Viviendo según las creencias de todos
Una de las características teóricas y deseables de la civilización moderna tal y como la entendemos hoy, y hasta que la próxima ronda de misiles caiga sobre nuestras cabezas, es que cualquier persona es libre de creer en un amigo invisible determinado[1], ir a ver al hechicero el día que corresponda y volver a casa sin que le preocupe que yo esté haciendo una barbacoa en mi jardín el día que sus cuentecillos sagrados le obligan a pegarse un empacho de puerro y nada más que puerro.
Teórica y deseable, porque todos sabemos que esto no viene siendo así realmente; lo malo de tener la convicción de estar en posesión de la verdad absoluta narrada en papel por un ser supremo es que todos los demás están equivocados, y la principal víctima de esa creencia resulta ser la vida normal de los demás, la suya, la mía. Y si no se lo creen, vayan a comprar preservativos a Navarra, donde parece ser que un número nada despreciable de farmacéuticos deja que sea la mano de Dios, y no la suya, la que se coloque tras el mostrador.
El problema (más grande, si cabe) viene si, en lugar de ejercer el derecho a la pataleta, nos terminamos acostumbrando a que hay sectores de la población que no han alcanzado la madurez mental para según qué cosas y no es posible decirles que Papá Nöel, Mahoma y Jesucristo son el mismo tío en diferentes días de la semana, o escribir una pieza de fan fiction basada en uno de esos relatos antiguos. Y pasa lo que pasa:
This is a column condemning cowardice – including my own. It begins with the story of a novel you cannot read. The Jewel of Medina was written by a journalist called Sherry Jones. It recounts the life of Aisha, a girl who was married off at the age of six to a 50-year-old man called Mohamed ibn Abdallah. On her wedding day, Aisha was playing on a see-saw outside her home. Inside, she was being betrothed. The first she knew of it was when she was banned from playing out in the street with the other children. When she was nine, she was taken to live with her husband, now 53. He had sex with her. When she was 14, she was accused of adultery with a man closer to her own age. Not long after, Mohamed decreed that his wives must cover their faces and bodies, even though no other women in Arabia did.
You cannot read this story today – except in the Koran and the Hadith. The man Mohamed ibn Abdallah became known to Muslims as “the Prophet Mohamed”, so our ability to explore this story is stunted. The Jewel of Medina was bought by Random House and primed to be a best-seller – before a University of Texas teacher saw proofs and declared it “a national security issue”. Random House had visions of a re-run of the Rushdie or the Danish cartoons affairs. Sherry Jones’s publisher has pulped the book. It’s gone.
El asunto es feo porque sienta un precedente: si hay un grupo de salvajes que se ofenden cuando alguien publica algo, hay que ofenderles a toda costa, incluso si la publicación se realiza en un país supuestamente civilizado. Me quejaba yo de la facilidad que tienen los Estados Unidos para exportar su legislación al resto del mundo, ¡y esto es mucho más rápido! No dejen de leerse el artículo, que no tiene desperdicio:
In Europe, we are finally abolishing the lingering blasphemy laws that hinder criticism of Christianity. But they are being succeeded by a new blasphemy law preventing criticism of Islam – enforced not by the state, but by jihadis. I seriously considered not writing this column, but the right to criticise religion is as precious – and hard-won – as the right to criticise government. We have to use it or lose it.
Rushdie, citado por la editorial como uno de los motivos para no publicar el libro, ha manifestado que estamos bien jodidos:
“I am very disappointed to hear that my publishers, Random House, have canceled another author’s novel, apparently because of their concerns about possible Islamic reprisals,” Rushdie said Thursday in an e-mail to The Associated Press. “This is censorship by fear, and it sets a very bad precedent indeed.”
El día que de verdad dejemos de hacer cosas que podemos porque hay gente a la que no le gusta, vendrá el crujir de dientes y el preguntarnos cómo hemos podido llegar allí. Mientras tanto…

Porque puedo. Y si alguien se ha sentido ofendido, ya sabe:

[1] O al menos es libre en teoría. La libertad que ha tenido un individuo al que se le ha inculcado esa creencia desde su más tierna infancia sin posibilidad de elección real, al menos desde mi punto de vista, está bastante en entredicho.









Viviendo según las creencias de todos…
«Lo malo de tener la convicción de estar en posesión de la verdad absoluta narrada en papel por un ser supremo es que todos los demás están equivocados, y la principal víctima de esa creencia resulta ser la vida normal de los demás, la suya, la …
Trackback por meneame.net — 18/8/2008 @ 9:51 am
Tremendo. De todas formas, de vez en cuando ocurren cosas que a uno le devuelven la esperanza: hace unos días, estaba con otras cuatro personas, digamos “jóvenes e ilustradas” (universitarias, ~22-23 años), en una sesión cuyo objetivo era discutir cómo sería una nueva sociedad ideal (“dinámicas de grupo”, creo que las llaman). Se discutió cómo habría de ser el sistema educativo o cómo se regularía la inmigración, pero al hablar de la religión no hubo dudas: “Estado laico, religión sólo en el ámbito privado”. Y me consta que en otros grupos aún fueron más allá: “Religión privada, centros de reunión regulados, manifestaciones públicas sin subvención o ayuda estatal”.
O sea: que muchos pensamos lo mismo. Entonces, ¿por qué dejar que la voz de cuatro cantamañanas se oiga por encima de las demás?
Comentario por EC-JPR — 18/8/2008 @ 11:04 am
Lo malo de los católicos es que no se han leido la biblia. Si lo hicieran se volverían tolerantes primero (al leer el Nuevo Testamento) y finalmente ateos (al leer el antiguo).
Comentario por Pensador Borroso — 18/8/2008 @ 5:48 pm
#2 Si en el planteamiento inicial existía la religión evidentemente ya no hablabais de una sociedad ideal.
La religión es el fruto de la ignorancia y el miedo y veo un paralelismo entre el binomio intolerancia-violencia y religión. Si la violencia es el fuego, la religión es el combustible. Somos animales domesticados por nuestra educación y controlamos nuestra violencia. Permitir que otros no la controlen o inciten a ella es condenarse uno mismo. Como por ejemplo permitir que el ayatollah sentenciase a muerte a Rushdie y no hacer nada efectivo a nivel internacional. Bueno tampoco hace falta irse tan lejos, a más de un arzobispo de aquí habría que cortarle la lengua.
Al menos alguien publica obras conflictivas… (Ese dibujo de Mahoma siempre me hace reir. Tiene un toque de genialidad en su simpleza)
Comentario por fabel — 18/8/2008 @ 7:21 pm
Al hilo de los preservativos en las farmacias, dejo este cómic del gran gran gran Peter Bagge
http://www.reason.com/news/show/124698.html
Comentario por grasas — 19/8/2008 @ 10:18 am
La historia que relata la novela censurada acerca de una niña de seis años que es entregada en matrimonio a un hombre de 50 y luego, a los nueve es obligada a vivir y tener relaciones con él, es sin duda estremecedora, y a todos nos indigna, pero ellos, en Arabia, tienen el derecho a someter a la niña a esa vida porque… “el día que de verdad dejemos de hacer cosas que podemos porque hay gente a la que no le gusta, vendrá el crujir de dientes y el preguntarnos cómo hemos podido llegar allí”. A lo mejor para ellos, en Arabia, lo que realmente es estremecedor y les indigna, es que dibujes al profeta con tres palitos y la cabeza degollada.
Comentario por Adrián — 19/8/2008 @ 5:38 pm
Y si no le gusta lo que le hacen a la niña… “allí está el canto de la puerta, vaya a machacársela y no moleste”.
P.D. Ten cuidado con las frases categóricas y contundentes porque pueden vlverse contra ti.
Comentario por Adrián — 19/8/2008 @ 5:42 pm
Y si no le gusta lo que le hacen a la niña… “allí está el canto de la puerta, vaya a machacársela y no moleste”.
P.D. Ten cuidado con las frases categóricas y contundentes porque pueden volverse contra ti.
Comentario por Adrián — 19/8/2008 @ 5:43 pm
#6: a lo mejor aquí, en España, no tengo que preocuparme por lo que les indigne allá, en Arabia. No iré allí a decirles cómo tienen que hacer ellos las cosas pero sí puedo decirte que, quizá, en vez de preguntarme a mí habría que preguntar antes a la niña. O mejor, esperar a que sea mayor de edad y pueda tomar una decisión razonada sobre con quién se casa o no. Probablemente le diga al vejestorio, con toda la razón del mundo, que por allí se va al canto de la puerta.
Si no eres capaz de ver la diferencia entre hacerle algo a un ser humano y hacerle algo a una idea, intenta disimularlo medianamente en vez de ir soltando gilipolleces tan contundentes.
Comentario por RinzeWind — 19/8/2008 @ 7:07 pm
#4: Nosotros partíamos de la base que cada uno puede hacer lo que le salga de la punta del ciruelo. Obviamente, mejor sería una sociedad que no necesitase las religiones, carente de débiles mentales (Ford, este es el tipo de expresiones por las que me crucificarían en otros blogs :S) pero, siendo realistas, lo que hicimos fue “definir” una sociedad en la cual cada uno pueda arrodillarse en su casa cuando y ante quien le plazca, mientras que el Estado se mantiene al margen de todo.
Comentario por EC-JPR — 19/8/2008 @ 10:27 pm
… Por cierto… aquí en España, ¿a que edad se empieza a estudiar religión católica? ¿a los 6? ¿los 7? ¿y el primer rito voluntario? ¿a los 9, 10 11 años? ¿porque es un rito y unos estudios voluntarios, no?.
Respecto a la frase ““el día que de verdad dejemos de hacer cosas que podemos porque hay gente a la que no le gusta, vendrá el crujir de dientes y el preguntarnos cómo hemos podido llegar allí”” me remito al capítulo 10 de la primera temporada de South Park: El Sr. Mojón, el espíritu de la navidad.
Comentario por Malkovis — 19/8/2008 @ 11:52 pm
Hombre… Yo estudié en los salesianos y salí catequista y todo, mientras que mi mejor amigo, 12 años conmigo allí, salió ateo. He de reconocer que nosotros tuvimos suerte y posibilidad de elección, aunque entiendo que hay otras experiencias que hacen imposible ver la religión con ningún tipo de simpatía.
Pero de eso a decir que los creyentes somos débiles mentales (#10) me parece exagerando. Vale, sí, yo estudié Filología Hispánica y mi amigo es programador informático, pero los filólogos también merecemos respeto. EC-JPR, has perdido un lector.
Comentario por Paúló — 11/9/2008 @ 2:06 am
Pues sí. En relación a las farmacias navarras, pues es que los tentáculos del Opus Dei son largos en Navarra, chico. Qué se le va a hacer. Y en su universidad (Universidad de Navarra. No confundir nunca con Universidad Pública de Navarra-UPNA) forman médicos y farmacéuticos que se derraman por nuestra variada geografía abriendo nuevas farmacias donde se preocupan por nuestra salud y nuestras almas pecaminosas.
Es verdad que hay cobardía a la hora de criticar o parodiar el Islam. Una cobardía que no hay con el Cristianismo, porque afortunadamente ahora, en general, los fundamentalistas cristianos son más civilizados que los islámicos (bueno los cristianos toman el poder de un país y luego prohíben estudiar a Darwin, en vez de amenazar a un escritor o acuchillar traductores en la puta calle).
Eso sí, trabajo, tiempo y revoluciones ha costado que se civilicen de una vez. Los fanáticos islámicos nunca llegarán a este punto de civilizarse, porqueee… porque el LHC acabará con todo en cuanto los protones empiecen a chocar en Octubre.
Así que ya no nos preocupemos más. Un saludo.
Comentario por Xabier — 11/9/2008 @ 7:49 pm