Archivo de Mayo, 2008

Según un informe recientemente publicado, el cambio climático va a traer en la zona:

• Increased heat deaths and deaths from climate-worsened smog. In Los Angeles alone yearly heat fatalities could increase by more than 1,000 by 2080, and the Midwest and Northeast are most vulnerable to increased heat deaths.

• Worsening water shortages for agriculture and urban users. From California to New York, lack of water will be an issue.

• A need for billions of dollars in more power plants (one major cause of global warming gases) to cool a hotter country. The report says summer cooling will mean Seattle’s energy consumption would increase by 146 percent with the warming that could come by the end of the century.

• More death and damage from wildfires, hurricanes and other natural disasters and extreme weather. In the last three decades, wildfire season in the West has increased by 78 days.

• Increased insect infestations and food- and waterborne microbes and diseases. Insect and pathogen outbreaks to the forests are causing $1.5 billion in annual losses.

No se vayan todavía:

“Finally, climate change is very likely to accentuate the disparities already evident in the American health care system,” the report said. “Many of the expected health effects are likely to fall disproportionately on the poor, the elderly, the disabled and the uninsured.”

¿Y quién ha realizado el informe, se preguntan los asombrados lectores? ¿Los perroflautas ecologistas? ¿La Iglesia de Al Gore de los Últimos Días? ¿Los hippies del IPCC? ¿El primo de Rajoy? No: La Casa Blanca, bajo orden judicial. El documento final está aquí: Scientific Assessment of the Effects of Global Change on the United States, y creo que es una de esas cosas que deberían guardarse como oro en paño.

Cuando Marvel editó su Civil War, las webs de los lectores se llenaron de banners de apoyo a uno u otro bando de la historia, o a un personaje específico. SuperSantiEgo cuenta con más detalles el cachondeo que se montó entonces. A raíz de la sugerencia de un comentarista de Escolar, me sumo a la juerga generalizada. ¡Liberales del mundo, ahora podéis dejar claras vuestras adhesiones!

Yo estoy con Mariano

Yo estoy con Esperanza

Yo estoy con Gallardón

Yo no estoy

Yo estoy con Federico

Yo estoy delirando

Me hará ilusión ver Red Liberal llena de estas imágenes cuando terminen de fingir que se vigilan unos a otros. Porque toda la red es de coña, ¿no?

221B de Baker Street

No he parado hasta que no he encontrado la botella de cocaína. El 221B de Baker Street es la casa del (posiblemente) más famoso detective de todos los tiempos, y este plano pretende reflejar la vivienda fielmente de acuerdo a los datos extraídos de las historias originales.

Iba a comentar hoy algo de Federico, el hombre que descubrió que queda poco del PP auténtico y que los liberales del partido están de tapas en La Mancha (aquí la segunda parte, y no serán pocas las entregas que falten).

El caso es que pensaba que lo había entendido todo hasta que llegué al final de la noticia:

Jiménez Losantos ha anunciado que si la Justicia le condena entonces recurrirá, aunque se ha mostrado seguro de que “moralmente tiene la razón”.

¿Qué demonios es eso de tener moralmente la razón? Me paro a pensar y me parece entender que está queriendo decir que él es el bueno de la historia y su visión es la verdadera. Si la frase tiene otra lectura agradecería que alguien me sacase de mi error, porque se supone que está dicha a modo de defensa, así que imagino que tiene que significar algo de verdad.

Andaba yo sospechando que lo de estos dos es un amor platónico inconfesable, y ha tenido que llegar la publicidad de elmundo.es a confirmarme mis temores:

Fede y Gallarón, pareja

Antes de nada, mis credenciales. De la trilogía original, mi orden de preferencia es el siguiente:

  1. La Última Cruzada.
  2. El Arca Perdida.
  3. El Templo Maldito.

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de CristalAhora que ya conocen en qué equipo juego y saben a qué atenerse, les aviso de que de aquí en adelante lo mismo hay algún que otro destripe sobre el argumento.

El resumen rápido, para el que esté leyendo esto con prisas por salir a trabajar: es una puta mierda. Y ahora, a continuación, elaboro sobre eso.

Conozco gente a la que no le gustó La Última Cruzada porque tenía más comedia de la que les era gratamente soportable. Sin embargo, soy de la opinión de que es la mejor de la saga por el mero hecho de que los chascarrillos que había repartidos entre las escenas de acción caían bien, no estorbaban y -lo más importante- casi todos ellos tenían su gracia. En ésta es al contrario: hay escenas de acción intercaladas en una payasada infecta donde ni Indiana es Indiana, ni Marion es Marion, ni los malos acojonan más allá de la mera pose (una pose muy chula y con muchos y espectaculares efectos especiales, no se vayan a engañar) ni se salva ni el apuntador.

Mal rollo me dio ya el principio, en el que el famoso monte de la Paramount aparece en la primera escena como la madriguera de un perro de las praderas que sale corriendo para que no le atropellen. Primera estupidez de muchas, y no la única que tiene que ver con animales (les podría comentar más tonterías con monos y hormigas; todos ellos con comportamientos muy humanos de la marca Jar Jar). La película aguanta el tipo quizá los primeros 10 minutos, justo hasta el momento en el que Indiana sale de la base militar montado en un cohete, se mete en una nevera para protegerse de un ensayo nuclear y aterriza, del hostión, a varios kilómetros de distancia, con cara de estar mayor para esos trotes. ¿Les he comentado ya que en alguna de estas escenas salen de la tierra unos cuantos perrillos de la pradera que ponen cara de asombro? Para partirse, vamos.

Luego está la historia. Ésa que tanto andaban buscando y por cuya supuesta carencia supuso el rechazo de un puñado de guiones. Pues sigue sin aparecer. Vamos a ir dando tumbos con el cráneo de este alien, a ver qué nos pasa por el camino no es una historia. Ni siquiera es buena. Vamos: que se vayan olvidando de una buena historia. Me pregunto de qué tratarían todos los guiones que rechazaron anteriormente, pero es muy difícil que fueran más insulsos que éste.

¡Y ni siquiera tiene esa nostalgia que nos prometieron! Dos vistazos para recordar a Henry Jones Senior y a Marcus Brody y poco más, un guiño a la primera película que más que otra cosa es un tic mal disimulado y la desaprovechada vuelta de Karen Allen. Que sí, que han pasado años, que la gente envejece y tal y cual. Pero se pueden hacer las cosas bien o como en esta película.

Para que no digan que sólo cuento cosas negativas: se salvan cinco minutos cerca del principio; una conversación entre Indiana y Mutt Williams en un bar, una pelea posterior para escapar de los malos y una persecución. A la que le sobra la absurda broma del final, claro.

Cuenta la leyenda que existen bares dedicados al Nota, en los que las televisiones de las paredes emiten de forma continua la historia de sus hazañas y en cuyos vasos se sirven sin parar rusos blancos.

He recibido pruebas de que existen y están entre nosotros:

Lebowski bar

Las malas lenguas (y la propia caja de cerillas de la fotografía) dicen que éste concretamente se encuentra ubicado en Dresde. Si van, no olviden pasarse a tomar algo.