Archivo de Octubre, 2008

El cambio de hora ha tenido sus ventajas: ayer abrí los ojos a las 7:30, y ni ganas de darme media vuelta y seguir roncando. Como me dio por ponerme a leer las noticias temprano, me enteré a tiempo de la XV Fiesta de la Trashumancia en Madrid. Siempre quise ver la Calle Mayor inundada de borregos que se resistían a subir e intentaban girar hacia la Catedral de la Almudena. Fue bonito:

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Mi plan magnífico de tener todas las fotografías perfectamente etiquetadas, rotuladas y geolocalizadas para hoy no ha podido ser posible, pero terminará esta tarde. Mientras tanto, aquí tienen un montón de animales pisando asfalto y un montón de trajes típicos e incluso algunos bailes regionales. Que no digan que no empezamos bien los lunes.

¿Dónde estamos, si podemos ver lo siguiente?

Darwin Fish

Actualización: la perra gorda se la lleva k-naia. Efectivamente, es la Calle del Pez (¿no era obvio desde el principio?), en la esquina del teatro Alfil.

Me hice una cuenta en last.fm allá por 2006 pero no le presté demasiada atención, y al cabo de unos días había pasado a ser uno de esos sitios en los que me registré en un momento de despiste y no volví a entrar hasta hace unos días.

Resulta que el invento tiene dos funcionalidades bastante útiles. La primera es que muestra grupos parecidos a los que ya escucho. Si el sistema sabe que suelo poner a Elliott Smith, Mogwai, Dire Straits, Dylan, y Kate Rusby, por poner unos ejemplos, me va mostrando artistas parecidos. Y todavía no ha salido Ramoncín, y sí una tal Patty Griffin, así que supongo que es más o menos correcto en sus recomendaciones.

Pero lo mejor es que avisa de conciertos. Se establece la ubicación geográfica y en el calendario van apareciendo próximas actuaciones de gente que escuchas. Así fue como me enteré de que toca A Silver Mt. Zion el próximo miércoles. Lo mejor es que no hay que introducir la información relativa a los propios gustos a mano (que se puede): hay un puñado de plugins que conectan con los reproductores de música más usados y envían estos datos automáticamente.

Y luego está la parte chorra de hacer amigos y demás. Como no deja de tener su aquél el saber qué escucha cada cual, aquí les dejo un enlace a mi perfil, siéntanse libres de añadirme a sus contactos.

La historia que les voy a contar a continuación ha estado guardadita en algún rincón de mi cabeza durante un puñado de años. El otro día la recordé, sin que hubiese un motivo aparente. A mí me la contó en su día un profesor de física que tuve en primero de carrera, pero nunca me he parado a comprobar si era cierta o no, o en qué medida. Las búsquedas en Google han resultado bastante infructuosas, así que he pensado que quizá lo mejor sea que ahora se la cuente yo a ustedes y ver si entre todos podemos llegar a alguna conclusión.

El relato es, en realidad, corto. Estábamos en una de las primeras clases de física, repasando el concepto de frecuencia. Al salir los hercios a la pizarra, Pedro Sánchez (creo que era él, pero mi cabeza ya no es lo que era) nos contó que el hercio estaba llamado así en honor a Heinrich Hertz, un físico alemán. La anécdota vino a decir que, como Hertz era judío y muchos nazis habían huido a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial, la unidad había desaparecido de muchos libros de física editados allí a mediados del siglo pasado, y había pasado a denominarse simplemente ciclo por segundo.

La Wikipedia indica que Hertz no era judío, pero sí su ascendencia (la familia de su padre lo era, y su padre se convirtió al catolicismo antes de casarse). Los nazis volando a Sudamérica ya salieron en Odessa, o de forma más académica en este artículo de Cecil Adams. Ahora, si alguien tiene a mano un puñado de libros de física editados en Buenos Aires a finales de los 50 (por ejemplo) y puede ir echándole un ojo al capítulo de Ondas, me haría un favor…

La del guiñol era graciosa. La entrevista de mentira que le hicieron en Gomaespuma (“Es Peranzaguirre, todo junto”) fue desternillante. Pero nada resiste la comparación con la auténtica e inimitable Espe. Lean, lean:

“La crisis es consecuencia de un exceso de intervencionismo estatal”.

Ay, ¡qué sería de la vida sin estos momentos!

Godspeed You! Black Emperor se me escaparon de las manos. En 2003 decidieron que, sin llegar a disolverse del todo, se iban a tomar un respiro. Yo les conocí más tarde (la memoria puede fallarme, pero creo que fue esta canción la primera que les escuché) y me tuve que quedar sin verles en directo.

La lista de proyectos relacionados que aparece en la página de la Wikipedia que he enlazado antes contiene a otras tres bandas que me encantan: Esmerine, Set Fire To Flames y…

A Silver Mt. Zion

Si hay alguien más interesado en ir (¿no saben si lo están? Escuchen y descúbranlo), la venta anticipada es en Discos Melocotón (al ladito de la Casa del Libro de Gran Vía).

Así vivas tiempos interesantes, dice una vieja maldición china. En realidad, nuestros amigos orientales estaban en la senda correcta, pero se quedaron cortos en la ración de maldad recomendada. Actualizada a los tiempos que corren, la frase vendría a quedar mucho más elegante (y certera) con un así vivas tiempos interesantes, y no te enteres de la misa la mitad. Estos últimos días he descubierto que me cuesta entender hasta el significado de ciertas palabras, como la que da título a este artículo.

Nunca he sido muy dado a repasar la prensa económica, pero estos últimos días sí que me he dedicado a ojear las noticias; al menos me quedaba el consuelo de que, si no entendía muy bien los datos financieros, me lo podía tomar como una edición un tanto surrealista de El Caso. Resulta que nos ha dado por expandir viejas frases y chistes medio olvidados. ¿No se lo saben?

Si le debes mil euros al banco, tienes un problema.

Si le debes mil millones de euros al banco, el banco tiene un problema.

La versión nueva es bastante más chanante que la anterior:

Si le debes mil euros al banco, tienes un problema.

Si le debes mil millones de euros al banco, el banco tiene un problema.

Si el banco pierde cien mil millones de euros, todo el mundo tiene un problema.

Ahora nos ha dado por salir al rescate de los bancos. Cuando empecé a leer ese tipo de noticias supuse que era un rescate a la antigua usanza: un héroe con medios que sale a salvar a una pobre damisela en apuros. Según pasaba el tiempo e iba leyendo noticias y, más importante, se me perdía la vista en los ceros de las cantidades infames de dinero que se estaban manejando, me imaginé que los gobiernos de todo el mundo habían recibido algo como lo siguiente (con trazas más que evidentes de cocaína que el generador que he utilizado no me dejaba poner):

Nota de rescate

Las letras, recortadas de folletos de putas de lujo, no cobran mayor sentido aunque las lea El Nota muy despacito. Tu dinero resulta ser nuestro dinero, y el si quieres es realmente un sabemos que no te quedan más huevos. Es un rescate por un rehén que se esfumó en medio de la nube de humo de los ninjas (el que pensó en ponerle ese nombre a esos préstamos probablemente jamás se dio cuenta de la bomba de relojería irónica que había creado). Por eso, a veces tengo sueños…

Rescate (de Mel Gibson encabronao)