Carlos Luna lleva varios días escribiendo una serie titulada Cinco cosas que he aprendido leyendo a Dawkins (1, 2, 3, 4, 5). Les recomiendo que se den una vuelta y les echen un ojo. Dawkins, sin llegar a ser Sagan, es uno de los mejores divulgadores que he leído hasta la fecha [1]. Aquí va otra para añadir a la colección.
Durante el verano de 1952, Marvin Minsky y Claude Shannon coincidieron en los Bell labs. De aquella coincidencia nació este invento (uno similar a éste, en todo caso. No creo haber visto ninguna imagen del trasto original):
The Ultimate Machine era una cosa conceptualmente macabra: al activar el interruptor, una mano salía de dentro de la caja, lo devolvía a la posición de apagado y regresaba a su lugar original, cerrando la tapa. Shannon construyó una máquina cuyo único cometido era apagarse a sí misma. El recientemente fallecido Arthur C. Clarke lo explicaba en Voice Across the Sea: Telstar and the Laying of the Trans-Atlantic Cable:
Nothing could be simpler. It is merely a small wooden casket, the size and shape of a cigar box, with a single switch on one face. When you throw the switch, there is an angry, purposeful buzzing. The lid slowly rises, and from beneath it emerges a hand. The hand reaches down, turns the switch off and retreats into the box. With the finality of a closing coffin, the lid snaps shut, the buzzing ceases and peace reigns once more. The psychological effect, if you do not know what to expect, is devastating. There is something unspeakably sinister about a machine that does nothing — absolutely nothing — except switch itself off.
No he encontrado vídeos de la máquina original en funcionamiento, aunque al buscar más datos para escribir este artículo he localizado algún texto asegurando que se mostró en la televisión americana en algún punto de los años 50. Existen, sin embargo, dos adaptaciones modernas: ésta (modelo clásico) y ésta (modelo japonés).
Se preguntarán qué tiene todo esto que ver con Dawkins. La referencia a esta historia está en un breve añadido a un pie de página en el texto de A Devil’s Chaplain. Porque saber divulgar también consiste en soltar el ocasional chascarrillo de vez en cuando.
[1] Además, también es un buen orador. Aunque la perra gorda se la lleva Lawrence Lessig. Yo quiero saber dar charlas así cuando crezca.



meneame.net (#1) dice:
"The Ultimate Machine", la máquina que se apaga sola…
Durante el verano de 1952, Marvin Minsky y Claude Shannon coincidieron en los Bell labs. De aquella coincidencia nació este invento. The Ultimate Machine era una cosa conceptualmente macabra: al activar el interruptor, una mano salía de dentro de la …
07/07/2008, 08:37James Heiden (#2) dice:
Macabro pero infinitamente bello, este bloj sigue en su buena línea ;)
Pd: hablando de Sagan, me estoy leyendo “Un punto azul pálido” y este hombre no deja de sorprenderme, sin duda sus obras deberían ser leídas en las escuelas, junto a 1984 y un Mundo Feliz, claro!
07/07/2008, 16:35TioMac (#3) dice:
No has hablado de una maravillosa maquina que tenia un funcionamiento similar y que se llama Microsoft Windows, donde tu la encendias, y en un momento aleatorio zas! pantallazo azul.
Aigh, ya no hacen windows como aquellos. Ahora se limitan a comerse todos los recursos aunque tengas un Cray.
07/07/2008, 19:26Carlos Luna (#4) dice:
Muy buenas, ambas conferencias en el TED. La de Lessing ya la conocía pero la de Dawkins la he disfrutado por primera vez. Claro que después de leer El Espejismo de Dios no me ha pillado por sorpresa nada de lo que ha dicho.
Por cierto Claude Shannon es uno de esos grandes genios no demasiado reconocidos de nuestro tiempo.
09/07/2008, 12:03