Archivo de Septiembre, 2008

¿Notan algo raro en la siguiente imagen?

Sol sin manchas

¿Y en esta otra?

Sol con manchas

La imagen de abajo fue tomada por el SOHO el 27 de septiembre de 2001, en pleno máximo del ciclo solar (que dura 11 años). La de arriba, como ven en la fecha, es de hace tres días. 200 días sin mácula, dice la NASA:

Astronomers who count sunspots have announced that 2008 is now the “blankest year” of the Space Age.

As of Sept. 27, 2008, the sun had been blank, i.e., had no visible sunspots, on 200 days of the year. To find a year with more blank suns, you have to go back to 1954, three years before the launch of Sputnik, when the sun was blank 241 times.

“Sunspot counts are at a 50-year low,” says solar physicist David Hathaway of the NASA Marshall Space Flight Center. “We’re experiencing a deep minimum of the solar cycle.”

Las manchas solares son zonas más frías que sus alrededores y que se encuentran bajo un intenso campo magnético. La prolongada ausencia de éstas que se viene observando es completamente normal. Ya hubo un mínimo que duró 70 años durante el que pareció que el ciclo solar se había escacharrado por completo. Comenzó en 1645, así que no creo que nadie por aquí pueda decir que lo ha visto.

A estas horas ya habrán leído la noticia: La Iglesia no tendrá que corregir datos de apóstatas.

El Tribunal Supremo ha anulado la sentencia de la Audiencia Nacional que consideraba los Libros de Bautismo como ficheros de datos en los que se podían añadir anotaciones de cancelaciones, y ha admitido el recurso de casación que interpuso el Arzobispado de Valencia.

La sentencia del Supremo declara también nula, por no ser ajustada a derecho, una resolución de la Agencia Española de Protección de Datos de 23 de mayo de 2006, que obligaba al arzobispado de Valencia a la anotación por nota marginal en el Libro de Bautismo de la solicitud de cancelación de dicha inscripción, a petición de una persona.

La sentencia del Supremo, de fecha 19 de septiembre, considera que los Libros de Bautismo, como señalaron los servicios jurídicos del arzobispado de Valencia, no tienen la consideración de fichero, por lo que no están sujetos a la legislación en materia de protección de datos.

La noticia de El País da algunos datos más:

De acuerdo con los magistrados, la Ley de Protección de Datos tiene por objeto “la protección de los datos personales frente a intromisiones de la informática”, pero no, “como ocurre en el caso de autos, permitir dejar constancia de creencias o convicciones de los ciudadanos”.

No soy abogado y entiendo de leyes lo justo como para escribirles esto desde mi casa y no desde la trena, pero el párrafo de ahí arriba me chirría ligeramente. A la espera de que alguien que sepa (¡sí, les estoy mandando deberes!) se pronuncie al respecto, hasta aquí puedo leer.

Eso sí, yo estoy en medio del proceso y lo que me resta ahora es recibir respuesta de la Agencia de Protección de Datos. Ya les contaré lo que me digan.

Por cierto, el título del artículo lo escribí con este corto en mente.

En uno de los episodios de South Park que más han dado que beber a la cultura geek, aparecen unos curiosos gnomos que se dedican a robar como locos calzoncillos con el propósito de acapararlos. La acumulación de prendas delicadas era únicamente la primera fase de un plan cuyo objetivo era forrarse, pero cuyo paso intermedio no terminaba de quedar claro.

Después de la emisión de ese episodio, no es difícil darse un garbeo por Slashdot y encontrar comentarios del siguiente estilo en cada artículo:

  1. Acción (pueden ser varios puntos).
  2. ???
  3. ¡Beneficio!

Hace relativamente poco, discutíamos por aquí el hecho de que la escritora de un libro de ficción basado, a su vez, en otra obra de ficción, se había encontrado con la puerta del editor cerrada en las narices por culpa de los niños revoltosos ésos que hay a los que no se les puede decir nada que no les guste. Afortunadamente, otra editorial se prestó a publicar la historia. Ayer, los energúmenos hablaron de la única manera que son capaces de concebir:

The publisher whose home was targeted in a firebomb attack on Saturday is understood to be going ahead with putting out a controversial novel about the child bride of Muhammad next month, despite this weekend’s events.

London-based Gibson Square acquired journalist Sherry Jones’s novel The Jewel of Medina earlier this month after Random House US dropped the novel following warnings that it could provoke terrorist actions from radical Muslims.

On Saturday, what is believed to have been a petrol bomb was thrown through the doorway of publisher Martin Rynja’s home in Islington’s Lonsdale Square, which doubles as the offices for Gibson Square. Three men have since been detained on suspicion of the commission, preparation or instigation of acts of terrorism.

But spokesman Michael Wright said that plans to publish The Jewel of Medina on October 30 in the UK and October 15 in the US were still in place, although Jones’s US publisher Beaufort Books has closed its offices today as a precautionary measure. “They [Beaufort Books] are meeting with local law enforcement. They have not received any threats but it’s as a precautionary measure,” said Wright. “There is no change in the publication date of October 30 in the UK – as far as I know they’re moving forward with that.”

Cuando la edad mental de una persona no supera los siete años, es normal que su lógica se asemeje a la de los gnomos de antes. Y viva según a un esquema parecido al siguiente:

  1. Alguien dice algo que no nos gusta.
  2. Le ponemos una bomba.
  3. ???
  4. Tenemos razón.

El proceso es idéntico desde el primer punto hasta el último en todo aquel individuo o colectivo que se dedica a intentar vencer razonamientos con dinamita en lugar de con papel y lápiz. Sólo las ideas que son falsas de antemano necesitan ser precedidas de un cajón de pólvora.

The God Delusion en Family Guy

El primer capítulo de la séptima temporada de Family Guy está lleno de esos pequeños detalles que me terminan de hermanar con la serie. Éste es uno de ellos.

Juan Manuel de Prada ha parido una gilipollez (más). La noticia no es esa, claro. Lo reseñable del asunto es que tanto El Paleofreak como aberron (Fogonazos) se han encargado de masajearle la nuca en condiciones. No se pierdan sus estupendas réplicas.

Actualización: gracias a Phil Plait, ahora puedo ilustrar esta entrada.

The Stupid, it burns

Actualización: y dos collejas más, a cargo de Gámez y Schwarz.

Habíamos ganado. Con el 95% de los votos escrutados, y a falta del voto por correo, habíamos conseguido más de dos tercios de todos los diputados en juego en esas elecciones. Las felicitaciones titubeantes de los líderes del resto de partidos habían empezado a llegar a mi teléfono móvil hacía ya más de una hora, mientras sus portavoces -algunos- pedían prudencia en televisión y -la mayoría- se sumaba como buenamente podía a lo inevitable. Las encuestas llevaban meses pronosticando este resultado. Las gestiones del anterior gobierno habían sido tan nefastas en todos los aspectos que todo el mundo estaba de acuerdo en que esta legislatura era nuestra. Quizá eso fue lo que motivó todo.

Fuera del edificio, miles de personas enfervorecidas agitaban pancartas, inflaban globos con los colores del partido, aplaudían y coreaban al ritmo de la pegadiza melodía de campaña. Al otro lado del balcón en el que solicitaban mi presencia triunfal, atravesando la habitación y girando por el pasillo, me encontraba yo. De pie, sereno, sabiendo justamente lo que había que hacer en ese momento. Meses de trabajo dependían de unos pocos minutos en ese balcón. A mi lado, con la mirada serena al frente, mis colaboradores más cercanos; los que habían entendido el plan desde el principio; los que se habían unido de forma entusiasta después; los que lo entendieron solamente al final y vieron que era bueno.

Delante de mí, en otro grupo más numeroso, caras desencajadas imploraban en vaivenes arrítmicos que no siguiese adelante. Sus estruendosos pensamientos llenaban la habitación más allá del ruido de la celebración en la calle. No hace falta, Es inútil a estas alturas, Podemos esperar a la próxima vez y Seguro que hay otra forma eran las facciones en las que se habían dividido. Sus ojos lo decían todo. Algunos, incluso llevaban pequeñas hojas de papel en sus manos. Sabía que esas cuartillas estaban escritas con la vana esperanza de sustituir las frases que llevaban días perfectamente hiladas en mi cabeza. No quise no hacerles pasar por la pequeña derrota de ofrecérmelas y tener guardárselas inmediatamente después: dirigí una mirada al grupo y simplemente asentí con los labios apretados. Sí hace falta. Me encaminé hacia el balcón. Ninguno de ellos se interpuso.

Dos intensos focos anticiparon mi presencia en el exterior del edificio. Las banderas se agitaron más deprisa y los gritos alcanzaron niveles difícilmente soportables. Allí, delante del atril que había colocado, extendí un par de recortes que llevaba en el bolsillo de la chaqueta, mientras con la otra mano saludaba a los allí presentes. Poco a poco, tras un par de golpes en el micrófono para comprobar su correcto funcionamiento, se fue haciendo el silencio.

- Buenas noches -saludé, y me fue devuelto miles de veces hasta que, varios segundos después, pude continuar-. Quiero darles las gracias porque todos ustedes son gilipollas.

Las banderas cayeron. Si antes había habido algún ruido, se esfumó. La música de los altavoces, tal y como había sido acordado, cesó en ese mismo instante. Un globo solitario explotó en alguna parte.

- A día de hoy, terminada esta jornada de elecciones generales, tres partidos minoritarios que tenían presencia parlamentaria en la anterior legislatura no han alcanzado en esta ocasión el mínimo necesario. El grupo mixto se ha esfumado. Y el partido político al que yo represento se ha hecho con la mayoría absoluta en el congreso y en el senado. Un partido que llevaba en su programa propuestas como las siguientes, y leo textualmente: Se subirán los impuestos un 50% en los tramos inferiores sin repercusión alguna en las arcas públicas: todo lo recaudado se repartirá entre los amiguetes del presidente para sus tapeos de fin de semana. O también: Se tomarán medidas antibotellón, haciendo efectiva una nueva orden ministerial que obligará a los bares a servir únicamente DYC y refresco de cola del LIDL. ¡Oh, ésta me encanta! Se propondrá que el nuevo himno de España sea una canción de Jarabe de Palo. Aún no sabemos cuál. Y el colofón: Se avanzará en la ilegalización de las paellas sin guisantes.

Un rumor comenzó a avanzar entre la asombrada audiencia. Rápidamente se formaron corrillos alrededor de los pocos que llevaban una copia del programa mientras se empezaron a atisbar las primeras miradas perdidas entre la multitud.

- Claro, a ustedes nunca se les ocurrió leerse el programa. ¡Qué estupidez! Nosotros somos los buenos, ¿verdad? ¿Cómo va a tener otro partido un programa mejor? Ninguno de ustedes se preocupó nunca por ojearlo siquiera. Tampoco leyeron nada en prensa porque prefirieron la sensación de levantarse con la reafirmación de las ideas propias atendiendo a los medios que les venían bien. ¿Cómo pueden ser tan profundamente idiotas? ¡Hemos usado fotografías de asesinos en serie en nuestros carteles electorales, maldita sea! ¿Son felices viviendo con la cabeza de adorno?

Eché un último vistazo a todas esas personas que minutos antes habían estado exultantes. Ante mí se extendía una masa de gente que vigilaba muy atentamente la punta de sus zapatos. No tenía sentido alargarlo más: era hora de echar el cierre.

- Quizá se convoquen elecciones anticipadas y tengan en breve la oportunidad de votar con el cerebro en vez de con las tripas. Quizá, por una vez, se tomen esto en serio, una vez demostrado que en vez de salir de casa a depositar el voto han empleado ustedes el domingo en salir del redil y volver trasquilados. Quizá descubran que una vez cada cuatro años conviene sentarse un par de días en casa a pensar y que el voto no es un pedazo de papel. Por otra parte -concluí-, quizá no. Quizá hagamos todo lo que dijimos que íbamos a hacer y que ustedes tan felizmente han apoyado. En todo caso, mañana será otro día. Yo dormiré estupendamente. No creo que pueda decir lo mismo de todos ustedes. Buenas noches.

Allí cayó el telón de mi carrera política. Me despedí como hay que despedirse. Con una reverencia.

¿Saben ustedes que si tienen un bar o local similar pueden poner música ambiente sin tener que pagar a los representantes de los editores? Si la memoria no me falla, eso quedó claro desde la sentencia del juicio que involucró a la ya desaparecida Ladinamo, pero nunca está de más recordarlo. Les dejo con la última sentencia firme al respecto, gracias una vez más a Javier de la Cueva:

Aun cuando, en principio, cabría presumir que cualquier local de copas abierto al público comunica obras cuyos derechos son gestionados por la SGAE, el demandado ha logrado acreditar que evita utilizar el repertorio de la actora, recurriendo a composiciones de uno de sus empleados o a obras descargadas de Internet de autores que autorizan el acceso libre. Hay que tener presente, en primer lugar, que en el local del demandado se escucha música electrónica de carácter alternativo, muy poco conocida, y que está dirigida a un tipo de público concreto alejado del gran consumidor de temas más o menos comerciales. Los testigos, clientes y empleados del local, corroboran que en CUATRO.COM [nombre erróneo del local usado en la sentencia] sólo se escucha este tipo de música libre, es decir, las obras conocidas como “copyleft” -en contraposición al “copyright”-. Con dicha denominación se designa aquellas obras en las que los autores autorizan la libre reproducción y explotación, utilizando Internet como medio de distribución o transmisión. Por todo ello, debe desestimarse íntegramente la demanda.

Así que ya saben: a ustedes les resultará más barato y a sus clientes mucho más agradable que elijan a Jeff Wahl en lugar de a Estopa para su restaurante. Por poner un ejemplo, aunque hay muchos más.