(Sí, finalmente no pude evitarlo y fui, y no puedo dejar pasar la ocasión de dar las gracias de nuevo a todos los que me ayudaron a encontrar la feria en cuestión. No sólo estuve allí sino que la gente de Ciencia de Público pensó que la crónica de la visita podía ser una buena idea para las páginas del diario. Eso sí, como dice alguien que permanecerá en el economato salvo que decida desvelarse en los comentarios, “si el viernes por la noche te dedicaras a cosas sensatas como emborracharte y tratar de follarte a alguna incauta, el sábado por la mañana tendrías una saludable resaca que te impediría ir a perder el tiempo a sitios como éste…”.)

El sentido común lleva a pensar que el tipo de persona que se para a echar un vistazo a la sección de Ciencias de un periódico no suele visitar convenciones de videntes, médiums, asociaciones de amigos de la Atlántida o parapsicólogos, por citar tan sólo unos ejemplos. Sin embargo, una visita a un evento de corte pseudocientífico es una oportunidad excelente para comprobar de primera mano que nunca se hace demasiada divulgación científica y que el pensamiento crítico muchas veces es un bien escaso. Si alguien necesita pruebas de esta afirmación, la tercera edición de la Feria esotérica alternativa de Madrid, que se celebraba desde el 2 hasta el 12 de octubre en el Centro Puerta de Toledo puede ser un buen comienzo. La visita se promete delirante.

Nada más llegar al edificio es conveniente echarle un vistazo al programa: durante la mañana hay charlas de medicina tibetana en alguna de los más de treinta puestos que componen la feria. La primera en la frente: es justo al día siguiente de saberse que el Dalai Lama se ha operado de un cálculo biliar en un hospital normal y corriente de Nueva Delhi, mucho menos tradicional y contemplativo.

En una de las primeras casetas, una chica muy amable reparte trípticos que tratan sobre algo llamado método TRCD. La explicación que ofrece es mejor que la que viene en el folleto. “La Técnica de Reequilibrio Corporal Danum es un sistema para realimentar las conexiones energéticas del cuerpo. Se trata de actuar sobre el 50% de energía y el 50% de masa que tenemos para, operando sobre el todo, equilibrar la masa. Se usan ejercicios, dieta y colores, pintando encima del cuerpo, porque tenemos diversos puntos sensibles, por ejemplo los brazos y las piernas, que vibran en verde. Por eso a veces si te duelen esas zonas te pones prendas verdes, porque el cuerpo te lo pide”.

Avanzando unos metros más bajo el aturdimiento causado por el primer sinsentido de la mañana, y entre un omnipresente aroma a incienso, se empiezan a ver los primeros y escasos asistentes presentes a primera hora. A una niña le están demostrando las bondades del masajeador neural: unos alambres semirrígidos que se extienden por la cabeza y sobre los que se ejerce un movimiento circular. La petición de una explicación de su funcionamiento viene acompañada de la aplicación del aparato, que ocasiona un leve cosquilleo. “Sirve para equilibrar el sistema nervioso, cura el dolor de cabeza y tiene un efecto relajante. Funciona haciendo círculos lentos y amplios. Los filamentos están hechos del material del que se hacen las cuerdas de piano y el agarre es de cobre. El cobre es muy bueno para eliminar la energía negativa”. Ya, pero, ¿cómo funciona? “Haciendo círculos lentos y amplios”, repite. Quizá sea mejor no insistir.

En un puesto cercano, una mujer acompaña a una señora ya entrada en años que busca “algo que tranquilice y quite obsesiones”. El encargado del puesto se apresura a contar las excelencias de su producto. “Son unos cristales cargados con una energía muy particular. El conocimiento necesario para su elaboración se perdió tras el hundimiento de la Atlántida hace 3000 años y ahora ha vuelto a resurgir. Vibran a una frecuencia muy alta que desplaza las energías dañinas”, explica mientras sienta a la potencial clienta en una silla para realizar una prueba.

A estas alturas de la visita el patrón está claro: prácticamente cualquier explicación solicitada, al margen de que no tenga ningún sentido o sea directamente absurda, contendrá las palabras vibración y energía, y a veces también frecuencia, o se recurrirá a los conceptos de color, pero nunca tendrán un significado definido. Se oye constantemente en las conversaciones que llenan el recinto, ahora más concurrido que antes. La hipótesis es puesta a prueba en una pequeña caseta situada en la otra punta de la feria y que se dedicaba a vender amuletos y, más concretamente, unos fósiles muy buenos para los chacras, según rezaba el cartel. ¿Cómo funcionan? “Los fósiles sirven para realinear y abrir los chacras, que son siete puntos del cuerpo que canalizan energía. Los fósiles funcionan porque pueden tener una antigüedad de hasta muchos siglos [sic] y sus vibraciones son muy buenas y naturales”. ¿Y el Tarot? “Hay que aprender a interpretar la carga energética de la persona, que vibra”, confirman en otro puesto mientras explican las diferencias entre las distintas barajas.

Cuando llega la hora de irse, la señora de los cristales sigue sentada en su silla con los ojos cerrados, las palmas de las manos hacia arriba y una bola de cuarzo sobre cada una. La feria se va llenando cada vez más de gente, sin distinción de edad o sexo, y lo que realmente vibra con energía y gran frecuencia son las cajas registradoras. Y eso, más que delirante, es descorazonador.

19 comentarios

  1. Eugenio Manuel (#1) dice:

    jejeje, qué bueno. A ver si voy a una feria de esas, tiene que ser como ir al salón del cómic a a un sanatorio. La frecuencia de resonancia la alcanza el magufo que más dinero gane, ¿no?

  2. Nathanael (#2) dice:

    Tus comentarios jocosos hacen llorar a los espiritus de los atlantes caidos que vibran en alta frecuencia…

  3. meneame.net (#3) dice:

    Todo lo que siempre quiso saber sobre una feria esotérica pero nunca se atrevió a preguntar…

    Rinzewind hace la crónica escéptica de la Feria esotérica alternativa que se ha celebrado en Madrid a principios de octubre. Una crítica cargada de ironía al mundillo magufo y al negocio que se monta en torno a figuritas, colores, vibraciones y de…

  4. Lolo (#4) dice:

    Uno de estos años tenemos que ir un nutrido grupo de escépticos a echar unas risas. Mucho más divertido que unas jornadas de rol, un hacklab, o una party retro, ¡que os voy a contar!

  5. dorwinrin (#5) dice:

    Cada vez que alguien ofende a los magufos, una mascotita vibra hasta explotar.

    Deberías sentirte culpable

  6. Mikel (#6) dice:

    Leí una vez que lo más divertido es ir el último día a la zona de los adivinos y hacerles la “inocente” pregunta de ¿En qué fecha se hará el congreso el año que viene?”.

    Todos contestan que todavía no lo saben. Es lo que tiene pillarles con la bola en fuera de juego.

  7. elreydelabaraja (#7) dice:

    Muy curioso eso de que el patrón común es la “energía” y las “vibraciones”. Suena suficientemente científico y a la vez parece creíble que la manifestación de esa energía en forma de vibraciones sea perceptible por determinadas personas u objetos que tienen una mayor “sensibilidad”. Y ya está, te vendo un huevo duro que ha sido sometido a un tratamiento ancestral con estroncios periyuntiformes de la selva amazónica y tú también podrás sentir las “vibraciones” desde tu casa… ¡por sólo 50 euros!

  8. ÓsQar (#8) dice:

    Joder, no sé qué pasa, pero no soy capaz de que se queden registrados mis comentarios en las noticias de Público.
    Por tanto, me explayo aquí: a mí lo más triste de estos asuntos no es ya que los magufos se gasten la pasta en esoterías y otros camelos, sino que la misma Administración se gaste el dinero público en subvencionar a estos farsantes. Hace poco, mi padre se acercó a uno de los centros culturales de la Comunidad de Madrid para ver si se podía apuntar a alguno de los cursos que se imparten. El caso es que, no sé si por curiosidad o aburrimiento, se apuntó a uno sobre relajación. Bueno, pues vino de la primera clase con un panfleto sobre no sé qué técnica extraña derivada del yoga consistente en hacer posturitas complicadas con las manos y apretar (¡durante 45 minutos!). Por supuesto, se conseguían activar unos chacras y unas corrientes energéticas, capaces de curar todo tipo de enfermedades (cada enfermedad necesitaba una postura manual diferente). La gilipollez no puede ser más grande.
    El gurú que había desarrollado la técnica se jactaba en el panfleto de haber pasado su juventud en una gruta del Himalaya. Más le hubiera valido haber estado de botellón en Malasaña.
    En fin, al menos mi padre salió espantado de allí y no vuelve. Desgraciadamente tengo una tía que sí que es magufa hasta el fondo, y lo mismo un día te trae una pócima que te regala un mandala para colorear. Ainsss

  9. yaki (#9) dice:

    Otra prueba de que la “normalidad” es una mera estadística, una media. Lo que no tengo claro cual es el porcentaje de CI. de 120 tiene que haber para el otro C.I de 80 y tener 100 de media. O a lo mejor es que hay dos especies y estamos sumando peras con manzanas. jajajajajaja.

  10. Daniel (#10) dice:

    Ahora ya sé qué cosas enseñaban en la asignatura esa de especialidad «Circuitos de Alta Frecuencia». Y yo que me la perdí…

    Por otra parte, puedo decir que la mayor parte de asignaturas de la carrera eran también un batiburrillo incomprensible empleando esos mismos términos de frecuencia, vibración y energía, y las más de las veces cuando preguntabas el porqué de algo obtenías explicaciones más o menos igual de insatisfactorias. ;)

  11. Javi (#11) dice:

    Siempre me he imaginado ese tipo de eventos como esta página de cómic Transmetropolitan:

    http://img384.imageshack.us/my.php?image=transmetropolitan06p19ib1.jpg

    ¿me equivoco?

  12. Malkovis (#12) dice:

    Mi pregunta siempre ha sido: “Se creerán ellos lo que cuentan?”

  13. izz (#13) dice:

    Tengo una amiga que empezó a hacer pulseras con cuentas y abalorios por hobby y después para venderlas en tiendas. En cuanto se le ocurrió asociar las piedras a diferentes poderes, espíritus y supuestas propiedades esotéricas, las ventas y el precio por el que las vende se ha multiplicado y mucho. Si la gente demanda amuletos y superstición… la oferta está servida. Más que de misterio y esoterismo, estas ferias son escaparates de puro capitalismo.

  14. MaKö (#14) dice:

    La cara les iba a hacer vibrar yo. La gente que lo compra se lo cree y la mitad de los que lo venden seguro que también. A ver si con dos pasadas del masajeador neural se les abren los chacras de los ojos y se dan cuenta de que es un timo.

    grrrrrrr

    Bueno mejor tomárselo con humor supongo…

  15. EC-JPR (#15) dice:

    Una vez más, es el problema de la ignorancia. Para saber que te están vendiendo la moto, necesitas el conocimiento que te permite percatarte. Y si, desgraciadamente, careces de él, no puedes ir al fondo y te quedas en la forma (¿Cómo funciona? Moviéndolo en círculos), porque realmente no sabes cuál es el fondo que debiera tener (¿vibración? ¿qué es vibración? ¿es como lo de los ultrasonidos, que vibran pero no se sienten?).

    #4: Me apunto :D

  16. Zamuro Z (#16) dice:

    Vaya por dios. Yo, todo el puto día rodeado de fósiles y de más de 300 millones de años, y no noto ni uno sólo de los efectos maravillosos que se anuncian. ¿Será que no he encontrado el botón que los activa?

  17. RinzeWind (#17) dice:

    #16: es que no te los estás poniendo encima de los chacras, joder :-p

  18. nosce (#18) dice:

    …y luego también están los CIENZUFOS.

    que de todo hay en la Viña del zeñó…

    >

  19. julepe de menta (#19) dice:

    Pues el masajeador neural ese de las narices (ahora me entero que se llama así) es un pasote, curar no curará nada, pero da un gustito cuando te lo pasas por la cabeza…

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