A estas horas de la semana que viene, una parte importante de los habitantes de Madrid estarán celebrando su tercera Noche en Blanco. El plano de actividades augura que un paseo por el centro seguramente supondrá paradas cada pocos minutos para echar un ojo a lo que haya preparado. Recuerden que, siguiendo la tradición de ediciones anteriores, hacer cola a según qué horas puede no ser la mejor idea: el año pasado hubo bronca en la Bolsa y en la Biblioteca Nacional por problemas de tiempo.

A falta de mirarme el itinerario imagino que optaré por lo que hice hace un par de años (la edición anterior decidí que no me iba a mojar y me quedé en casa): salir a dar un paseo cámara en ristre. Sin necesidad de entrar en los edificios se pueden ver cosas muy chulas, como aquel espectáculo de siluetas proyectadas que escalaban la Puerta de Alcalá.

El punto sórdido y vicisitudinario de esta edición lo pone el hecho de que, para un concierto en las escaleras del Congreso, hayan elegido un género musical reconocido por sus altas dosis de improvisación. Cosas veredes.

1 comentario

  1. beriadan (#1) dice:

    Jazz… Si se lo inventan todo sobre la marcha: Tiriri, ti ti ti tiriri…
    (Homer Simpson)

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