Este artículo es para que apunten una cruz sobre su mapa de “lugares míticos que visitar”. Concretamente aquí:

En esa ubicación hay un sitio llamado Toni2, y es el único piano bar que conozco en todo Madrid. Tras entrar y pisar la estupenda moqueta, con el nombre del sitio escrito a cada paso, se llega a la sala del fondo, en la que un piano pequeñito tiene un añadido de madera en forma de enorme cola que sirve de barra improvisada. Los pianistas se van turnando toda la noche y le pasan el micrófono al público, que es el que lleva la voz cantante. La media de edad roza la jubilación por la parte de fuera, y el juego tiene toda la pinta de consistir en divorciados en misión de busca y captura de viudas, pasodoble mediante.
Lo mejor del sitio no es que sea un lugar digno de la visita de nuestros colegas de Vicisitud y sordidez sino, muy probablemente, su parroquia. Yo estuve solamente anoche, pero ya me hice íntimo de un tal Jesús, que asegura que vivió durante mucho tiempo en México y jugó profesionalmente al balonmano en el Atlético de Madrid. El hombre estaba feliz porque, después de haberse bebido Irlanda, Berlín y lo que hiciese falta, había conseguido dejar de darle al jarro y el médico le había dicho que el corazón le volvía a funcionar. Así que, para celebrarlo, se cantó una del Pancho Céspedes.
Y todo esto ocurrió tal cual se lo estoy contando, y no me invento ni una coma.









Mola la gente con una vida interesante y que te la cueta en un piano bar. Da para una novela costumbrista.
Se impone quedada de la Muy Noble en tan apoteósico lugar.
JAJAJAJAJAJA!!!
En la próxima tienes que cantar una conmigo sobre la falsa barra-cola.
Sensacional. Describe perfectamente la cara de estupefacción de todos.
Oido Cocina, algún día tocará unificar mapas, seguro que salimos todos ganando…
Aprovecho también para decir que las bebidas en ese sitio cuestan riñón y medio. Avisados quedan.
Acierta usarced, y supiéramos de muuuchos más pianobares. En uno de ellos – cerca del Joy Eslava – toca un amigo nuestro que, en breve, protagonizará post que esperamos socave los cimientos de occidente.
Nos pasaremos por este que tan amablemente recomienda.
No sólo eso: cuando un conocido mío entró en el piano bar de cerca del Joy Eslave, pronunció la mítica frase: ‘Esto es como un cruce entre Almodóvar y David Lynch’. La última vez que intentamos entrar, los parroquianos nos dieron un poco de miedo. Interpretábamos sus miradas como si estuviéramos en el Resident Evil 4. En realidad, según nos explicó más tarde nuestro amigo pianista, estaban deseosos de que nos quedáramos y que, por consiguiente, hubiera gente jóven el el bar. Y por ‘joven’ debe de quedar claro que hablamos de Vicisitud, Navaja, mi señora, Hermanastra, Memorial (ambos también blogueros), todos entrados en la treintena.
¡Madre! ¡Los lugares que frecuenta nuestro amigo Rinze!
¿Para qué ir al bar de la esquina a ver el partido de turno habiendo lugares con moqueta y piano? :-D
Ándate con cuidado que en cualquier momento terminas en el Ciervo Blanco de Chamberí y entonces las secuelas pueden ser terribles. :-D
¡Un brindis por tus inquietudes!
Desde luego, no niego que el garito pueda ser interesante, pero la estampa, así de entrada, no tiene que ser nada alentadora… No, tú has puesto la comparación precisa: es digno sujeto de una entrada de Vicisitud y Sordidez. Aunque, por otra parte, vista la retahíla de fotos de famosos que salen en la página web, el sitio debe de tener su aquél…
He entendido “lupanares míticos que visitar”. Supongo que me ha traicionado el subconsciente.
Según acabo de leer, los chanantes también son asiduos del lugar:
http://elviajero.elpais.com/articulo/viajes/chanantes/sueltos/Madrid/elpviavia/20080628elpviavje_11/Tes