelo relacional). Hoy es una de las 10 personas más ricas del planeta y su empresa paga las nóminas de 80.000 empleados en todo el mundo: esto es éxito. En 2004, Anil de Mello fundó Mobuzz.tv y cuatro años después, tras fundirse cientos de miles de euros, se declara insolvente y deja en la calle a 14 empleados que han trabajado unas semanas sin cobrar: esto es una etiqueta de anís del mono. Y no, no nos da ninguna envidia.

Más, con los correspondientes enlaces que no han quedado reflejados en este copia-pega apresurado, en Mobuzz, Dans y la economía de la cancamusa. Y lo están meneando.

La placa de Pioneer 10 y 11

Sagan con la placa de la PioneerTransiciones de energía entre el estado paralelo y antiparalelo de un átomo de hidrógeno. Dos seres humanos, uno de cada sexo. El número 8 en binario. La posición relativa del Sol respecto a 14 púlsares y el centro de nuestra galaxia. El sistema solar con las distancias relativas de los distintos planetas codificadas en binario.

Y, tras los dos humanos, una silueta: la de la Pioneer 10 (lanzada en 1972) o la Pioneer 11 (lanzada en 1973), cada una de las cuales contenía en su interior esta placa de aluminio recubierta de oro que llevaba tallados los mensajes anteriores, idea de Carl Sagan y Frank Drake.

Éste fue el primer intento de comunicación. Cualquier persona que esté leyendo esto probablemente jamás llegará a saber si tuvo éxito. Pero yo venía a hablar del segundo; hace ahora unos cinco años, la NASA anunciaba que la Voyager 1 estaba a punto de escapar del sistema solar. A pesar de haber sido lanzada en 1977, su mayor velocidad hizo que el 17 de febrero de 1998 adelantase a la Pioneer 10, y se haya convertido en la nave construida por el hombre que más lejos ha llegado. En su interior, las dos sondas Voyager (la Voyager 2 se lanzó el 20 de agosto de 1977, 16 días antes que la Voyager 1, pero sigue otra ruta diferente, más lenta) contienen lo siguiente:

El disco de la Voyager

Un disco de cobre recubierto de oro. Su contenido consiste en 115 imágenes, codificadas de forma analógica, sonidos de la naturaleza, pistas musicales y saludos hablados en 55 idiomas. En la parte de detrás hay más diagramas con instrucciones para la decodificación de los mensajes. Les pego un esquema con indicaciones:

Voyager, placa

Desde su lanzamiento, pasarán 40.000 años hasta que esta sonda se acerque a otra estrella o sistema planetario.

Carl Sagan postuló en su obra Contact que la primera emisión de la raza humana hacia el espacio exterior fue la retransmisión televisiva de las Olimpiadas de Berlín en 1936. Si pillamos a los extraterrestres con la antena puesta, lo primero que recibirán de nosotros será la imagen de un tipo del que lo mejor que puedo decir es que al menos se suicidó en condiciones. Si la señal les pasa de largo porque aún no tienen el suficiente desarrollo tecnológico, la primera impresión que les deje nuestra civilización podría venir dada por una chica lamiendo un helado, el sonido de unos grillos y una canción de Chuck Berry.

Mejor.

… del que crees que es broma, pero luego miras la página y resulta que es auténtico. Alguien no se ha parado a pensar en lo que estaban haciendo:

Expo Orto

La web parece de verdad. El asesor que pensó el nombre seguramente fue de mentira.